Ago 242017
 

Antes de la iniciativa presidencial

Clero iba contra candidatura priista

Honestidad es fundamental: Diócesis

Javier Rodríguez Lozano

AGUASCALIENTES, Ags., jueves 23 de junio de 2016.- Desde antes de que se conociera la iniciativa presidencial sobre el matrimonio igualitario, la Iglesia Católica ya perfilaba su oposición a una candidatura como la priista.

Uno de los datos más duros de la Carta Pastoral de la Diócesis de Aguascalientes, para las elecciones del 5 de junio, es que sería oficializada 11 días antes -el 8 de mayo del año en curso- de que se presentara al Congreso de la Unión la iniciativa de los matrimonios igualitarios, el día 17 de ese mes.

En ella, además de subrayarse el bien común, ícono de la ideología del PAN, se acepta también que no puede haber democracia sin justicia social, que es estandarte ideológico del PRI, y se pide a la feligresía privilegiar la honradez y combatir la corrupción y el clientelismo.

Veámosla textualmente, en el punto 3 “Los ciudadanos que queremos”, postula el Obispado: Un candidato a gobernarnos debería de llenar el siguiente perfil ético mínimo. No hay democracia verdadera y estable sin participación ciudadana y justicia social:
Honestidad, criterio fundamental

a) La honestidad es un criterio fundamental para percibir al candidato como confiable, transparente, coherente, persona de valores como la veracidad, la lealtad, la honradez. Es el principal antídoto contra la corrupción.

b) El conocimiento de las necesidades de la gente. Esto supone cercanía y sensibilidad. No basta el conocimiento técnico, es necesario un conocimiento directo que le permita descubrir las exigencias del bien común tanto en el nivel local como en el nacional.

c) Compromiso con la reconciliación y la justicia. Es una exigencia ética y un imperativo de la realidad que vivimos. Solo representantes con un profundo sentido de justicia lucharán desde el ámbito que les es propio, contra la pobreza y la desigualdad, contra la inseguridad y la violencia, contra la fragmentación social.

d) Capacidad suficiente. No basta la buena voluntad, las áreas de representación son distintas. Una función administrativa y una tarea legislativa requieren formación y capacidades diversas que no se improvisa. La demagogia es siempre engañosa.

e) Sensibilidad por los pobres, por los excluidos, los indefensos, demostrada no solo en las campañas electorales, sino en su vida diaria.

El obispo De la Torre Martín no leyó la carta textualmente, como ya dijimos, brincaría de un párrafo a otro e intercalaría comentarios adicionales.

En el punto 4 denominado “Los ciudadanos que necesitamos”, se asienta:

Participación consciente

a) No invirtamos en candidatos políticos pensando obtener beneficios futuros. Inviertan en sus trabajadores y en obras sociales: eso sí que pone la base de una democracia sólida, que ninguna aventura política la puede derribar.

b) No seamos indiferentes frente al manejo de las instituciones públicas. Actúen con la debida conciencia, digámosle no al clientelismo.

c) Participemos conscientemente en el política, depositemos el voto por el candidato que nos parezca mejor en principios, en valores y en actitudes para ser un buen gobernante o un buen funcionario público.

d) Valoremos su honestidad, sus raíces familiares, su testimonio de vida. Su espíritu de servicio a la comunidad, su capacidad de administrar bien lo ajeno sin creerse dueño de lo que no le pertenece, y sus propuestas políticas.

e) Vayamos a las urnas con verdadera conciencia ciudadana y no nos dejemos arrastrar por la masificación o por simples prebendas. Rechacemos y denunciemos las prácticas corruptas de la compra de cédulas y cualquier acción fraudulenta.
No vender el voto

f) No vendamos nuestra conciencia a la hora de votar. Nadie se sienta obligado a votar por aquel que le ofrece dádivas. Es la conciencia la que debe determinar el voto no la retribución por una prebenda recibida o el amiguismo.

g) Pasadas las elecciones respetemos la decisión de la mayoría y aceptemos con beneplácito la decisión de las autoridades competentes al respecto.

Y en el punto número 5 y último de la Carta Pastoral de la Diócesis de Aguascalientes, del 8 de mayo del año en curso, intitulado “Construyamos un país más próspero, armonioso y en paz con todos”, se puntualiza:

Pasadas las elecciones hay que respetar la decisión de la Mayoría y acoger con beneplácito la decisión del pueblo expresada en las elecciones. Hay que liberarnos de la resignación para edificar juntos una nueva sociedad.

Que bajo la protección de la Virgen Santísima, Nuestra Señora de la Asunción, el Padre de Misericordia tenga compasión de nosotros, nos ilumine con la luz de su Espíritu y con la gracia de su Hijo nos ayude a construir un país más próspero, armonioso y en paz con todos.

LA COSA ES QUE…

El priismo no se liberó de la resignación ni acata el llamado diocesano de aceptar el resultado electoral e impugna, cada vez con más pruebas. Continúa La Crónica Púrpura; qué tal.

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