May 042015
 

malova-y-peña

Ismael Bojorquez/Río Doce

Lo hubiera esperado de Javier Valdez —tan dado siempre a jugar con esos cruces deliberados del lenguaje ligados al sexo—, no del gobernador. Menos como un chistorete dedicado al mismísimo presidente de la República. El país no está para chistes. Sinaloa menos. Cuando viene el presidente la gente espera algo que tenga qué ver con su bienestar. Aunque sean promesas, pero espera.

Lo que no se ha dicho es que el gobernador ya había cometido el error de confundir la palabra “multiorgánicos” con “multiorgásmicos”, en mayo de 2013, durante un evento del sector salud. Y como la gente le festejó hasta con aplausos el desliz —al señor le encanta hacer reír a la gente—, le pareció que podía convertir un yerro atroz en una chilindrina simpática.

Y entonces, durante una conferencia de prensa de principios de este año, donde anunció la compra de equipo moderno para transplantes, recordó la palabra con que antes se había equivocado. Le volvieron a aplaudir y ya se sintió Charlie Rivel. Por eso, durante el foro para discutir la conveniencia o no de los dos hospitales que se pretenden construir a través de contratos público-privados, hace apenas unas semanas, de nuevo sacó a relucir el chiste.

Así que lo que hizo frente a Peña Nieto en Mazatlán, la semana pasada, estuvo muy bien ensayado. Le funcionó, porque el aparente error se convirtió en noticia nacional y se hizo viral en redes sociales.

No se trata de no reír. Ni de que los políticos sean más aburridos de lo que son. Pero un país que acumula decenas de miles de muertos al año no puede ser visto como una gran carpa para que sus gobernantes se cuenten chistes entre sí. En las últimas semanas se ha incrementado la violencia en Sinaloa y las compañías navieras amenazan con retirarse de nuevo si sigue la violencia en Mazatlán, pero no fue tema ni para el gobernador ni para el presidente.

Ningún periodista de los que acompañan al presidente en sus giras preguntó por el caso del empresario recién asesinado, —por la policía o por los secuestradores— durante una absurda operación de rescate cuya responsabilidad nadie quiere asumir. Y eso que dos días antes se había realizado en el puerto una reunión del Gobierno con los empresarios del sur donde se les “explicó” a éstos el porqué del ataque a la casa donde tenían secuestrado a Ernesto Valdez Solano.

Hay una preocupación auténtica de los empresarios sinaloenses sobre la posibilidad de que estén instalando en Sinaloa bandas de secuestradores profesionales, pero tampoco nada de eso se trató. El control de la sierra por parte de la delincuencia organizada, que se ha constituido en un gobierno de facto que lo mismo otorga permisos que cobra piso e impone sus propias leyes y reglas en vastos territorios, tampoco fue tema.

De Malova ya se sabía, desde que era candidato, que tendía hacia el circo. El resto, ya como gobernador, fue documentar cada una de sus “puntadas”, sus arrebatos, sus frivolidades, muchas veces en medio del luto propio.

Y de los derrapes verbales del presidente fuimos testigos también desde que era candidato, en aquella, desafortunada para él, Feria Internacional del Libro, donde no atinó a decir el nombre de los tres supuestos libros que había leído en su vida.

Ambos gobernantes, los dos en su justa dimensión y contexto, han sido un fracaso hasta ahora. Uno ya va en la recta final y al otro le quedan, para desgracia de los mexicanos, más de tres años y medio de mandato.

Tatuados públicamente los dos por los signos de la corrupción, unidos por el fracaso de sus estrategias contra la violencia, hermanados en la mediocridad de sus políticas económicas y sociales y ahora también en la gran carpa en que han convertido sus administraciones, están siendo víctimas de la sátira pública, también viral, gracias a su inenarrable frivolidad.

Bola y cadena

“EL QUE EN PAN PIENSA, HAMBRE TIENE”, le dijo Peña Nieto al gobernador, en alusión al chistecito. Debiera el presidente traducir este dicho popular en lo que muchos mexicanos piensan. En materia de justicia, de democracia, de equidad, de libertades, de desarrollo social, de economía familiar, de empleo, de transparencia. Hay mucha hambre en los mexicanos respecto a estos temas. Pero el presidente ha sido sordo. O no ha encontrado la vía para saciarla.

Sentido contrario

EL LIBRAMIENTO inaugurado la semana pasada en Mazatlán fue construido por una empresa de Carlos Slim, y esto fue el pretexto para que éste acompañara como copiloto al presidente de la República en su pasada visita a Mazatlán. No hay vergüenza. Un recorrido de solo 20 o 30 kilómetros hubiera bastado para que Enrique Peña Nieto se diera cuenta (eso no significa que le hubiera importado) las desastrosas condiciones en que se encuentra lo que en su momento se presumió como una de las vías carreteras más modernas del país. Si a eso le suma usted lo caro del peaje, el abuso del segundo hombre más rico del mundo, es sencillamente ruin.

Humo negro

EN UNA RESOLUCIÓN INESPERADA para muchos, el Tribunal Federal Electoral anuló la candidatura de Marcelo Ebrard para diputado federal por la vía plurinominal, ante impugnaciones que habían hecho dos ciudadanos y los partidos Verde, Nueva Alianza y Encuentro Social. La razón esgrimida es que participó en dos procesos internos —en el PRD y en Movimiento Ciudadano—, lo cual no está permitido por la Ley. Grave tropiezo para un político de este nivel. Como si a la izquierda le sobraran líderes.

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