Sep 112017
 
El horror de la guerra en México.

El horror de la guerra en México.

Andrés Villarreal/Río Doce.- Los italianos le dieron el nombre preciso en una sola palabra: Mafia, con mayúscula, como si se tratara de un nombre propio. Específicamente en la isla de Sicilia, en ese balón en la punta de bota nació el término que define a una organización criminal y secreta, una unión de personas con los mismos intereses sin respeto a la ley. El italiano lo exportó con dos efes a muchos otros idiomas. El español lo adoptó desde hace una centuria por lo menos, pero hasta 1967 se incluyó en el diccionario de la Real Academia Española de la lengua, aunque desde muchos antes era de uso común en la prensa escrita y en el habla.

Pero Italia exportó mucho más que la palabra y su definición. Las mafias actuales del mundo se parecen en mucho a las mafias iniciales de Palermo, Italia, en la segunda mitad del siglo XIX: con sus ritos de iniciación, su organización piramidal y familiar muchas veces, sus códigos de respeto, su pago con sangre y muerte, la conexión corrupta con el poder público.

Esta semana la Alta Escuela para la Justicia, una entidad académica con lazos estrechos con Italia programó actividades entre los dos países, organizó en Ciudad de México una serie de encuentros con el tema Crimen y justicia, entre jueces y periodistas italianos con homólogos de México y víctimas de la violencia. Ríodoce participó como uno de los invitados.

Desde Italia lo que se evidencia es un desconocimiento profundo sobre lo que ocurre en México, más allá de los acontecimientos noticiosos recientes: El Chapo y su organización, las muertas de Juárez, la espiral de violencia. Es en la embajada donde muestran una visión panorámica del país que queda a poco más de un año que concluya el retorno del PRI a la presidencia.

De México hacia Italia lo que ocurre es una exposición contextualizada del principio de siglo, muy parecido a los peores años de las poderosas mafias italianas. De Italia a México lo que sobresale es la sorpresa ante las historias puntuales de los desaparecidos de este país. Y las miles de mujeres que buscan a sus hijos e hijas, hermanos y hermanas, a sus padres. Historias de resistencia y de contrapoder.

Pero así como las diferencias son abismales, las similitudes son sorprendentes sobre lo que ocurre actualmente en ambos lados del océano. Se comparte mucho más de lo que a simple vista podría pensarse.

Un periodista de Calabria, desde donde opera una de las mafias más poderosas de Italia, ‘Ndrangheta, con nexos en muchos países, describe un sitio muy parecido a muchas regiones de México. La región italiana de la punta de la bota se parece a Badiraguato o Reynosa, con índices delictivos inferiores sustancialmente pero con historias de poder corruptor similar. La diferencia esencial es el poder judicial de uno y otro país, y es ahí donde las diferencias pesan. ‘Ndrangheta no es tan famosa como la Camorra, pero la gran mayoría coincide que es mucho más poderosa precisamente por ello, porque llama menos la atención y se sabe menos de ella. El periodista concluye que mucho de su poder radica en la organización familiar que dificulta la existencia de delatores.

Mirilla

(El terror) La Vice-Fiscal de Roma, invitada a las actividades conjuntas de México-Italia, escuchó en directo los testimonios del terror: padres, madres y hermanas con familiares desaparecidos. La constante en la gran mayoría es la seguridad de que de un modo u otro el mismo gobierno intervino en la desaparición. En un caso fue un hijo de un Policía Judicial, en otro los testimonios indican que eran policías…y en la totalidad se evidencia una autoridad pasmada, que engaña, que no actúa en la búsqueda.

María Herrera, una mujer que tiene desaparecidos a cuatro de sus seis hijos, encabeza una de las organizaciones que han logrado conjuntar esfuerzos. Han conformado las brigadas nacionales de búsqueda, y están por iniciar un tercera en Veracruz. Apenas hace unas semanas llegaron a un sitio baldío donde ni siquiera era necesario escarbar, a flor de tierra, rascando con las uñas, encontraban los huesos.

Como muchas otras madres ni siquiera muestra el cansancio de una lucha que parece interminable, y ahora a sus cuatro búsquedas suma una herida abierta más. María Herrera carga junto a las cuatro fotos de sus hijos desaparecidos, una hoja de papel con la imagen del periodista Javier Valdez. Ya no le caben en el pecho tantas fotos, pero aun así se da espacio para mencionarlos a todos.

No es que en Italia las mafias no desaparezcan personas. Pero solo el número de casos en México es casi incomprensible.

Primera cita

(Bautizo) En México se utiliza hoy en día de manera indistinta Mafia y Cártel —con acento por la pronunciación en inglés— para referirse a las organizaciones criminales. En el norte de México cada vez se usa menos mafia y domina el anglicismo de Cártel. Hay académicos, como el sinaloense Luis Astorga, que constantemente rechaza la definición de cártel por imprecisa: “es útil mediática y políticamente —dice— para designar grupos criminales, y dar la impresión de que son grupos jerarquizados, monolíticos, y que controlan toda la cadena de valor del mercado de las drogas con las que negocias. Y eso es absurdo, nunca ha existido”

Deatrasalante

(El pasado-presente) Uno de los primeros en armar una relación México-Italia fue Federico Campbell al estudiar la obra de Leonardo Sciascia, sin duda quien mejor comprendió desde siempre el tema de la mafia y el poder. En 1961 en uno de sus libros Sciascia ya insistía en que la única fórmula para atacar a la mafia era en la situación fiscal, como ya se había hecho en Estados Unidos de la era de Al Capone. Hablaba de darle un golpe no solo local, sino en los bancos, en catastro, “husmear en torno a los chalés, los automóviles fuera de serie, las mujeres, amantes de algunos funcionarios.” Veinte años después de ese texto de los sesenta, es justamente lo que haría el juez Giovanni Falcone, personaje esencial para entender que es posible darle una derrota histórica a la mafia en los tribunales (PUNTO)

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