Jul 072015
 

El autor del texto y creador del Objetivo7, el primer medio investigación y datos en Aguascalientes. Foto: María Teresa Escobedo/objetivo7fotógrafos.

El autor del texto y creador del Objetivo7, el primer medio investigación y datos en Aguascalientes. Foto: María Teresa Escobedo/objetivo7fotógrafos.

La lucha de clases en Aguascalientes y el mundo

Cuauhtémoc Villegas Durán/Ajo Blanco

Mis zapatos se terminaron de romper en una tormenta cuando me dirigía a grabar un programa de Blogueros, no es queja, no me avergüenza ser pobre entre otros periodistas, aunque muchos de ellos estén comprados por la burguesía, no se diga los grandes medios de comunicación de Aguascalientes. Me indigna que mis “amigos” pobres de los medios se ensañen con eso. No saben que es parte de la lucha de clases en el periodismo.

No es un argumento, es un fenómeno estudiado y llevado a los libros y es “los medios de información burgueses son voceros de los grandes negocios –y de gobiernos y políticos- como un gran negocio ellos mismos” (1).

Así, aunque los medios de comunicación cuya función era difundir la ideas intelectuales y la verdad, se convirtieron en un gran negocio industrial al servicios de la burguesía y los Estados, comunistas, capitalistas, monárquicos y dictatoriales donde la prensa es totalmente controlada.

En Aguascalientes mediante los recursos públicos otorgados a los partidos políticos y a los gobiernos, los partidos en el poder ya sean del gobierno del estado, el congreso o de los municipios son manejados para comprar esa prensa industrial y la emergente en internet a quienes se entregan recursos abundantes sin dar cuentas a nadie, ni las razones por las que se “anuncian” en esos medios. El atraso cultural y político en este pequeño estado aunado a la compra de medios y escritores no ha podido romper con el bipartidismo asesino, saqueador y e involucrado públicamente con el narcotráfico que literalmente desangra al país.

Otro mal es que aun se da comisión de las fuentes a periodistas. Es decir en Aguascalientes, quien cubre la fuente del gobierno del estado recibe porcentaje de la ventas del periódico. Las ventas son millonarias. Esa es otra forma de comprar el periodista, lo que ya no sucede en México, Guadalajara y Monterrrey donde los ciudadanos han optado por desaparecer a los partidos como el PAN y el PRI que han hecho todo por destruir al país con sus reformas por las que les pagó Peña Nieto en uno de capítulos más vergonzosos de la historia de la república y en especial del Congreso de la Unión.

“Ahora, un periodista o un grupo de periodistas ya no pueden, ellos solos,sacar un periódico con sus propios medios. Los periodistas son asalariados que sólo ejercen una débil influencia en las empresas de prensa, dirigidas en su mayor parte por hombres de negocios incapaces de escribir un artículo ellos mismos, que explotan el trabajo de los periodistas y les toman apenas en consideración.”En estas condiciones, la “libertad de prensa” ¿es la libertad de los empresarios de la prensa (comercial, administrativa, jurídica), en la que piensan los teóricos americanos, o la de los periodistas que trabajan en sus empresas? Son dos problemas bien diferentes: la libertad de las empresas y la libertad de los periodistas pueden alguna vez coincidir, pero, en general, son divergentes e incluso opuestas…”Por otra parte, las propias empresas de la prensa en los países occidentales soportan hoy presiones mucho más potentes y eficaces que las del Estado: las del poder del dinero. El dinero domina y dirige la prensa de muchas formas. Ya señalábamos antes la amplitud de los capitales necesarios. Debido a ello, las empresas pertenecen cada vez más a la oligarquía dirigente, a los medios financieros e industriales, de donde resulta que una minoría de poderosos se apropia de la inmensa mayoría de los medios de información. ¿Se puede esperar que los utilicen para otra cosa que no sea la obtención de beneficios inmediatos y la defensa de sus propios intereses? ¿Qué significa la proclamación legal de una libertad si, de hecho, ésta no puede ejercerse y disfrutarse más que por una minoría? Entonces, la libertad se convierte en un privilegio, es decir, exactamente en lo contrario de una libertad…”La búsqueda de beneficios empuja a las empresas a querer aumentar las tiradas por todos los medios, para hacer la empresa más atrayente a los anunciantes. Con ese fin, a menudo, el periódico es conducido a colocarse al nivel de la capa de población menos desarrollada. De donde resulta que labora por el descenso general del nivel intelectual, en lugar de ser, como podría y debería serlo, el mejor instrumento para la elevación cultural de las masas. La tarea de simple distracción y de evasión tiene prioridad sobre la tarea de educación y de información. Tal es el resultado de la “libertad de empresa” en la prensa.

La libertad de empresa en la prensa Se ha dicho ya bastante que a los capitalistas no les interesa tanto la libertad de prensa como la libertad de empresa, y esto porque los medios de información burgueses son hoy como hemos dicho, tanto voceros de los grandes negocios, como un gran negocio ellos mismos. “A través del crecimiento económico de las empresas de difusión, las unidades más grandes han llegado a ser negocios de tipo industrial. Aunque originariamente fueron establecidas para la tarea intelectual de suministrar noticias y opiniones, se han convertido en fábricas ajustadas para la producción en masa de publicidad. Favorecen el gusto público por la información y la diversión, primordialmente para conseguir y retener un grupo de lectores regulares, de gente que escucha o que mira, cuya atención se puede vender a los anunciantes. El servicio de recoger noticias y de reportajes, y las páginas editoriales y de opiniones, representan pequeñas partes de las finanzas del conjunto.”[66]Un penetrante análisis de las relaciones entre libertad de prensa y libertad de empresa, como dos planos sobrepuestos que tienden cada vez más a confundirse, ha hecho el presidente de la Organización Internacional de Periodistas (OIP), Jean Maurice Hermann. Reproduciremos algunas de sus conclusiones, que ponen de manifiesto como pocas las reales proyecciones del maridaje empresarial-periodístico:”La prensa se ha convertido (en los países capitalistas) en una industria y en un comercio. Es una industria de un material cada vez más costoso, que exige capitales cada vez mayores, y está sometida a una concentración cada vez más acentuada. Ahora, un periodista o un grupo de periodistas ya no pueden, ellos solos, sacar un periódico con sus propios medios. Los periodistas son asalariados que sólo ejercen una débil influencia en las empresas de prensa, dirigidas en su mayor parte por hombres de negocios incapaces de escribir un artículo ellos mismos, que explotan el trabajo de los periodistas y les toman apenas en consideración.”En estas condiciones, la “libertad de prensa” ¿es la libertad de los empresarios de la prensa (comercial, administrativa, jurídica), en la que piensan los teóricos americanos, o la de los periodistas que trabajan en sus empresas? Son dos problemas bien diferentes: la libertad de las empresas y la libertad de los periodistas pueden alguna vez coincidir, pero, en general, son divergentes e incluso opuestas…”Por otra parte, las propias empresas de la prensa en los países occidentales soportan hoy presiones mucho más potentes y eficaces que las del Estado: las del poder del dinero. El dinero domina y dirige la prensa de muchas formas. Ya señalábamos antes la amplitud de los capitales necesarios. Debido a ello, las empresas pertenecen cada vez más a la oligarquía dirigente, a los medios financieros e industriales, de donde resulta que una minoría de poderosos se apropia de la inmensa mayoría de los medios de información. ¿Se puede esperar que los utilicen para otra cosa que no sea la obtención de beneficios inmediatos y la defensa de suspropios intereses? ¿Qué significa la proclamación legal de una libertad si, de hecho, ésta no puede ejercerse y disfrutarse más que por una minoría? Entonces, la libertad se convierte en un privilegio, es decir, exactamente en lo contrario de una libertad…”La búsqueda de beneficios empuja a las empresas a querer aumentar las tiradas por todos los medios, para hacer la empresa más atrayente a los anunciantes. Con ese fin, a menudo, el periódico es conducido a colocarse al nivel de la capa de población menos desarrollada. De donde resulta que labora por el descenso general del nivel intelectual, en lugar de ser, como podría y debería serlo, el mejor instrumento para la elevación cultural de las masas. La tarea de simple distracción y de evasión tiene prioridad sobre la tarea de educación y de información. Tal es el resultado de la “libertad de empresa” en la prensa. ¿Hará falta subrayar la degradación profesional del periodista resultante?”[67]En verdad, la libertad de prensa y la libertad de comercio tienen un origen teórico y político común, en la tradición burguesa de luchas por limitar el poder del rey y de los obispos. Fue John Milton, en 1644, al escribir su Aeropagítica (“un discurso al Parlamento de Inglaterra por la libertad de imprenta sin autorización”), quien esbozó por primera vez una comunidad, “donde se discuten libremente y en controversia pública los asuntos del Estado, entre todos los que deseen expresar su opinión, para así facilitar un consenso razonable”. Un siglo después, Adam Smith, pontífice del librecambismo, trasladó al comercio el enfoque intelectual de Milton, al recomendar la libre competencia de mercancías, así como aquél había aconsejado el “libre comercio de las ideas”. En el decurso de los siglos, esta unidad teórica selló en la práctica su existencia, al confundirse las empresas de difusión con otros tipos de empresas capitalistas, sea a través del puente de la publicidad, o por la propiedad simultánea de los mismos grupos económicos sobre diarios, radios, estaciones de televisión y otras factorías. Lenin resumió admirablemente esta situación: “La consigna de libertad de prensa fue mundialmente grande desde fines de la Edad Media hasta el siglo XIX. ¿Por qué? Porque era una manifestación de la burguesía progresista, es decir, de su lucha contra los curas y los reyes, contra los señores feudales y los terratenientes. Hoy la libertad de prensa, en todas partes donde hay capitalistas, es la libertad de comprar periódicos, de comprar escritores, de sobornar y fabricar la opinión pública en favor de la burguesía. Eso es un hecho. Un hecho irrefutable” (1)

La lucha de clases se recrudecerá mientras siga creciendo el abismo entre ricos y pobres. Entre poderosos y débiles. Y la izquierda opta por afianzarse al poder dejando de lado a los pobres y a los medios de comunicación comprometidos con los ideales de libertad y justicia.

1.- Taufic Emilio. Periodismo y Lucha de clases.

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