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Apr 032017
 

PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA. Yo te doy, tú me das.

Río Doce.- Ahora resulta que no podemos criticar a las fuerzas armadas porque somos apátridas, que no podemos señalar sus errores porque las lastimamos y que no podemos condenar sus abusos porque los denigramos. Y de paso al país.

Por lo menos eso se infiere del discurso del presidente Enrique Peña Nieto en una atípica reunión que tuvo la semana pasada con integrantes del Ejército y la Marina y sus familias, en el Campo Militar número 1 de la Ciudad de México.

“Quienes denigran la labor de nuestras Fuerzas Armadas, denigran a México; quienes lastiman a nuestras Fuerzas Armadas, lastiman a México; quienes desacreditan el trabajo de nuestras Fuerzas Armadas, desacreditan a México”, dijo.

La condena del presidente a “quienes han fustigado a nuestras Fuerzas Armadas”, estuvo dirigida al presidente de Morena, Andrés Manuel López Obrador, luego que éste dijo en Nueva York, que quienes tienen que responder por los 43 estudiantes desaparecidos de Ayotzinapa, son el presidente y las fuerzas armadas.

Lo que dijo Andrés Manuel, más allá de su (im) pertinencia política en tiempos electorales —estamos en el umbral del 2018— fue fustigado por sus opositores, tanto desde el gobierno federal, como de los partidos, hasta de izquierda. Graco Ramírez —gobernador perredista de Morelos— por ejemplo, dijo desde Washington, en una comparación oportunista, que López Obrador y Donald Trump son la “tormenta perfecta”.

Es verdad que no era ni el lugar ni el momento para que el líder de Morena se lanzara contra las fuerzas armadas, pero la reacción de sus opositores va desde la ruindad hasta el oscurantismo, esto último reflejado en el discurso del presidente el martes pasado, que no solo va contra AMLO por sus dichos en Nueva York, sino contra todo aquel que ose hablar mal de las fuerzas armadas, sin importar la razón.

¿Quería el presidente de la República condenar a López Obrador? Pues lo hubiera hecho señalándolo a él, pues nadie ni nada se lo impide. Pero prefirió la retórica y con ello metió en la misma canasta a periodistas, medios de comunicación, organismos de derechos humanos, organizaciones civiles y familias que, con mucha frecuencia, están cuestionando los abusos cometidos por las fuerzas armadas en sus operativos contra la delincuencia.

Y no puede hablarse de improvisación, porque el evento no tenía un precedente, fue diseñado para eso, para que el presidente arropara a las fuerzas armadas y éstas al presidente, en una maniobra institucional de tres bandas, que pega a un aspirante presidencial que encabeza las encuestas, manda un mensaje intimidatorio a la prensa crítica y presiona al Poder Legislativo en momentos en que está a punto de aprobarse la Ley de Seguridad Interior, el marco legal que se pretende para justificar una mayor injerencia de las fuerzas armadas en la vida pública.

Más aun, por esta última razón, porque las fuerzas armadas están buscando un marco legal que justifique su participación en la lucha contra la delincuencia en la que fueron metidas, es que tienen que ser menos reactivos a la crítica y a los señalamientos cuando de abusos se trata. Ni ellos, ni el presidente, ni el secretario de Gobernación —que fue uno de los primeros que saltó contra el Peje—, pueden negar los excesos de las fuerzas armadas en muchos casos, algunos de ellos plenamente documentados.

Desde Ríodoce le hemos dado seguimiento a muchos hechos en los que, tanto la Marina como el Ejército, han incurrido en excesos con la población, prácticas casi de “tierra arrasada” en comunidades serranas, detenciones ilegales, tortura física y sicológica, rapiña, asesinatos de menores de edad como el joven Miguel Ángel “N”, ejecutado por elementos de la Armada de México en noviembre de 2014 en Eldorado, durante una persecución, cuando éste viajaba en una motocicleta.

Y esto no nos hace apátridas. Y no lo hacemos por denigrar a las fuerzas armadas, por lastimarlas, sino por dar a conocer acciones que nos han parecido de interés público. No lo hacemos con “dolo”, sino por obligación; no lo hacemos por “ignorancia”, como lo dijo el presidente: siempre hemos documentado lo que publicamos.

Bola y cadena

AHORA, VOLVIENDO A LO DICHO por el Peje, la mejor forma de callarlo sería aclarando el caso de los muchachos desaparecidos en Iguala. Vamos para tres años sin saber de ellos y el gobierno no ha informado qué pasó con los muchachos, dónde están o dónde quedaron sus cuerpos, quiénes los asesinaron y dónde fueron desaparecidos sus restos. En todo caso, el proceder de las instituciones del gobierno, empezando por la PGR, ha sido turbia y nefasta. Y tampoco se ha aclarado qué hicieron y qué no los elementos de la base militar de Iguala esa madrugada, cada vez más cuestionado su proceder por diversas investigaciones, algunas de ellas periodísticas.

Sentido contrario

¿DÓNDE ESTABA, POR CIERTO, LA PGR, cuando todo el mundo comentaba en Nayarit que el Fiscal, Edgar Veytia, estaba coludido con el narcotráfico? ¿Dónde estaba Miguel Ángel Osorio Chong? ¿Dónde el Cisen? ¿Dónde el PRI? ¿Dónde el congreso estatal y el gobernador? ¿No es una vergüenza y una afrenta para las instituciones de seguridad de nuestro país que Veytia haya sido detenido en los Estados Unidos por la DEA y no en México por la PGR? ¿Lo dejaron ser con dolo o por ignorancia?

Humo negro

¿QUÉ LE PASÓ A QUIRINO ORDAZ a la hora de armar su esquema de gobierno? No hay duda que él decidió el cuadro con el que trataría de tener un respaldo a sus iniciativas en el Congreso del Estado. Al quedar fuera Joel Boucieguez, se suponía que pondría en la secretaría general a un cuadro político fogueado que apoyara a una líder de bancada sin experiencia, como Irma Tirado, pero prefirió a Simón Betancourt, que a la hora de los zipizapes legislativos, solo alcanza a tronarse los dedos.

Mar 202017
 

Llegaron en tropel, tirando todo y adueñándose de la mesa. Desplazaron a todos los mandos principales de las policías, de las municipales, de las estatales, y de las áreas sensibles, como el C4 y los penales.

Eran los militares. Traían la venia del gobierno federal y se supone que serían el cobertor del nuevo gobernador, Quirino Ordaz Coppel, muy amigo del secretario de la Defensa, Salvador Cienfuegos.

Fueron presentados como la panacea, frente a la gran corrupción, evidenciada hasta la saciedad, de las corporaciones policiacas. De pronto vimos soldaditos encaramados en patullas de las policías municipales, pero en vez de despertar miedo despedían cierto candor. ¿Qué se pretendía? Nunca se dijo claramente. ¿Qué se ha logrado en casi tres meses? Absolutamente nada. Zonas de la entidad están secuestradas por la violencia. Primero fue Mazatlán, donde se vivió una de las etapas más violentas de su historia y solo aplacadas por acciones de la Marina en Nayarit, donde abatieron a un grupo de delincuentes a los que se atribuían las ejecuciones en el puerto. Luego la violencia desatada en Culiacán y Navolato, producto de la guerra entre los Guzmán y los Dámaso.

Aunque no se viven los tiempos de 2008, cuando explotó la guerra en el Cártel de Sinaloa motivada por la detención de Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, en Mazatlán, Culiacán y Navolato, por lo menos, se viven escenarios muy parecidos, bajo el temor de la gente de que las cosas empeorarán. Y nada han hecho los militares, ni desde los mandos policiacos municipales, ni desde las corporaciones estatales, que haga distinto a este gobierno del que se fue. Por el contrario, lo que se percibe es un embobamiento de las policías, que se aprecian sin estrategias de prevención, menos de inteligencia. Los grupos armados se siguen paseando en las ciudades con la misma libertad de antes y una prueba de ello es lo ocurrido en la colonia CNOP, donde un comando les quitó a policías municipales a ocho jóvenes que habían sido detenidos, hecho que fue videograbado por un anónimo y subido a las redes sociales.

Lo ocurrido en el penal de Aguaruto fue el colmo. Los propios militares, a través de la Tercera Región, habían hecho ya un diagnóstico de la situación en el CECJUDE, con propuestas para asegurar su funcionamiento sin arriesgar la seguridad. Se lo presentaron al gobierno anterior y no hicieron nada. Y se suponía que, al asumir el mando de los centros de reclusión desde la subsecretaría de prevención, que ocupa el teniente coronel, Cristobal Castañeda Camarillo, los militares ya sabían lo que tenía qué hacer.

Por eso es ocioso que, a raíz de las fugas de la semana pasada el gobierno “reconozca” “que se ha detectado la herencia de una serie de graves deficiencias en la operación de dicho Centro Penitenciario…” ¡Eso ya lo sabían! Y también debía suponerse que la presencia de tanto cabecilla del Cártel de Sinaloa en el penal podía provocar lo que ya ocurrió.

Hace doce años, recién ungido Jesús Aguilar Padilla como gobernador, ocurrió una fuga escandalosa: 11 reos se escaparon por la puerta principal, con la complicidad de funcionarios de la SSP y custodios. Ahora ocurre algo similar, con el agravante de que los fugados son, todos, piezas importantes de diferentes fracciones del Cártel de Sinaloa. Después de Juan José Esparragoza Monzón, tal vez el más importante es Jesús Peña, el Veinte, quien al ser detenido en 2014, era el operador número uno de Ismael Zambada García, y de gran afecto del capo.

Así que el hoyo que le han hecho al sistema de seguridad del gobierno estatal no es cualquier cosa. Además de la burla. Con efectos previsibles en el corto y mediano plazo, porque es obvio que todos ellos se reintegran a las actividades delictivas. El golpe más fuerte es tal vez para el orgullo de los militares, pues apenas hace tres semanas habían capturado al Pancho Chimal, señalado como uno de los que comandaron el ataque donde fueron asesinados cinco militares, y también se les peló.

Bola y cadena

ES EVIDENTE QUE TANTO el gobierno estatal como los militares que se han adueñado de los sistemas de seguridad tienen responsabilidad por estas fugas. Pero también el gobierno federal, pues todos los que escaparon estaban siendo juzgados por delitos federales y habían estado como blancos importantes de la PGR. ¿Qué les falló a ellos aparte de no prever la gran capacidad corruptora de los narcos? ¿Qué parte de los procesos de enjuiciamiento no controlan como para que los narcos decidan dónde estar y dónde no?

Sentido contrario

PARA QUE SE HAYAN ESCAPADO UN HIJO del Azul, el máximo operador del Mayo Zambada, uno de los jefes de sicarios más importantes de la familia Guzmán en Culiacán, el que sustituyó a Rodrigo Aréchiga Gamboa, el Chino Ántrax y un hermano de Ovidio Limón, tuvo que tratarse de una operación de altísimo nivel con miras estratégicas. Si esto es así, entonces podríamos suponer hacia dónde se alinean los astros en la guerra que actualmente se vive en Sinaloa, por el negocio que ha dejado Joaquín Guzmán Loera. Y entonces pensar que la cancha se le achica a Dámaso López Núñez.

Humo negro

PERO EL PROBLEMA PRINCIPAL es para el gobernador. En él la gente depositó su confianza de que las cosas cambiarían. Los ciudadanos no votaron por los militares, lo hicieron por Quirino y por el PRI. Y la gente le va a reclamar a Quirino y al PRI. No tiene mucho tiempo el gobernador para demostrar que llegó para cambiar cosas. Y hasta lo que se ha podido apreciar en los 80 días que lleva en el poder, no trae nada en el morral. Y si lo trae que lo saque.

Feb 062017
 

Miles de personas acompañaron a Andres Manuel Lopez Obrador quien encabezó la marcha en defensa de PEMEX, la protesta terminó con un mitin que realizó en la glorieta a Colón sobre avenida Reforma.

Altares y Sotanos/Ismael Bojorquez/Río Doce

Andrés Manuel López Obrador es un creyente profundo de las cosas de Dios. Por eso se piensa predestinado a algo muy grande. Lo ha confesado en la intimidad a algunos de sus amigos y cuenta algunas historias para convencer de que así es y será. Tal vez por eso ciertos arranques mesiánicos… ese “rayo de esperanza”, por ejemplo.

El problema de líderes así es que siempre creen tener la razón y eso los lleva, por lo regular, a posiciones autoritarias, absolutistas. “Usted no es nadie” le dijo a Juanito alguna vez.

En Morena, por ejemplo, no hay nadie más que él. Existe “el movimiento”, “la gente”, pero liderazgos solo el suyo. En ese partido son él y su voluntad. Y los que lo siguen lo saben y lo aceptan.

Esto ha sido desde que Andrés Manuel se salió del PRD para fundar Morena. Pero siguieron muchos menos de los que ahora conforman ese partido, que ha ido creciendo en fuerza electoral, en gente organizada, en opinión, en influencia social.

En la perspectiva de 2018, Morena sale muy bien posicionado en las encuestas y el Peje arriba cuando se le confronta con otros aspirantes, sobre todo de Margarita Zavala, cuya base está en el PAN y de Miguel Ángel Osorio Chong, que iría por el PRI.

Pero se ha generado un fenómeno interesante a partir de Donald Trump y sus diarios ataques a México. En los mexicanos ha despertado de nuevo cierto nacionalismo —que nunca se pierde en ningún lado y que se manifiesta hasta en las justas deportivas— ligado a posibles amenazas externas. Y ante eso, la gente suele voltear a ver dónde están los líderes.

En nuestro caso, frente a un desequilibrado como Trump, llama la atención que hablando de políticas internas, pese al rechazo que se ha manifestado al presidente Enrique Peña Nieto, ante las amenazas del vecino país del norte lo que se aprecia es un apoyo a la institución presidencial, porque se siente que de esa forma se apoya al país y a uno mismo.

Pero no solo eso. También se aprecia un crecimiento de figuras más identificadas con el nacionalismo, como Andrés López Obrador. Si el Peje ha sido uno de los beneficiados de las erráticas medidas económicas de Peña Nieto, como el incremento a los precios de las gasolinas, las amenazas de Donald Trump han hecho que los mexicanos vean en el líder de Morena a alguien que puede representar firmeza de nuestro país para enfrentarlas.

No es raro, entonces, que en encuestas como la que acaba de publicar El Financiero, Morena y López Obrador repunten y no con poco.

El problema es a futuro. No comparto aquella ruindad de que el Peje es un “peligro para México”. De hecho quienes inventaron esto llevaron al país a la ruina en muchos aspectos. Ahí están los dos sexenios del PAN, cuando crecen de forma desorbitada la violencia y las organizaciones criminales, y el retorno fallido del PRI, con todo lo que ya hemos visto: Ayotzinapa, Tlatlaya, la crisis económica, las reformas fallidas en educación, la gran corrupción….

Sin embargo, faltan a nuestra democracia mecanismos ciudadanos para revocar mandatos y urge que se establezcan ya. Actualmente solo puede llevarse a juicio a un presidente, según dice el artículo 108 de la Constitución, si se le acusa de “traición a la patria” o “delitos graves del orden común”.

En los Estados Unidos, ante la ola de medidas y decretos del recién ungido presidente, ya se está generando un movimiento para destituirlo del cargo, porque se está convirtiendo en un peligro para los propios estadunidenses.

Pero ellos tienen sus mecanismos. Recordemos, en 1974, el caso de Richard Nixon, acusado de interferir comunicaciones del Partido Demócrata, lo que llevó a una investigación que terminó destapando una cloaca de sobornos del entorno presidencial para obstruir la justicia, lo que obligó al presidente a renunciar al cargo.

En México esto es impensable ahora. Andrés Manuel ha propuesto la revocación de mandato —lo acaba de hacer en noviembre, durante el congreso nacional de Morena— y hay que tomarle la palabra. No será fácil. Tiene muchos asegunes la medida, pero avanzar en esa dirección es indispensable ahora.

Bola y cadena

MUCHAS COSAS INDICAN QUE PARA EL 2018 se conformará una gran alianza de izquierda. No se debe cancelar que PAN y PRD vayan juntos pero cada día lo veo más remoto. Muchos demonios falta por conjurar y muchos acuerdos por tomar. Miguel Mancera acaba de declarar en Sinaloa que le gustaría encabezar una gran alianza. Está bien, otros estarán pensando lo mismo. Pero al final, la encabezará quien tenga más fuerza. Por lo pronto, si hoy fueran las elecciones, una alianza de izquierda arrollaría. Pero falta mucho y no hay que hacerle al adivino.

Sentido contrario

LOS QUE PARECEN PREDESTINADOS UNO PARA EL OTRO son Trump y Peña Nieto. El primero levantó su campaña presidencial justo después de que visitó México y dialogó con Peña. Luego de las críticas recibidas, éste despidió a Luis Videgaray por haber promovido la reunión. Trump ganó la presidencia y no faltó quiénes dijeran que Peña no había estado tan mal. Ya presidente, Trump sigue su campaña contra México y eso hace crecer la imagen de Peña. Parece una historia curiosa de amores contrariados, pero es la verdad. Los dos son profundamente repudiados en sus países, pero los dos se han ayudado, sin quererlo así, a sobrevivir. Y a crecer.

Humo negro

EN MALA HORA —PARA MUCHOS— TRONÓ EL TIBURONARIO del acuario de Mazatlán, cuando los ojos de los organismos auditores voltean a ver la obra pública, sus licitaciones, sus presupuestos, su calidad. Gran parte de los dineros públicos mal usados salieron a través de la obra pública. Y aquí están involucrados muchos personajes de la administración que se fue. No se pide una cacería de brujas, Pero sí una revisión a fondo. Y castigar culpables.

Oct 312016
 

Francisco Bojorquez.- Este 30 de octubre se cumple un mes de que células del crimen organizado ligados a Joaquín Guzmán Loera, atacaron un convoy del Ejército Mexicano y dieron muerte a cinco soldados. La emboscada fue bestial. La actuación de las policías locales timorata y cómplice. La del propio ejército agredido, deplorable, pues los refuerzos llegaron una hora después de la refriega, cuando los heridos ya habían sido trasladados a hospitales y solo quedaba resguardar los restos del infierno en que se convirtió ese crucero del norte de Culiacán.

Desde entonces la ciudad vive una calma chicha, salvo porque de pronto ruge un helicóptero y se nota la presencia de los militares y marinos en algún punto de la ciudad. Los crímenes han bajado. Los amaneceres, más frescos ahora, ya no traen tantos ejecutados, como antes de la emboscada.

Y no es casualidad. Los gatilleros se fueron de la ciudad. Ni modo que se esperaran a ser aprehendidos o abatidos. O que estuvieran pensando en enfrentar al Gobierno.

Dos semanas después del ataque a los militares, la Marina y el Ejército realizaron cateos en varias casas de la ciudad. Por lo menos 20 viviendas fueron asaltadas por los federales. Buscaban a los cabecillas de las células y se llevaron al menos a tres hombres de distintos puntos. Traían un trabajo previo de inteligencia, pero el objetivo no se cumplió. Una semana antes la Marina había detenido a un hombre en una peluquería ligado a la organización de los Guzmán.

Junto a los cateos en la ciudad, el Ejército tomó dos pueblos de la sindicatura de Jesús María: Mirasoles y Paredones. Después de una semana, los militares hicieron una exposición de lo asegurado, armas, pertrechos y vehículos. Pero de los asesinos, nada. Solo que había detenidos y que estaba identificado el grupo agresor.

¿Dónde quedó la indignación del secretario de defensa? ¿Dónde aquella calificación de “enfermos, insanos, bestias salvajes”, con que se refirió a los asesinos? Dónde está la inteligencia de los militares y de la Marina, del Cisen? ¿Por qué tardar más de quince días para realizar operativos de contraofensiva, dando tiempo a que las células se fueran de la ciudad? ¿Dónde quedó su “vamos con todo”?

Después de que reaprehendieron al Chapo Guzmán en Mazatlán, en febrero de 2014, el gobierno federal dio oportunidad de que el Cártel de Sinaloa se reestructurara. Con Ismael Zambada a la cabeza y Rafael Caro gravitando en la organización en el papel que fuera, la estructura que dependía de Guzmán Loera se recompuso, entre dimes y diretes de si era Dámaso López Núñez el nuevo jefe, o su hijo mayor, Iván Archivaldo Guzmán Salazar. Se sabría después de rivalidades entre estos dos, pero que no trastocaban nunca la operación de los negocios.

Después de la segunda fuga de Joaquín Guzmán, en junio de 2015, el gobierno federal se desbocó en su búsqueda y, en esos meses, la organización vivió a salto de mata, aunque eso no impidió que el capo se diera tiempo para planear una película sobre su vida. Lo detuvieron en enero de este año y después de esto las cosas recobraron cierta normalidad hasta mediados de año, cuando explotó la guerra en la sierra de Badiraguato, entre gente ligada a los Beltrán Leyva y los Guzmán, en aquella zona liderados por Aureliano Guzmán Loera, hermano del Chapo.

Problemas internos era lo que agobiaba a los líderes que sucedieron al Chapo, no sus enfrentamientos con el Gobierno, que los estaba dejando operar. El Iván Archivaldo peleando jerarquías con el Dámaso, mientras el Guano sostenía una guerra con los Beltrán en Badiraguato. La orden que dio Joaquín Guzmán a sus hijos es que no dejaran solo a su tío, que lo apoyaran con armas, gente y dinero. Y es lo que hicieron. Una de esas tareas cumplía el Kevin —Julio Óscar Ortiz Vega— cuando fue herido en un enfrentamiento, hecho que originó la emboscada del 30 de septiembre.

Bola y cadena

YA PASÓ UN MES DE QUE OCURRIÓ el ataque y hasta ahora no hay resultados importantes en torno a los responsables. Todo indica que el Gobierno se ha enfocado en un objetivo, el Guano y, que si lo logra, cerrará el caso. El punto más débil del hilo, no necesariamente el más fuerte.

Sentido contrario

ARRIBA EN TODAS LAS ENCUESTAS rumbo al 2018, Andrés Manuel López Obrador se ha convertido en el hombre clave de las aspiraciones presidenciales. Si alguien quiere llegar a Los Pinos, trátese de hombre, mujer o partido, sabe que tiene que desbancar al tabasqueño de las preferencias de los electores. También es un elemento que deberá ser tomado en cuanta para las posibles alianzas. Difícilmente el PAN solo podría derrotar al PRI o al Peje. Menos el PRD. Por eso ya se teje la posibilidad PAN-PRD, aunque todas las experiencias de gobierno bajo esa fórmula en los estados sean un fracaso. Aquí se inscriben los ataques enderezados contra Andrés Manuel por parte de los dirigentes del PRI y del PAN, éste último reeditando la cantaleta de que el tabasqueño es un peligro para México cuando, lo que se ha visto es que, quienes han sido un peligro para este país son estos dos partidos.

Humo negro

EN LA CAMPAÑA PRESIDENCIAL DE 2006, siendo presidente de la República Vicente Fox, éste hizo campaña abierta en contra de Andrés Manuel López Obrador, favoreciendo así a su candidato, Felipe Calderón. Ningún panista se quejó de campaña desleal y hasta argumentaron que en la democracia estadunidense eso se estilaba. Fox fue parte del cuarto de guerra de la campaña calderonista y se sumó, si no es que él mismo creó, el estigma de que López Obrador era un peligro para México. Ahora, los mismos beneficiados de esa intromisión nefasta desde Los Pinos, lloriquean contra Ricardo Anaya porque, desde su cargo como dirigente nacional del PAN, está autopromoviendo sus aspiraciones a la silla presidencial. El propio Calderón, en apoyo a su esposa Margarita, ha soltado sus lágrimas de cocodrilo. Total, volver a Los Pinos, vale la pena.

Aug 012016
 

santiago

Debido a la calidad de Objetivo7, medios de calidad y prestigio internacional como Río Doce de Sinaloa o Los Angeles Press, entre otros han alimentado con información singular y literaria con un rigor sin igual, sólo visto en Aguascalientes en Objetivo7 por lo que en agradecimiento y a pesar de la persecución fascista del delfín del gobernador y del gobernador actual Carlos Lozano, por una sociedad verdaderamente desinformada de los intereses y apellidos entre medios, negocios lícitos e ilícitos y el compadrazgo oculto de los hombrecillos de poder,como novela de José Emilio Pacheco, seguiremos informando pese a y quien le pese. Reiteramos a los grandes periodistas (a los que Gilberto Ornelas acusó sin siquiera conocerlos, de estar metidos en delincuencia) nuestro respeto y lamentamos que por la campaña negra en nuestra contra Aguascalientes se llene de medios ignaros y mediocres con excepciones apadrinadas con los intereses del neoliberalismo salvaje que hará millonarios a simples escritorcillos, tinterillos, sicarios sin verguenza e imitadores de este medio al grado de que ni siquiera tenían fotografias en sus notas o banners para simular su amasiato y corrupción en el saqueo de recursos públicos.

Río Doce/Ismael Bojorquez.- Hay muchos mitos en esto del narcotráfico y sus personajes. Desde hace diez años se hablaba de que don Ernesto Fonseca Carrillo estaba buscando el confinamiento fuera de prisión por motivos de salud. Es lo mismo que, con sus alegatos, busca también Miguel Félix Gallardo, aunque éste con menos suerte.

Ríodoce hizo en su momento un trabajo sobre este propósito de Don Neto y estuvo en Santiago de los Caballeros, Badiraguato, su tierra natal, en cuyo cementerio mandó construir una réplica del Partenón donde se supone terminarían sus restos, aunque se encuentra tan abandonada que la cripta terminará solo como un olvidado monumento a las extravagancias de un hijo célebre del pueblo.

Don Neto acaba de salir formalmente de prisión y fue confinado en un domicilio particular de Atizapán de Zaragoza, en el Estado de México, hasta cumplir su condena de 40 años que le fue impuesta por diversos delitos.

En realidad hay mucho circo en todo esto, pues Don Neto desde hace muchos años entraba y salía de la cárcel cuando así se lo proponía. Pero ocupaba ya la paz y la seguridad de un confinamiento como el que logró, amparado por las leyes. Ernesto Fonseca, por ejemplo, estuvo en el sepelio de doña Cuquita, su madre, quien vivía en la colonia Tierra Blanca, de Culiacán, y murió en abril de 2009. No se movía mucho de Jalisco por varias razones, entre ellas su salud, pero desde hace muchos años se supo que no estaba en prisión o se le veía solo por temporadas.

El otro caso es Rafael Caro Quintero, quien ahora se nos presenta como un hombre que está en paz con todo el mundo y hasta pide perdón al gobierno mexicano, a los gringos y a la familia de Enrique Camarena. Él no mató al agente de la DEA, dice, pero asegura que estuvo en el momento equivocado en el lugar equivocado.

De acuerdo a la versión oficial, Caro Quintero salió de prisión la madrugada del 9 de agosto de 2013, apenas iniciando el sexenio de Enrique Peña Nieto, pero en realidad el capo abandonó el Reclusorio Preventivo del Estado de Jalisco la segunda semana de diciembre de 2012, cuando faltaban apenas 20 días para que Felipe Calderón dejara el poder.

Caro Quintero llegó por la noche a Culiacán y al día siguiente se fue a su rancho natal, La Noria, Badiraguato, donde ya estaba su madre esperándolo. De todos los pueblos y caseríos cercanos llegó gente a saludarlo en medio del asombro y la incredulidad, pues nadie se imaginó que estaría libre y menos que volviera a su pueblo. Hubo música, comida, mucha fiesta, como en los viejos tiempos. Después de descansar unos días, Caro se dedicó a visitar amigos en Culiacán, pero también en distintos puntos del país y hasta de los Estados Unidos, con conocimiento o no de los gringos, eso no se sabe.

Cuando se anunció su salida del reclusorio a donde había sido ubicado desde 2010, también en Jalisco, acudimos a La Noria con la infantil idea de hacerle una entrevista. Nos habían dicho que las bandas musicales tocaron tres días con sus noches y así fue, pero —lo sabríamos después—, no en La Noria, sino en Bacacoragua, un pueblo mucho más arriba de la sierra, donde termina el asfalto. Nadie, por supuesto, reconoció que hubiese estado ocho meses antes por ahí.

Ahora Rafael Caro pide perdón a los gringos y éstos le responden que no les importa y que seguirán buscándolo para llevarlo a sus cortes y juzgarlo por el crimen de Enrique Camarena, el agente de la DEA asesinado en 1985. Pero, ¿esta búsqueda no será también un mito? ¿Por qué Caro Quintero sale subrepticiamente de la cárcel y va a los Estados Unidos? Es evidente que para salir de prisión en diciembre de 2012 tuvo la anuencia de altos círculos del gobierno mexicano. Y es difícil pensar que el gobierno otorgue su anuencia para algo así sin el consentimiento de los gringos. ¿Cuál es el juego entonces? ¿Cuáles los juegos? ¿Por qué nunca, ni Caro ni Don Neto, fueron extraditados a los Estados Unidos?

Bola y cadena

¿HAY QUE DARLE CRÉDITO, ENTONCES, a la versión de que fue la CIA la que ordenó el crimen de Enrique Camarena y que con la acusación contra Caro Quintero y Don Neto el gobierno norteamericano quiere tapar su propio excremento?

Sentido contrario

VEAMOS: SI ESTANDO EN LA CÁRCEL, donde hay miles de reclusos, puede una persona salir y hacer una vida como cualquiera otra, ¿qué puede esperarse en el caso de un confinamiento, como el que acaba de obtener Ernesto Fonseca Carrillo. ¿Debemos creer que realmente se encuentra en esa casa de Atizapán de Zaragoza?

 

Humo negro

EN 2008, CUANDO SE HABÍA DESATADO la guerra al interior del Cártel de Sinaloa y se enfrentaban los hermanos Beltrán Leyva con el Chapo Guzmán, vino a México la entonces Secretaria de Estado de los Estados Unidos, Condoleezza Rice, para tratar asuntos de la agenda bilateral, entre ellos el combate al crimen organizado. Fue en octubre. Por esos días, Joaquín Guzmán Loera se paseaba en las calles de Los Ángeles como cualquier turista: short, tenis, gorra de beisbolista… ¿Cómo se explica esto?

Jul 182016
 

Foto: Río Doce.

Foto: Río Doce.

Foto: Río Doce.

Ismael Bojórquez/Río Doce.- La mañana del jueves, Ciro Gómez Leyva entrevistó, para el grupo Fórmula, a Andrés Manuel López Obrador. Le hizo preguntas certeras que de inmediato se convirtieron en temas nacionales. Me sorprendieron las respuestas del tabasqueño, sobre todo por su pertinencia. “¿Debe derogarse la reforma educativa?”. El Peje dijo que no, porque significaría la rendición del Gobierno y que el país no estaba para eso. Que había que revisarla, sí, sobre todo en cuanto a los procedimientos de evaluación, que calificó punitivos. En medio del conflicto que se vive y que se está tratando de resolver en mesas de negociaciones, aunque las movilizaciones continúen, una postura así de López Obrador, le da oxígeno a la posibilidad de un acuerdo. Y no sería poca cosa.

Mejor posicionado en todas las encuestas rumbo al 2018, el periodista le pidió que hablara sobre lo que se dice de él en caso de llegar a la presidencia. Lo más sobresaliente de este tema es que Andrés Manuel dijo que no habría “cacería de brujas”, que este país necesita justicia, no venganza, y que no perseguiría a nadie. El mensaje, por supuesto, iba directo a Los Pinos.

El otro tema central fue el de una posible alianza de Morena con el PRD. En este partido se discute su política de alianzas, aunque ya hay un posicionamiento estatutario que estipula que están abiertos a todas las alianzas menos con el PRI. En las últimas semanas, a raíz de los resultados electorales del pasado 5 de junio en 12 estados, el PRD está revalorando esa postura, pues parece haber comprendido que, de continuar por este camino, seguirán perdiendo votos, posiciones e identidad. Al PRD le urgen muchas sacudidas y una de ellas debiera ser en cuanto a su política de alianzas. En Sinaloa, lo vimos con claridad, su alianza con el PAN terminó reduciéndolo a un partido de utilería. ¿Qué ganó el partido al unirse con el PAN en 2010 para apoyar a Malova? Absolutamente nada, por el contrario, y los resultados se reflejaron en la elección pasada.

La unidad de las izquierdas en México es vital, urgente en el momento actual. El regreso del PRI a Los Pinos ha sido un fracaso y el repunte del PAN, sobre todo a partir de sus triunfos el 5 de junio, prefigura escenarios para que el partido que fundó Manuel Gómez Morín vuelva a la presidencia en 2018.

Si el PAN mantiene su tendencia ascendente y el PRI sigue cayendo —en 2017 hay elecciones en Nayarit y el Estado de México—, Enrique Peña Nieto tendría que empezar a pensar a quién le conviene transferir el poder, obligado a crear condiciones para que así sea. Luego entonces, situándonos en el mero sentido común, seguramente se inclinaría por dejárselo al PAN y no precisamente a la fracción que dirige ahora al partido, con Ricardo Anaya a la cabeza, sino a Margarita Zavala, por la sencilla razón de que ellos —ella y Felipe Calderón—, le entregaron la estafeta hace cuatro años… con todo lo que ello significa.

Pero no será sencillo. Andrés Manuel López Obrador se mantiene como el mejor posicionado en las encuestas y su discurso, ahora con dosis nada desdeñables de moderación, sigue ganando adeptos. Por ello la importancia de un acercamiento con el PRD y con Miguel Ángel Mancera, de este partido la mejor carta, hasta ahora.

Andrés Manuel le dijo a Ciro Gómez Leyva que para sentarse a platicar con el PRD la posibilidad de una alianza está condicionada a que este partido fije una postura clara de deslinde con el PRI y con el PAN y ya hay algunas reacciones, una a favor de un diálogo pero sin condiciones y otras, como la de Alejandra Barrales, que se inclina por una política abierta de alianzas, incluso con el PAN.

Al final, pienso, se impondrá la cordura. Al PRD se le acabaron los espacios. Trae un conflicto interno de gran calado y necesita relanzarse. Pero esto solo será posible si recupera su identidad. Y esto no lo logrará ni solo ni de la mano con el PAN. Debe ser doloroso para ellos aceptarlo, sobre todo para la fracción comandada por los “chuchos”, pero el Peje representa ahora su tabla de salvación.

Bola y cadena

TUVE EL PRIVILEGIO DE CONOCER a don José Lichter Salido cuando trabajaba en el diario Noroeste. Lo veía pasar de vez en vez a las juntas del consejo de administración y en alguna ocasión me lo presentó Manuel Clouthier. Nos acercamos con cautela primero y luego él me pidió que conociera a Roberto Soltero Acuña, su amigo entrañable. Cuando salimos de Noroeste y fundamos Ríodoce, lo invitamos a la presentación del proyecto editorial y empresarial que hicimos en la torre académica de la UAS. Ahí estuvo junto con don Jorge del Rincón, el propio Soltero y Raúl Ibáñez, quien habló de nuestros sueños. Manuel, quien había sido invitado por nosotros, también estuvo, pero se sorprendió al ver a don Jorge y a Lichter, muy atentos a la presentación y alguien asegura que hasta les reclamó su presencia ahí. Don José fue un gran amigo solidario de Ríodoce.

Sin apoyos como el que él nos dio, junto con el de otros amigos que creyeron en ese barquito de papel, no hubiéramos zarpado siquiera. Hombre de causas, nos apoyó cuando realizamos el Foro Internacional sobre Drogas Ilícitas, en 2008, cuando trajimos a Carlos Monsiváis y a Carlos Montemayor, a nuestros festejos de aniversario. Siempre estuvo pendiente de la evolución del semanario —y de los “muchachos”— y era preocupación constante si crecíamos o no, si teníamos o no publicidad, y era por el solo interés de que siguiéramos haciendo el periodismo crítico con el cual, decía, podíamos mejorar la sociedad. Amaba la democracia, creía en la justicia y luchaba porque Sinaloa y México tuvieran mejor suerte. Gracias mil, don Pepe. Descanse en paz.

Dec 282015
 
La última edición de la revista Río Doce, sin texto lo dice todo.

La última edición de la revista Río Doce, sin texto lo dice todo.

Ismael Bojórquez/Río Doce.- Hace unos días, un periodista francés que estuvo trabajando en Sinaloa se sorprendió cuando le expresé mis dudas de que la búsqueda de Joaquín Guzmán Loera, por parte de los gobiernos norteamericano y mexicano, fuera real. Simplemente, la vacilación no entraba para él en un probable tejido de conjeturas. El Chapo Guzmán, para el periodista, para los europeos y para mucha gente en el mundo, es ahora el hombre más buscado del mundo.

Pero si con la duda se sorprendió, cuando le dije que el Chapo podía estar en el piso de abajo, en la sierra, o en alguna casa de descanso en los Estados Unidos, creyó que su viaje a México para construir su historia no había tenido ningún sentido.

La visión de los europeos sobre la justicia y la seguridad, sobre las verdades históricas y públicas, son muy distintas a las nuestras. Acá se distorsiona la realidad desde el mismo ejercicio del poder. Por eso la sospecha está siempre en el imaginario colectivo, como una sombra indeleble. Si el Chapo se fuga de un penal de máxima seguridad, no lo hizo solo aunque lo hubiera podido hacer. Tuvo, en el esquema al que nos han impuesto históricamente en México, que haber sido con la complicidad del Gobierno.

Cuando detuvieron a Guzmán Loera en Mazatlán, los otros capos se enojaron porque “había acuerdos”. ¿Con quién, a qué nivel? Quién sabe, pero “había acuerdos”. Y cuando se fugó el pasado 11 de julio, en los mismos círculos se dijo que “se habían tardado”. ¿Quién dejó ir alChapo y por qué? Es algo que se sabrá tal vez algún día. Lo cierto es que si hubo una operación de Estado para liberarlo, no pudo ser con la ignorancia del gobierno norteamericano. Ellos no se chupan el dedo ni se cortan las venas. Para los gringos, si un capo de este nivel debe estar encerrado, muerto o gozando de su libertad, es un asunto de Estado. El sistema es lo que importa.

El narcotráfico se convirtió, desde hace muchos años, en uno de los elementos nodales en las políticas de seguridad de los gringos para algunas regiones de América Latina. Por ello el Plan Colombia en los años noventa; por lo mismo la Iniciativa Mérida en México bajo los gobiernos panistas.

Pretexto de oro, la existencia de hombres como el Chapo (y como el Mayo, como el Azul, como Rafael Caro Quintero) ha permitido al Gobierno norteamericano definir políticas de seguridad en México. Y, en ese sentido, a pesar de su satanización, les han sido estratégicamente útiles porque, además, les surten buena parte de la droga que se ocupa en las calles de la Unión Americana —que casi nunca es decomisada— e invierten buena parte del dinero sucio en la malograda economía estadunidense, cuando muchos  pensamos que los dólares se siguen guardando en sótanos y bodegas de Culiacán.

El periodista me preguntaba si el Chapo es un mito. Y no, no es un mito, es un hombre de carne y hueso, ahora más poderoso que nunca, con dos aprehensiones federales en su haber y dos fugas espectaculares que lo han convertido casi en un héroe nacional en un país donde representaciones heroicas, hasta de este perfil, sirven para que la gente exprese su repudio al poder por tanta mugre que mira todos los días.

¿Lo van a detener? Eso no se sabe. Tampoco si lo van a matar si un día se encuentran con él y lo acorralan. No creo que un hombre así quiera estar de nuevo tras las rejas. En todo caso, es más probable que, si vuelve a caer preso, su destino sea la vida americana en la clandestinidad, terminando sus días en los Estados Unidos, viendo crecer a sus gemelitas y a su imperio de droga y muerte, con el visto bueno de aquellos que ahora dicen perseguirlo. ¿Qué ha pasado con los Zambada, que han sido extraditados a ese país? Precisamente eso.

¿Periodismo ficción? No. Vivir en Sinaloa es, para estos casos, también un privilegio. Ni un novelista pudo inventar que el Chapo se volvería a fugar. Y se fugó. Con ayuda o no del poder, pero se fugó… haciendo del 2015, su año de oro.

 

Bola y cadena

¿ALQUIEN SE HA PREGUNTADO alguna vez por qué a los narcotraficantes no se les juzga casi nunca por los asesinatos cometidos material e intelectualmente? ¿Será esto muy difícil de comprobar en una corte o un juzgado? Un alto funcionario del Gobierno federal visitó una vez alChapo Guzmán en el Altiplano y le preguntó por qué había mandado matar a Alejandro Aponte Ramos, el Bravo, que había sido su jefe de seguridad. “Porque me traicionó”, le respondió elChapo. “Yo creo que te equivocaste”, le dijo aquel.

 

Sentido contrario

¿RECUERDA USTED EL TEMA DE LOS HOSPITALES? Bien, pues la mugre que salió durante todo el proceso de aprobación en el Congreso del Estado —pues se pretenden construir bajo un esquema de inversiones público-privadas— es poca comparada con la que saldrá de la discusión sobre la iniciativa del gobernador para construir en Topolobampo una planta de energía solar. Con el agravante de que, en este caso, funcionarios de dependencias federales están metidos hasta el cuello en el fango de procedimientos turbios para que unos cuantos privilegiados se queden con el negocio. Ya se verá.

 

Humo negro

ESTOS DÍAS DE DICIEMBRE SON siempre una buena razón para reflexionar sobre lo que hicimos durante el año que se va y sobre nuestras expectativas para el que viene. Aprovéchelos, oiga, y si es con la familia y la gente que ama, mucho mejor. El año entrante será crucial para el futuro de Sinaloa. También a eso dedíquele unas horas. Y no se equivoque.

Sep 212015
 

ayotzi

El gobernador Mario López Valdez se propuso desde el inicio de su mandato un esquema de seguridad acorde a un contexto irrebatible: el control del Cártel de Sinaloa sobre las principales zonas: todo el centro de la entidad con algunos desencuentros en Navolato; buena parte del sur aunque con la presencia de células muy beligerantes de los hermanos Beltrán Leyva, ligados —eso se dijo entonces— a los Zetas.

Era en el norte donde las huestes del Cártel de Sinaloa estaban en desventaja. De la caseta de Cuatro Caminos, ubicada en Guasave, hasta Estación Don, el terreno estaba bajo el control de los hermanos Beltrán Leyva a través de alguien que, a la postre, se convertiría en un personaje del narcotráfico: Fausto Isidro Meza Flores, el Chapo Isidro.

El Cártel de Sinaloa había estado cerca de la campaña de Malova, solo que éste, “si así ocurrió” —se lo dijo a Ríodoce en una entrevista realizada en noviembre de 2010, ya como gobernador electo—, no se enteró.

Los compromisos del nuevo gobierno se fueron evidenciando en la medida en que tomaba forma la estrategia en materia de seguridad y en manos de quiénes quedaría instrumentarla. Otro personaje que aparecería en escena fue Jesús Antonio Aguilar Íñiguez; él y su séquito de compinches que lo acompañaron en la dirección de la Policía Ministerial durante el sexenio de Juan Millán y en su huida de Sinaloa luego del asesinato de Rodolfo Carrillo Fuentes en la Plaza Cinépolis, la tarde del 11 de septiembre de 2004.

El gobernador se propuso concentrar el poder policiaco en este hombre, Chuytoño. Se perfilaba a nivel nacional, emanado de consideraciones del Sistema Nacional de Seguridad, la figura del “mando único”, pero él se adelantó y se lo confirió de facto al jefe policiaco que antes había sido prófugo de la justicia federal y, después de decenas de maromas legales, absuelto.

Todo el poder en sus manos, hizo y deshizo. Cambió mandos en casi todos los municipios y concentró fuerzas en las zonas en disputa, siempre enfocándose en golpes contra los enemigos del Cártel de Sinaloa, bajo la premisa de que eran más violentos, extorsionadores, matapolicías. Lograron controlar el sur primero y luego concentraron recursos materiales y humanos en el norte hasta que acabaron con las células de los Mazatlecos, quedándose con el control para el Cártel. No así en la zona de Guasave y Sinaloa, donde tuvieron que entrar, primero el Ejército y luego la Marina, en apoyo de las fuerzas locales contra las células del Chapo Isidro. Y donde, a pesar de ello, sigue en manos de la organización local.

Al final de una cruenta guerra durante los primeros tres años de la administración malovista, todo indicó que los grupos, de la mano del gobierno federal, llegaron a un acuerdo que implicó la salida de uno de los arietes de la guerra contra el Chapo Isidro, el comandante de la Policía Ministerial, Jesús Carrasco, y eso trajo consigo una paz que apenas ahora se empieza a romper, sobre todo en la zona Los Mochis.

Malova nunca logró abatir el índice de criminalidad en esas zonas ni en la entidad, porque no era ese su propósito, sino aquel que se le había encomendado: limpiar de carrillos, zetas y beltranes la entidad. A la vuelta de cuatro años y ocho meses, cuenta ya 6 mil 228 homicidios dolosos según la estadística oficial, una cifra superior a los asesinatos acumulados en el sexenio anterior en el mismo periodo.

Ahora, ya en la recta final de la administración, los demonios se han desatado en el sur con la incursión de células contrarias al Cártel de Sinaloa, y una ola de violencia azota el norte. Entonces el gobernador y sus asesores deciden hacer cambios en las policías locales, como si de ellas dependieran que los índices delictivos suban o bajen. Ningún cambio de estrategia se observa; ni un movimiento en la estructura estatal. A ese nivel, la misión encomendada por lo que realmente mandan en Sinaloa, ha sido cumplida.

Los municipios del centro, donde el control del Cártel de Sinaloa es absoluto, son intocables. Aunque en uno de ellos, Culiacán, se concentre la mayor cantidad de asesinatos y hechos violentos.

Bola y cadena

HUBO UNA ESPECIE DE ENAMORAMIENTO entre el gobernador López Valdez y el entonces jefe de la Novena Zona Militar, Moisés Melo García. Venía de Durango el general y conocía la zona. Luego fue ascendido a comandante de la Tercera Región Militar y de ahí se jubiló. Malova no lo dejó ir. Creó especialmente para él el cargo de coordinador estatal de seguridad y le abrió oficina. De oquis. El que sigue mandando realmente es el que despacha por el bulevar Zapata.

Sentido contrario

LO QUE DIJO MELESIO CUEN puede doler y duele. Hay palabras que cortan la piel no por su significado sino por la forma y el contexto en que son dichas. La UAS irá teniendo liquidez en la medida en que se vayan muriendo los jubilados. Luego entonces, puede pensarse, como nos urge esa liquidez, ojalá se mueran pronto. Cuen aparece entonces como un villano y con sus detractores, abiertos y furtivos, podrían llenarse escuelas completas. Pero el problema de fondo no es ese, sino el fideicomiso. ¿Qué va a pasar con ese dinero? ¿Qué hará la UAS con los recursos? ¿Qué pretende? Estamos hablando de 2 mil millones de pesos que están “volando”. Y las cuentas deben quedar claras para todos… ahora que estamos vivos.

Humo negro

LA PRÓXIMA SEMANA SE CUMPLE un año de la desaparición de 43 estudiantes normalistas de Ayotzinapa, sin que hasta ahora se sepa realmente qué pasó con ellos, cuál fue su destino. Uno de los hechos de violencia más dolorosos de la historia moderna de nuestro país, tragedia mundial, fosa donde quedó sepultada ya una administración que se pretendió modernizante, transformadora.

Aug 102015
 

manlio

Gran algarabía ha despertado el destape del sonorense Manlio Fabio Beltrones como nuevo dirigente nacional del PRI. No es para menos. Es ahora uno de los políticos más experimentados que tiene este partido, con un poder indiscutible en las esferas donde se toman las grandes decisiones para este país y que no tienen que ver solo con el partido que ahora va a dirigir, sino también con los que están enfrente.

Muchos se alegraron en Sinaloa. Cercano al gobernador, éste tendrá márgenes de maniobra más claros en la recta final de su mandato y un cofrade indiscutible contra pretensiones en su contra desde algunos círculos del poder, aunque eso no lo blinda totalmente. Muchos y muy poderosos enemigos se ha echado Mario López Valdez en todos estos años y los demonios no duermen. Pero el ungimiento de Manlio le dará, sin duda, mayor tranquilidad en esta etapa.

Si con César Camacho Malova logró reconstruir su relación con el PRI después del hoyo que le hizo en 2010, con Beltrones la interlocución será más estrecha, habida cuenta que —se ha dicho siempre debido a su cercanía en el Senado de la República, donde coincidieron—, fue uno de los priistas que no dejó de apoyarlo cuando abandonó el PRI para competir por la alianza opositora.

Pero hay algunos que han confundido la fiesta con un carnaval y andan borrachos antes de que Manlio Fabio tome las riendas del partido. Su llegada a la presidencia del CEN anima aspiraciones, sí, es normal, pero nadie debe confundirse. No es el presidente del partido quien decide las nominaciones importantes. Gubernaturas y capitales de los estados se resuelven en Los Pinos, como ha ocurrido siempre que el PRI es el que barre y trapea ahí. Y sí, es verdad, Manlio tendrá mucho poder de influencia en las nominaciones, pero hasta ahí.

Hay otros elementos a considerar en las lides que se avecinan, empezando con las 12 gubernaturas que se pondrán en juego en 2016 —incluida la de Sinaloa— y terminando con la elección presidencial de 2018, frente a la cual el PRI luce muy pálido, según encuestas recientes. El que será nuevo dirigente del PRI es uno de los hombres más informados del país sobre la vida y obra, blanca y turbia, de la clase política, sobre todo aquella que se formó en el viejo PRI. De todos los políticos más o menos relevantes se arman siempre expedientes que se archivan en los sótanos de la Secretaría de Gobernación y que comúnmente se utilizan para enfriar pasiones cuando el sistema así lo considera. Manlio fue subsecretario de Gobernación en el salinismo, cuando Fernando Gutiérrez Barrios era el titular de esa dependencia. Le aprendió todo al jefe, lo fino y lo rudo, el sistema en su síntesis más imperturbable y fría. Eso, y su paso por la gubernatura de Sonora (1991-1997) y por las cámaras legislativas, lo han convertido en un operador invaluable a la hora de tejer acuerdos, pero también discordias. Mano derecha e izquierda en un juego que, hasta ahora, le ha favorecido casi sin tacha.

El 23 de febrero de 1997, The New York Times vinculó a Manlio Fabio Beltrones con el narcotráfico. El reportaje, firmado por Sam Dillon y Craig Pyes, acusaba a Beltrones de proteger a Amado Carrillo Fuentes, pero todo quedó en basura mediática porque el diario no aportó pruebas fehacientes de lo que afirmaba ni se ha sabido nunca que lo hayan vinculado como acusado en algún proceso en los Estados Unidos.

Manlio Fabio Beltrones es él, pero su carrera ha estado ligada a los intereses del partido que ahora va a dirigir. Y en el propósito que se le ha encomendado —ganar espacios en los estados y preparar el terreno para el 2018—, está obligado, antes que nada, a ofrecer resultados. Se ha descartado ya para la Presidencia de la República, pero no puede decir otra cosa, eso no quiere decir que realmente se ubique fuera de la pelea. Y si aspira, lo primero que tiene qué hacer es ganar elecciones y mejorar la imagen del partido, ahora por los suelos.

Por eso es que aquellos que sienten que ya tienen una candidatura en la bolsa adelantaron su carnaval. Y la cruda puede ser muy pesada.

Bola y cadena

UNO DE LOS ADELANTADOS es el alcalde de Culiacán, Sergio Torres, quien desde hace casi dos meses hizo públicas sus aspiraciones por la gubernatura, lanzando al Morrín como su gran obra. Es un hombre cercano a Manlio Fabio y trae la sonrisa de oreja a oreja. Tendría el aval de los poderes fácticos que pesan tanto en la política sinaloense, pero eso no le da la estatura que exigirá un proceso electoral que se antoja competido desde ahora. Sergio, no hay que olvidarlo, es uno de los alcaldes de Culiacán que llegó al cargo con la menor cantidad de votos en la última década —120 mil—, solo después del Chuquiqui, que ganó, en 2001, con 93 mil sufragios. En 2004 Aarón Irízar ganó con 125 mil votos, en 2007 Jesús Vizcarra con 153 mil y en 2010, Héctor Melesio Cuen, con 168 mil votos. Solo desde ese punto de vista habría de preguntarse si es competitivo Sergio Torres. Por lo visto no.

Sentido contrario

Y POR SUPUESTO QUE EN LA MISMA LÓGICA se encuentra Gerardo Vargas Landeros, el secretario general de Gobierno, pero éste por la cercanía de Manlio con su jefe, el gobernador. Ya desbocados uno y otro, el ungimiento del sonorense les vino a dar tal impulso que a lo mejor termina por descarrilarlos antes de tiempo.

Humo negro

NO TENGO NINGUNA DUDA QUE más de algún gobernador haya estado en la nómina del narcotráfico desde hace décadas. Y alcaldes, y diputados y regidores y senadores. Y generales y secretarios. El problema de los gringos, ahora, será demostrar que Alfredo Beltrán Leyva, el Mochomo, sobornó a un gobernador entre 2001 y 2008. Un testigo protegido no basta. Siempre son sombras a modo del poder que terminan enturbiando los juicios.

Jul 272015
 

lucero-y-carrizoza

Río Doce/Ismael Bojorquez.- Aunque todavía no ha sido requerida por la PGR, ya existe una versión oficial sobre la falsificación de documentos en que habría incurrido la diputada Lucero Guadalupe Sánchez López, para visitar en el penal del Altiplano, en abril pasado, a Joaquín Guzmán Loera, el Chapo.

Lo dijo la Comisión Nacional de Seguridad en un informe que turnó a la PGR, en el que señala que una mujer usó documentación falsa para ingresar al área de Prácticas Judiciales del penal, en compañía de abogados del capo.

Uno de esos abogados, según informó El Universal días después de la fuga del Chapo el 11 de julio pasado, habría reconocido que la mujer que aparece en las imágenes difundidas por El Noticiero, de Televisa, efectivamente corresponden a la diputada cosalteca, postulada en las elecciones pasadas por una coalición conformada por el PAN, PRD, PAS y PT.

La diputada, de muy bajo perfil hasta que la fama le llegó (buena o mala dependiendo de quién enfoque), se ha defendido públicamente desde que fue señalada, y ahora hasta de “faldilludos” trata a un ex presidente de la República y a un ex presidente nacional del PAN, por el hecho de que éstos criticaron a la dirigencia del partido en Sinaloa por haberla postulado.

Todo esto es válido como válida será su defensa en los tribunales si llega a ser requerida por la justicia, al menos por la presunta falsificación de documentos, ya no tanto por las complicidades con Guzmán Loera que, de confirmarse la relación, podrían derivarse en el curso de la indagatoria. No hay que olvidar que la visita habría sido tres meses antes de que el capo se fugara.

Pero se ha guardado un silencio sepulcral sobre los orígenes de esta candidatura, quién la propuso, de dónde salió el nombre, quién lo puso sobre la mesa. El PRD dice que el PAN, que a este partido le correspondía poner al candidato en el marco de los acuerdos de la coalición. Y lo mismo el PAS. El PT ya ni existe. Así que quien tiene la mayor carga y responsabilidad en este enredo es el partido que ahora dirige Adolfo Rojo Montoya, pero que estaba a cargo de Edgardo Burgos Marentes cuando se hizo la postulación de Lucero Sánchez.

Todo indica, según versiones recogidas por esta columna, que la propuesta tuvo como fuente original a Gerardo Vargas Landeros, el secretario general de Gobierno, responsable principal de los Compromisos por Sinaloa, un espacio que le ha servido de plataforma sin par para los enjuagues políticos tanto con el PRI como con los partidos que hace cinco años conformaron la coalición que los llevó al poder.

Pero Vargas Landeros no habría ido solo en la empresa de hacer diputada a una mujer que no tenía antecedentes en la política ni en la lucha social, ni en nada que se le parezca, pero a la que se le atribuían relaciones “poderosas”. Uno de sus impulsores, panista también, y diputado local, habría sido Guadalupe Carrizoza Cháidez, el ex delegado de Sagarpa, quien apareció junto con la diputada en su primera defensa pública, una vez que su nombre salió en El Noticiero, como la diputada que había visitado al Chapo.

No sería casual esta mancuerna orientada al distrito de Cosalá. El diputado Carrizoza es, de los diputados panistas, quien mantiene una relación más estrecha con el secretario General de Gobierno, al grado de que se le considera el puente entre el gobierno estatal y la bancada panista en el Congreso y caballo negro para el golpeteo de los enemigos políticos del propio Vargas Landeros.

Del secretario General de Gobierno lo que hay es la historia de un gobierno que desde 2010, cuando se realizaron las campañas, ha dejado huellas que hablan de sus presuntos compromisos con el Cártel de Sinaloa. Ahí está la historia, para el que quiera desempolvarla.

Bola y cadena

COMO SI AL PRESIDENTE ENRIQUE PEÑA NIETO le faltaran flancos débiles, el más reciente reporte del Coneval, organismo que estudia políticas públicas orientadas a lo social, encontró que durante los primeros dos años de la actual administración creció el más de dos millones de habitantes la pobreza en México. Disminuye la pobreza extrema, sí, pero en un nivel insignificante. No bastó con que Peña Nieto pusiera al frente de la Sedesol a Rosario Robles, que viene de la izquierda y con lo cual el presidente buscaba de alguna forma legitimarse. Ahora, basta checar las ganancias de Pepsicola y Nestlé en este mismo periodo, empresas que han estado apoyando la llamada “cruzada contra el hambre”, para ver hasta dónde la política social del gobierno actual es una burla.

Sentido contrario

PERO LLAMA LA ATENCIÓN que también en Sinaloa crece la pobreza, lo que pone en entredicho la “obra humana” y “social” del gobierno del cambio encabezado por Mario López Valdez. Y de paso, la tarea que debió realizar Juan Ernesto Millán Pietsch, muy dado a tomarse patéticas y ofensivas fotos con despensitas en la mano, cuando hay desgracias que reclaman algo más que eso.

Humo negro

Y ESTO, CLARO, CONTRASTA con la riqueza de una cúpula de empresarios dueños del país, cuyas fortunas han sido alimentadas por túneles de corrupción a través de contratos turbios, ventas de paraestatales y privilegios fiscales que no tienen los de abajo. Y, por si fuera poco, contrasta también con el nivel de vida de una clase política voraz, enriquecida impunemente al amparo de los recursos públicos, donde caben todos, verdes, rojos, azules y amarillos. ¿Así o más infame este país?

Jul 202015
 

chapo-cartel

Ismael Bojorquez/Río Doce

Solo al Chapo se le ocurre fugarse en sábado por la noche. Si lo hubiera hecho en la mañana todavía hubiéramos tenido tiempo de cambiar la edición, como lo hicimos el sábado aquél cuando lo agarraron en Mazatlán, en una operación sobre la que sobraron versiones, oficiales y no.

Supongo que los “topos” que llegaron hasta la coladera del baño de la celda 20 del penal del Altiplano, no pudieron hacerlo antes ni tenían porqué tener consideración de noticieros, horarios, ni periódicos que no cuentan con su propia imprenta. Aunque fueran sinaloenses. Los “topos” y los periódicos. Si fueran, es mera especulación.

La fuga, más allá de la vergüenza mundial que implica para nuestro país —al final de cuentas, en términos morales el gobierno que encabeza Enrique Peña Nieto es lo que menos importa— debe redimensionar la perspectiva que tenemos del narcotráfico y de sus actores, incluidos aquellos que lo combaten y también los que dicen combatirlo pero que desde hace décadas se han estado beneficiando con el negocio.

Desde hace muchos años se ha señalado del fracaso de la guerra contra el narcotráfico iniciada por Felipe Calderón y seguida casi en sus mismos términos por el presidente Peña Nieto, pero hasta ahora no se han tomado medidas para cambiar la estrategia. Ni siquiera, vaya, se ha puesto a discusión el asunto. Los gringos, uno de los actores centrales —no solo como consumidores, sino también como “estrategas” en esta guerra—, siguen sacando provecho de todo, incluso de eventos como esta fuga.

Ahora reclaman que habían estado solicitando la extradición de Joaquín Guzmán y digan ¿qué hicieron con Vicente Zambada Niebla? ¿Qué con Serafín Zambada? ¿Dónde está la sentencia de Rodrigo Aréchiga Gamboa, el Chino Ántrax? ¿No pusieron los narcos sinaloenses de rodillas al sistema judicial norteamericano con aquella defensa llamada “autoridad pública” que obligó a los fiscales a negociar con el Vicentillo? ¿Para qué quieren los gringos al Chapo? ¿Para sacarle la sopa sobre cómo ha corrompido gobernadores, generales, funcionarios de altísimo nivel y después utilizar esa información para seguir imponiendo sus políticas de seguridad en nuestro país sobre la base del chantaje?

Nada hubiera cambiado en México si Guzmán Loera hubiera sido extraditado a los Estados Unidos. Ni una fibra de su estructura criminal se hubiera modificado. Hubieran engordado, eso sí, los bolsillos de los que en las cortes norteamericanas arman acusaciones y dictan sentencias, porque, así se ha visto en decenas de casos en las últimas décadas, lo que han hecho con los narcos es exprimirles sus fortunas a cambio de aminorar sus penas.

Y nada o poco cambiará con el hecho de que el capo haya recobrado su libertad. Como nada cambió con su ausencia física estos 15 meses que estuvo en el Altiplano. Cambia su vida personal y la de su familia, se recompone su organización, habrá cambios leves en ciudades como Culiacán, pero no se modificará en forma notable el espectro del narco en México y en el mundo.

El mundo del narcotráfico es tan complejo ahora que trasciende, incluso, figuras como el Chapo Guzmán, convertido en una leyenda a partir no solo de su audacia y su osadía, sino también de la corrupción y las torpezas de un sistema de seguridad y de gobierno al cual hay que abrirle un pozo más profundo que aquél por el que se escapó el sinaloense.

De todas maneras no sobra preguntarse por qué, en el caso concreto de los que gobiernan ahora este país, no quisieron extraditar al capo, cuál era el temor de que cayera en manos de cortes norteamericanas, si en otros casos actuaron hasta con sobrada prisa. Por qué, en el caso concreto del presidente Peña Nieto, ordenó que no fuera extraditado. Cuál su temor. De dónde su orgullo.

Bola y cadena

PATÉTICA LA CALIFICACIÓN que hace de la fuga el comisionado Nacional de Seguridad, Monte Alejandro Rubido, a la periodista Adela Micha, dentro del penal del Altiplano. “De fantasía”… “nunca nos imaginamos que podía ocurrir”. Conmovedora la “explicación”, dibuja con claridad el gobierno que tenemos. ¿Y entonces? ¿Reímos, lloramos o inventamos otro país?

Sentido contrario

MUCHO SE ESPECULÓ SOBRE los impactos que la detención de Joaquín Guzmán había provocado al interior del Cártel de Sinaloa. No se registraron grandes cambios, sus hijos y su hermano Aureliano siguieron manejando el negocio, tal vez no con el mismo rigor, pero sin grandes sobresaltos. No hay, hasta donde se sabe, fisuras que viejos tiburones del oficio no puedan resanar. Su relación con los otros capos está intacta hasta donde se sabe. Habrá ajustes, sin duda, pero nada que atente contra la integridad de la organización del narcotráfico más poderosa del mundo. Saben los costos de una guerra interna, acaban de pasar por una y nadie puede decir que no perdió. Y mucho.

Jul 072015
 

sergio-torresNunca se había visto algo así. La Marina Armada de México detuvo a cuatro agentes de la policía municipal montados en una patrulla y los acusó ante el Ministerio Público de estar sirviendo de “halcones” a los grupos de la mafia. Insólito el hecho, común y corriente la práctica de los policías, que desde hace décadas, de manera corporativa, sirven al crimen organizado.

La Marina no se topó con ellos. Fue un trabajo de rastreo el que los llevó hasta donde los patrulleros fueron detenidos. Uno de ellos era el objetivo, ubicado con trabajos previos de inteligencia, o por señalamientos directos de alguno de los malandrines que han sido detenidos recientemente en sus operativos.

En junio de 2013, el Congreso del Estado, a iniciativa del Ejecutivo, aprobó reformas a los ordenamientos penales que tipifican como delitos a hechos como acechar, vigilar, espiar o proporcionar información sobre las actividades oficiales o personales que realicen o pretendan realizar los servidores públicos de las instituciones de seguridad pública.

Un joven montado en una motocicleta, por ejemplo, puede ser “halcón” o “puntero”. También la señora o el señor que vende agua de horchata en una esquina, o fruta a la orilla de una carretera. Un taxista y un policía son ideales para esta tarea, pues andan por toda la ciudad o pueden estar anclados en un lugar esperando que pase un convoy militar o federal para dar aviso. Ese es su trabajo.

En varios estados se han aprobado este tipo de leyes. En Nuevo León, por ejemplo, se extendió la personalidad de los posibles sujetos de la ley a los agentes policiacos, retomando la experiencia de que, con mucha frecuencia, éstos actúan como “halcones”. En Sinaloa no se llegó hasta este extremo, sabe por qué, aunque en sentido estricto no tendrían porqué los agentes, en su caso, escapar a la acción de la justicia.

Las reformas no se limitaron al “halconeo”. También incluyeron sancionar a quien elabore, imprima, fabrique, proporcione, posea, desplace, traslade, aloje, aplique o instale expresiones impresas en lugares públicos o mensajes producidos por cualquier otro medio —videos y (narco) mantas, por ejemplo— que contengan advertencias o amenazas en contra de servidores públicos, instituciones públicas y del Estado.

En Chiapas, la Suprema Corte de Justicia de la Nación ha declarado inconstitucionales las reformas, pues, dice el órgano, atentan contra la libertad de expresión y el derecho a la información. En Sinaloa a nadie se le ha ocurrido interponer un recurso de inconstitucionalidad, ni a los organismos de periodistas.

Los videos que Ríodoce publicó en 2013, donde el ex escolta del gobernador, Frank Armenta —quien había sido secuestrado por un grupo delincuencial en Guasave— acusa a Mario López Valdez de proteger a Cártel de Sinaloa, podría ser motivo de una averiguación previa contra el semanario, por ejemplo. O una simple opinión en radio, televisión o en un impreso, si les da la gana.

En cuanto a castigar el “halconeo”, la iniciativa estuvo inspirada en la incapacidad en que se vieron las autoridades para consignar a un plebe que detenían en Los Mochis o Guasave, pues, sabiendo que servía de “comunicador” al crimen organizado, no podían tipificarle ningún delito. La Policía Ministerial fue a descubrir al norte que existían estos delincuentes. Nunca en Culiacán, donde operan desde hace décadas.

Peor aún, aquí los comandantes saben que no pueden detener a un “puntero” porque no solo les ordenarán que lo suelten sino que, además, con los días serán transferidos a una sindicatura, como castigo. Pero la Ley está ahí, para lo que y cuando se ofrezca, a criterio de una autoridad facciosa y cómplice de determinados grupos del crimen.

Bola y cadena

Y BUENO, CON ESTOS CRITERIOS, habría de “halcones” a “halcones”. Un general, por ejemplo, un secretario…

Sentido contrario

SIGUEN LAS PRISAS INTERESADAS en que se lance la convocatoria para el nombramiento de los nuevos comisionados de Acceso a la Información Pública, una vez que dos de sus integrantes no fueron ratificados por el Congreso el año pasado. A Rosa del Carmen Lizárraga, la única comisionada ratificada y a la diputada priista, Sandra Lara —las dos filomillanistas— se les cuecen las habas, a pesar de que saben —o deben saberlo—, que una convocatoria para tal efecto, en este momento, sería ilegal. Por eso promueven notas periodísticas sin sustento que luego son desmentidas por las “fuentes”. De acuerdo con el artículo 109 bis de la constitución local, reformado el año pasado, la nueva comisión estatal de acceso se regirá por la ley general de la materia, en este caso la aprobada a nivel federal en mayo pasado y de ésta debe derivarse una ley estatal concordante, para lo cual no se ha hecho ni una consulta, lo que es fundamental dada la importancia del organismo para la vida pública. La nueva ley, entre otras cosas, deberá contener los procedimientos y criterios para nombrar a los nuevos comisionados. Así que emitir una convocatoria ahora, lo sabría cualquier pasante de derecho, sería inconstitucional.

Humo negro

EL PRÓXIMO RELEVO DE César Camacho, en la dirigencia del CEN del PRI tendría consecuencias inmediatas sobre todo en los procesos electorales —y sus consecuentes calenturas— que se avecinan en algunos estados como Sinaloa. Dicen que Sergio Torres anda tan acelerado porque su amigo Manlio Fabio Beltrones, uno de los posibles relevos, le dijo que se apuntara para la gubernatura. Lo cual explicaría el desparpajo con que el alcalde de Culiacán está haciendo las cosas. Pero otro de los apuntados a dirigir el PRI es el secretario de Agricultura, Enrique Martínez y Martínez, lo cual ha puesto muy nerviosos a los moradores del palacio de Gobierno, por la íntima relación que éste tiene con Jesús Vizcarra Calderón.

May 042015
 

malova-y-peña

Ismael Bojorquez/Río Doce

Lo hubiera esperado de Javier Valdez —tan dado siempre a jugar con esos cruces deliberados del lenguaje ligados al sexo—, no del gobernador. Menos como un chistorete dedicado al mismísimo presidente de la República. El país no está para chistes. Sinaloa menos. Cuando viene el presidente la gente espera algo que tenga qué ver con su bienestar. Aunque sean promesas, pero espera.

Lo que no se ha dicho es que el gobernador ya había cometido el error de confundir la palabra “multiorgánicos” con “multiorgásmicos”, en mayo de 2013, durante un evento del sector salud. Y como la gente le festejó hasta con aplausos el desliz —al señor le encanta hacer reír a la gente—, le pareció que podía convertir un yerro atroz en una chilindrina simpática.

Y entonces, durante una conferencia de prensa de principios de este año, donde anunció la compra de equipo moderno para transplantes, recordó la palabra con que antes se había equivocado. Le volvieron a aplaudir y ya se sintió Charlie Rivel. Por eso, durante el foro para discutir la conveniencia o no de los dos hospitales que se pretenden construir a través de contratos público-privados, hace apenas unas semanas, de nuevo sacó a relucir el chiste.

Así que lo que hizo frente a Peña Nieto en Mazatlán, la semana pasada, estuvo muy bien ensayado. Le funcionó, porque el aparente error se convirtió en noticia nacional y se hizo viral en redes sociales.

No se trata de no reír. Ni de que los políticos sean más aburridos de lo que son. Pero un país que acumula decenas de miles de muertos al año no puede ser visto como una gran carpa para que sus gobernantes se cuenten chistes entre sí. En las últimas semanas se ha incrementado la violencia en Sinaloa y las compañías navieras amenazan con retirarse de nuevo si sigue la violencia en Mazatlán, pero no fue tema ni para el gobernador ni para el presidente.

Ningún periodista de los que acompañan al presidente en sus giras preguntó por el caso del empresario recién asesinado, —por la policía o por los secuestradores— durante una absurda operación de rescate cuya responsabilidad nadie quiere asumir. Y eso que dos días antes se había realizado en el puerto una reunión del Gobierno con los empresarios del sur donde se les “explicó” a éstos el porqué del ataque a la casa donde tenían secuestrado a Ernesto Valdez Solano.

Hay una preocupación auténtica de los empresarios sinaloenses sobre la posibilidad de que estén instalando en Sinaloa bandas de secuestradores profesionales, pero tampoco nada de eso se trató. El control de la sierra por parte de la delincuencia organizada, que se ha constituido en un gobierno de facto que lo mismo otorga permisos que cobra piso e impone sus propias leyes y reglas en vastos territorios, tampoco fue tema.

De Malova ya se sabía, desde que era candidato, que tendía hacia el circo. El resto, ya como gobernador, fue documentar cada una de sus “puntadas”, sus arrebatos, sus frivolidades, muchas veces en medio del luto propio.

Y de los derrapes verbales del presidente fuimos testigos también desde que era candidato, en aquella, desafortunada para él, Feria Internacional del Libro, donde no atinó a decir el nombre de los tres supuestos libros que había leído en su vida.

Ambos gobernantes, los dos en su justa dimensión y contexto, han sido un fracaso hasta ahora. Uno ya va en la recta final y al otro le quedan, para desgracia de los mexicanos, más de tres años y medio de mandato.

Tatuados públicamente los dos por los signos de la corrupción, unidos por el fracaso de sus estrategias contra la violencia, hermanados en la mediocridad de sus políticas económicas y sociales y ahora también en la gran carpa en que han convertido sus administraciones, están siendo víctimas de la sátira pública, también viral, gracias a su inenarrable frivolidad.

Bola y cadena

“EL QUE EN PAN PIENSA, HAMBRE TIENE”, le dijo Peña Nieto al gobernador, en alusión al chistecito. Debiera el presidente traducir este dicho popular en lo que muchos mexicanos piensan. En materia de justicia, de democracia, de equidad, de libertades, de desarrollo social, de economía familiar, de empleo, de transparencia. Hay mucha hambre en los mexicanos respecto a estos temas. Pero el presidente ha sido sordo. O no ha encontrado la vía para saciarla.

Sentido contrario

EL LIBRAMIENTO inaugurado la semana pasada en Mazatlán fue construido por una empresa de Carlos Slim, y esto fue el pretexto para que éste acompañara como copiloto al presidente de la República en su pasada visita a Mazatlán. No hay vergüenza. Un recorrido de solo 20 o 30 kilómetros hubiera bastado para que Enrique Peña Nieto se diera cuenta (eso no significa que le hubiera importado) las desastrosas condiciones en que se encuentra lo que en su momento se presumió como una de las vías carreteras más modernas del país. Si a eso le suma usted lo caro del peaje, el abuso del segundo hombre más rico del mundo, es sencillamente ruin.

Humo negro

EN UNA RESOLUCIÓN INESPERADA para muchos, el Tribunal Federal Electoral anuló la candidatura de Marcelo Ebrard para diputado federal por la vía plurinominal, ante impugnaciones que habían hecho dos ciudadanos y los partidos Verde, Nueva Alianza y Encuentro Social. La razón esgrimida es que participó en dos procesos internos —en el PRD y en Movimiento Ciudadano—, lo cual no está permitido por la Ley. Grave tropiezo para un político de este nivel. Como si a la izquierda le sobraran líderes.

Mar 162015
 

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Altares y Sotanos/Río Doce

Hay un gobernador en picada, un jefe policiaco bajo la sombra de la sospecha y una sociedad que no se chupa el dedo. El jefe policiaco es evidenciado públicamente con alguna de sus debilidades, el gobernador lo cobija y la sociedad trata de explicarse por qué se le protege y quién.

Lo curioso es que el jefe policiaco es el mismo del escándalo aquel y ocupa el mismo cargo que entonces. Y que el actual gobernador se declaró hijo político del que gobernaba hace una década.

Hace diez años, el 5 de julio de 2004, Ríodoce publicó un reportaje escrito por Cayetano Osuna, donde se exponen compras millonarias de Jesús Antonio Aguilar Íñiguez en Mazatlán y en Escuinapa: Una casa de lujo en el Cid, una casa de campo (también de lujo) en Isla Paraíso, una privada paradisíaca cerca de Teacapán con vista a la playa… varios camiones de pasajeros. Las dos casas habían sido adquiridas en menos de dos meses (entre julio y agosto de 2002) y los autobuses también por esos días. Y todo aparecía a nombre de su esposa, la señora Dolores Ramona González.

Aguilar Íñiguez era, como ahora, director de la Policía Ministerial y el gobernador era Juan Millán Lizárraga, quien tenía también, como el actual, la idea de que el crimen no se combate con “blancas palomas”. Como factótum de los asuntos de seguridad, por encargo directo de Millán, estaba Luis Pérez Hernández, asesinado en enero de 2011, apenas iniciada la actual administración.

Ante las evidencias publicadas por Ríodoce, Millán Lizárraga llamó a Chuytoño a su despacho, pero no para anunciarle que se iba, sino para decirle que aguantara. “Saldremos de esta, comandante”, le habría dicho. La soberbia del gobernante por encima de la sociedad y del escarnio público. O los compromisos con los poderes reales de Sinaloa.

La historia posterior a este episodio le daría la vuelta al mundo: dos meses después, el 11 de septiembre de ese año, el hermano menor del extinto Amado Carrillo Fuentes, el Señor de los cielos, Rodolfo Carrillo, fue asesinado junto con su esposa en la plaza Cinépolis.

El crimen sería lo de menos frente al mierdero que destapó: el jefe de escoltas del capo era el comandante Pedro Pérez López, jefe de Investigaciones de la ministerial, quien gozaba en ese momento de un permiso con goce de salario. No existía entonces la guerra que a partir de este hecho se desataría entre los Carrillo y los Guzmán y los comandantes se acomodaban donde podían para obtener dinero y poder.

Ya no era posible sostener a Aguilar Íñiguez. Toda la federación volteó a ver a Sinaloa, sobre todo por las evidencias de la gran corrupción que se destapó a partir de este crimen.

Esta vez Millán le llamó para solicitarle que renunciara y le recomendó que pusiera pies en polvorosa junto con sus hombres, pues la PGR ya estaba en Sinaloa y preparaba una investigación sobre el grupo compacto del comandante. Se fueron todos y huyeron como cucarachas después de una aplicación de “Borax” en una alacena. Pedro Pérez, quien resultó herido, fue detenido y consignado. Acaba de salir de la cárcel.

Otros comandantes fueron detenidos y absueltos. Algunos están retirados y cantan en los bares sin soltar la cangurera. Pero otros como Martiniano Vizcarra y Héctor Manuel Castillo, se reintegraron al “servicio público”, al ser llamados de nuevo por Chuytoño.

Como hace diez años, el jefe policiaco ha puesto en un predicamento al gobernador. Hoy está siendo señalado de no aprobar los exámenes de control y confianza a los que está obligado para ejercer el cargo. Al no cumplir con ese requisito, él y el gobernador se ubican en la ilegalidad, en desacato de la Ley.

Pero al gobernador parece no importarle mucho. Esgrime una y otra vez los “resultados” del comandante. Y de que nadie “se ha comprometido como él contra la delincuencia”.

Ahora que surgió esa amenaza clara contra el corresponsal de Televisa en Sinaloa, Enrique Gil Vargas, Malova saca la cara por él, pide perdón por él. Y de nuevo, como hace diez años, la gente se pregunta ¿Quién protege a Chuytoño? ¿Es el gobernador solamente o son aquellos que desde las sombras, a fuerza de plata y plomo, controlan a los cuerpos policiacos?

Bola y cadena

ES EL PEOR MOMENTO PARA que el sistema se seguridad del gobierno estatal haga agua. A Malova se le adelantó el ocaso de su mandato, él mismo lo adelantó; se juntan dos elecciones, la de este año, federal, y la que sigue, por la gubernatura. Y la violencia gravitará —como en casi todo el país— sobre los procesos electorales. Hace cuatro años asesinaron a un prominente abogado de narcos, Enrique Mendívil, 15 días antes de la elección. Y no pasaba un mes de haber rendido protesta el gobernador, cuando fue asesinado uno de sus principales operadores de campaña, Luis Pérez. El horno no está para bollos. El procurador de justicia, Marco Antonio Higuera, quiere irse desde hace mucho del cargo pero Malova le ha pedido reiteradamente que lo espere. En conclusión: el sistema de seguridad está colgando de alfileres. Pero el gobernador se niega a realizar cambios.

Sentido contrario

SI EL PRESIDENTE, ENRIQUE PEÑA tenía alguna oportunidad de volver a empezar, la perdió ya. Y entonces todo puede esperarse de un PRI que se reafirma en el autoritarismo y la corrupción. El nombramiento de Eduardo Medina Mora como Ministro de la Corte y avalado por el Senado, no es una muestra de fuerza, sino de gran debilidad del presidente. Acto que lo empequeñece.

Humo negro

EL ACARREO AL FORO SOBRE los pretendidos hospitales hubiera sido lo de menos si el gobernador no hubiese reducido la discusión a un asunto de buenos y malos. Ah, chingá. O sea que, ahora, los que cuestionan, critican, preguntan y piden cuentas claras, deben ser ubicados del lado de la maldad humana. ¿Y dónde prenderá la hoguera, gobernador?

Feb 032015
 

congreso sinaloa

 

En las últimas semanas hemos sido testigos de hechos, en Sinaloa y en México, que nos sirven para aquilatar la clase política sinaloense. Nada nuevo por cierto, pero no por ello desdeñable. Al contrario. El país se niega a cambiar y ahí están los resultados: el encono nacional, la crispación de los jodidos —siempre, quién sabe por qué será, con las cargas más pesadas—, la soberbia del Gobierno, la condena internacional, la economía a pique.

¿A dónde se encamina México? No es fácil responder esta pregunta, aparentemente tan sencilla. Acabamos de pasar por doce años de gobiernos panistas que solo nos vinieron a decir, a muy alto costo, que ellos fueron mejores como oposición. Fueron, porque ahora ni gobierno ni oposición —quién sabe dónde hay que ubicarlos.

Y el multicitado regreso triunfal del PRI a Los Pinos duró, como dice el poeta Joaquín Sabina, “lo que duran dos peces de hielo en un whisky on the rocks”.

El gobierno del PRI se encuentra acorralado, agobiado y no solo por el tema Ayotzinapa, que podría ser suficiente para derrumbar cualquier gobierno en cualquier democracia real, sino por el cúmulo de señalamientos de corrupción que han salpicado nada menos que a la máxima figura política de este país, la presidencial, sin que se den, todavía, explicaciones convincentes.

Por si esto fuera poco, la violencia sigue campeando en todo el territorio nacional, por más que quieran minimizar su impacto con políticas mediáticas. Iguala, Guerrero, es ahora el ejemplo más claro y doloroso. Y como si no le faltaran problemas a Enrique Peña Nieto, la economía ha entrado en una fase crítica que no se veía desde hace años, obligando al gobierno a recortar el gasto, por lo pronto, en poco más de 125 mil millones de pesos, equivalente a lo que la federación le asigna a Sinaloa para su gasto de dos años y medio.

Pero lo peor que le está pasando al país es que las respuestas del Gobierno ante estos problemas no convencen a nadie y entonces no se mira la luz al final del túnel. Por el contrario. Si es en el caso de la famosa “casa blanca”, la reacción de la pareja presidencial fue tan desafortunada que la señora quedó como villana de telenovela.

Y si es el caso de los normalistas desaparecidos de Ayotzinapa, la cosa está peor, porque mientras la PGR habla de la “verdad histórica” y del caso científicamente cerrado, por todo el país se pueden ver las venas abiertas, por donde sangran airados reclamos de justicia.

El PRI regresó a Los Pinos, es cierto, pero no al mismo país que dejaron hace 14 años. El pueblo es otro. Por eso Michoacán y sus autodefensas, por eso la Montaña, en Guerrero, y sus policías comunitarios. Por eso Cherán y su autogobierno en la Meseta Purépecha.

El Gobierno de Enrique Peña Nieto juega con fuego al no dar respuestas convincentes a los problemas que ahora afronta este país. Se olvida, ya lo dijimos aquí hace unos meses, que el único que está obligado a  salvarse en medio de esta crisis es él. Ningún otro. Pero, por lo visto, camina en el sentido opuesto. Y Dios nos coja confesados.

 

***

 

Sinaloa no escapa al horror nacional. Seguimos siendo una de las entidades más violentas y el narcotráfico permanece intocado a pesar de las detenciones de medianos y grandes capos. Pero lo más destacado es tal vez la degradación de la política y de los políticos. El tema de los hospitales se sofocó por cálculos políticos, no porque el Gobierno y el Congreso hubiesen escuchado a los que se oponen a su construcción a costa del compromiso de los recursos federales asignados a Sinaloa hasta por 25 años.

Quince días después, el Congreso volvió a convertirse en el gran cómplice de las trapacerías hechas en la administración estatal, ahora avalando la cuenta pública correspondiente al primer semestre de 2014, donde aparecieron seis préstamos conseguidos sin la autorización del Congreso del Estado.

¿Se acuerdan de Humberto Moreira, el ex gobernador de Coahuila? Aquí se está gestando algo parecido. Y lo peor, como allá, es que el destino de estos recursos, casi 3 mil millones de pesos, se desconoce.

 

Bola y cadena

BIEN POR LOS DOS DIPUTADOS DEL PRD en el congreso estatal, que han estado asumiendo posturas de auténtica oposición ante estos asuntos. Alguien tiene que gritar, aunque estemos en un desierto.

 

Sentido contrario

EL GOBERNADOR Y SUS colaboradores pueden viajar a donde quieran siempre que busquen con ello beneficios para los sinaloenses. Es común, sin embargo, que viajes se hacen y que nunca o casi nunca se aprecien los resultados, porque, además, siempre se buscan cosas que vendrán con el tiempo: inversiones, turismo, etc. Esto viene a cuento por el viaje que la semana pasada Mario López Valdez hizo a Arizona en compañía de buena parte de su equipo. Estuvo solo unas horas, se tomó una foto con alguien para justificar el gasto, luego asistió a un torneo de golf, su principal propósito… y se regresó. ¿Valía la pena el viaje en términos de costo-beneficio? ¿Por qué tanta fauna de acompañamiento?

 

Humo negro

YA LO HABÍA DICHO EL MARTES, pero lo repitió de nuevo el miércoles, como para que no quedara duda. Juan Eulogio Guerra Liera, rector de la UAS, pidió a los partidos políticos que respeten a la  universidad, que no se metan a hacer política ahí y que no la confundan como “traspatio” de la contienda electoral. ¿Es un chiste, rector? Digo, porque solo le faltó decir que en la UAS solo cabe el PAS, debido a que del vientre rosalino salió ese partido, recursos de por medio. Acusó, en la misma arenga, a quienes andan rifando tablets con fines aviesos. Bueno, ¿y la UAS no da becas y calificaciones, horas-clase, plazas, a quienes se han sumado al Partido Sinaloense? ¿De dónde han salido los candidatos de ese partido? ¿De dónde provienen los brigadistas, esas parvadas de jóvenes preparatorianos reprobados que colman los cruceros buscando un “9”? ¿Con qué recursos hacen campaña? ¿A qué le apuesta, rector?

Jan 152015
 

manifestacion-charlie

La víspera de 2015, el 31 de diciembre a las siete de la noche, murió José Refugio Haro Haro en su casa de Los Mochis. Desde tres o cuatro años antes le aquejaba un cáncer que le empezó en el intestino delgado y le terminó en los huesos, hasta que acabó con él. Luchó por su vida hasta donde pudo pero, objetivo como era, supo también cuando la ciencia se declaró derrotada. Vivió entonces los días sacando cuentas de sus setenta años cumplidos en septiembre y se declaró como bien pagado. Todavía tuvo fuerzas para terminar un libro y presentarlo, actos con los que dio por concluida su carrera periodística, a la que le dedicó con respeto la mayor parte de su vida.

Lo conocí en Los Mochis en 1993, cuando despachaba en una pequeña oficina de Noroeste, pero nos hicimos amigos cuando llegó a Culiacán como director editorial del diario, en 1995.

Era un ser humano extraordinario y un periodista convencido de que para aprender a escribir había que aprender a leer. Con él se instauraron en la redacción de Noroeste los círculos de lectura, donde cada semana los reporteros bajo su dirección compartían textos a veces con invitados especiales. Recuerdo a Martín Amaral dando una cátedra sobre Borges y a Leonidas Alfaro compartiendo sus experiencias al escribir su novela Tierra Blanca.

Desarrollar el gusto por la lectura puede ser un proceso lento en gente que ni siquiera acostumbra a leer el periódico antes de ir a trabajar, pero en encuentros con aquellos compañeros años después, he aquilatado el impacto que en sus vidas tuvo esa iniciativa de Cuco, al que siempre le agradecieron haberse encontrado con Saramago, García Márquez, Rulfo, Saint-Exupéry… y el desarrollo de ese ambiente de fraternidad cuando en las redacciones los reporteros suelen tragarse unos a otros.

Por allá en 2002 Manuel Clouthier decidió cambiar la dirección de Noroeste. Puso al frente a Rodolfo Díaz Fonseca y Cuco fue enviado a Los Mochis como coordinador de las plazas del centro-norte.

“Me siento como un paquidermo, que regresa a su tierra para morir”, le confesó a Javier Valdez.

Los mejores y peores momentos de su carrera periodística ya los había vivido en esa etapa que culminaba, el cielo y el infierno juntos, como lo describe Taibo II en esa cruda y apasionada definición que hace del periodismo en su novela Sintiendo que el campo de batalla.

Lo vi unos días antes de morir, ya vencido por el cáncer y convertidos sus huesos en cartón. Lúcido, se lamentó de no haberle dedicado más tiempo a la escritura en estos años. A ratos parecía dormir. “Si cierro los ojos no te detengas, te sigo escuchando”, me advirtió. No dormía, pero le costaba trabajo sostener los párpados. Me ofreció tequila y pasamos horas charlando a pausas de cosas sencillas en compañía de su familia.

Nunca lo sedujo el poder, ese mal casi patológico en los periodistas mexicanos, y desdeñaba la estridencia y los reflectores. Culto, tenía un envidiable sentido común para ver las cosas de la vida y de la muerte. Ya estaba cansado y sabía que era el final. Murió tranquilo, tal vez mucho antes de lo que merecía un hombre de bien.

***

El periodismo seguiría de luto. El miércoles pasado amanecimos con la noticia de que el periodista Julio Scherer García había muerto. El fundador de la revista Proceso tenía tiempo enfermo y se esperaba el desenlace de un momento a otro. Pero el impacto de su muerte no fue menor por ello. Emblema del periodismo indómito en México, se iba con su muerte una figura central para entender los sótanos del poder, la gran corrupción de la prensa mexicana, la tarea de informar sin concesiones.
Se fue don Julio, sí, pero su escuela queda.

Bola y cadena
Y EN TIEMPOS DE PERIODISTAS congruentes que se van, bien vale la pena rescatar esa definición de Paco Ignacio Taibo II:
“El periodismo es la última pinche barrera que nos impide caer en la barbarie. Sin periodismo, sin circulación de información, todos levantaríamos la mano cuando el Big brother lo dijera. Es la voz de los mudos y el oído extra que Dios le dio a los sordos. Es el único pinche oficio que aún vale la pena en la segunda mitad del siglo XX. Es el equivalente moderno de la piratería ética, el aliento de las rebeliones de los esclavos. Es el único puñetero trabajo divertido que aún puede practicarse. Es lo que impide el regreso al simplismo cavernario.

Contradictoriamente, es un asunto donde nuevamente hay cosas eternas: la verdad, el mal, la ética, el enemigo. Es la mejor literatura, porque es la más inmediata. Es la clave de la democracia real, porque la gente tiene que saber qué está pasando para decidir cómo se va a jugar la vida. Es el reencuentro entre las mejores tradiciones morales del cristianismo primitivo y las de la izquierda revolucionaria de fines del siglo XIX. Es el alma de un país. Sin periodistas todos seríamos muertos y la mayoría ciegos. Sin circulación de información verídica todos seríamos bobos. Es también el refugio de las ratas, la zona más contaminada, junto con las fuerzas policíacas, de toda nuestra sociedad. Un espacio que se dignifica porque lo compartes con los tipos más abyectos, más serviles, más mandilones, más corruptos. Y por comparación te ofrece las posibilidades de la heroicidad. Es como si metieran el cielo y el infierno en una licuadora y tuvieras que trabajar en movimiento. Es una albañilería del sentido común”.

Sentido contrario
MUY POCO SE PUEDE hacer contra el terrorismo. Un “iluminado” se ata diez kilos de dinamita al cuerpo y se hace explotar en un mercado. París es ahora víctima de un acto demente ligado al extremismo islámico. Los autores sabían que no había escapatoria después del ataque al semanario Charlie Hebdó, pero era su convicción hacerlo. Son suicidas, es su historia. ¿Puede olvidarse aquel 11 de septiembre?

Humo negro
Y COMO SI NO FALTARAN razones para la tristeza, un periodista de Veracruz fue “levantado”. Otro.

Dec 012014
 

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Con todas las evidencias que había, quienes albergaron la esperanza de que con el mensaje del presidente Enrique Peña Nieto se podría despejar la salida a uno de los conflictos políticos más profundos que se han dado en México desde 1968, lo hicieron con base en la fe.

En medio de protestas cada vez más amplias, del “ya me cansé” del procurador Jesús Murillo Karam, de las nuevas fosas encontradas en Guerrero, de los detenidos en el aeropuerto internacional de la ciudad de México, muchos esperaban que a su regreso de Asia, el presidente diera un manotazo y sacudiera desde adentro al Estado para quitarle el pasmo.

Se hablaba no de días, sino de “horas”. Y se especulaba con los nombres de los que subirían al patíbulo: “Osorio Chong”, “el general Cienfuegos”, “Murillo”… y hasta se especulaba con los posibles relevos: “Manlio Fabio Beltrones”, Luis Enrique Miranda Nava…”.

Parecía un hecho anunciado de antemano que, ante la crisis que vive el país y la parálisis de las instituciones políticas y de seguridad, se imponían cambios en los hombres que las dirigen. Pero pasaron los días y el presidente se evadió con lo de la llamada “Casa Blanca”.

Entonces el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong, adelantó que Peña Nieto haría un anuncio importante. Y de nuevo la “esperanza” de la clase política frente al reclamo indeclinable en las calles: “Si vivos se los llevaron, vivos los queremos”.

Al final, el discurso presidencial del jueves sirvió para confirmar que el Estado completo sigue pasmado ante la crisis desatada con los hechos de septiembre pasado en Iguala. Enrique Peña Nieto, parece, no valoró que si alguien tenía que salvarse era él, porque solo de un hombre fuerte —y la fuerza no tiene que ver con la represión o medidas autoritarias— en la presidencia pueden derivarse acciones contundentes de un cambio verdadero, con políticas públicas que frenen la descomposición que hay en el país en todos los niveles.

Pero el presidente de la República no se distinguió ni emergió en medio de una clase política mediocre, avasallada por los hechos recientes, paralizada, descompuesta hasta el oprobio.

Con pretensiones de estadista, Enrique Peña Nieto buscó que la mirada de los mexicanos se fijaran en el largo plazo, con la construcción de corredores industriales que tienen decenas de años concebidos como proyectos, pero se olvidó de la coyuntura, del “momento actual”, de las respuestas que, en lo inmediato, están exigiendo los que claman que sus hijos sean encontrados con vida, ante las evidencias de que es un montaje burdo aquello de que fueron asesinados y reducidos a cenizas.

Fue la oportunidad del presidente en el momento más delicado de su mandato después de que parecía navegar sobre los cuernos de la luna. Y todo indica que la desperdició. La pregunta es a qué le apuesta entonces, cual es su plan b. Porque se supone que los efectos del discurso ya se están midiendo. Si esto no detiene la crisis, qué sigue.

Para los sinaloenses no fue nada nuevo, pues el gobernador ya nos tiene acostumbrados a que anuncia “manazos” y al final no mata una mosca. El problema es que si los cambios no se operan a tiempo las crisis se profundizan y después siempre será más difícil sortear sus efectos. En el caso de Mario López Valdez su sexenio ha sido juzgado ya hasta por los mismos que le dieron el voto. Pero a Peña Nieto le faltan cuatro años. Tal vez por eso esa esperanza soterrada de muchos de que se atrevería a convertirse en un verdadero líder en medio de estas barricadas ciudadanas contra la impunidad, por un país en paz y para todos.
Pero no fue así.

Bola y cadena
LA PRINCIPAL MEDIDA ANUNCIADA por el presidente Enrique Peña Nieto, es la desaparición de las policías municipales y la conformación de 32 “fuertes” policías estatales con mandos únicos. De esa manera, dijo, se evitará que sean infiltradas por las organizaciones criminales. El problema es que si logran infiltrarlas, el poder del narco se multiplicaría. En Sinaloa ya hemos estado experimentando lo que el presidente pretende. Jesús Antonio Aguilar Íñiguez tiene el mando casi total de las policías. El gobernador se lo confirió de facto aun antes de darle el cargo como director de la Policía Ministerial. El modelo puede estar bien planteado. El problema es con qué policías se vaya a operar.

Sentido contrario
TENÍA QUE ESTAR TODO MUY podrido para que el ingeniero Cuauhtémoc Cárdenas decidiera abandonar el partido que fundó antes de dar la pelea al interior para tratar de que recuperara su esencia. También se salió del PRI en 1986, cuando, junto con Porfirio Muñoz Ledo y otros connotados militantes del PRI, abandonó el partido y formó la Corriente Democrática, que sirvió de plataforma para su lanzamiento como candidato presidencial de un frente de izquierda en 1988, en una histórica contienda electoral que el michoacano ganó, según reconoció después el expresidente de la República, Miguel de la Madrid Hurtado. Fue un acto de congruencia el de Cárdenas Solórzano, frente a esa caricatura de izquierda que ahora anida en el PRD y que se aferra a las canonjías y a los privilegios de una franquicia que, entre otras cosas, deja mucho dinero a sus dirigentes.

Humo negro
LOS OPERATIVOS DE LAS FUERZAS FEDERALES en Sinaloa han asestado golpes contundentes en contra del Cártel de Sinaloa y todo indica que su objetivo principal es Ismael Zambada García, el Mayo. Si el propósito es el “carro completo”, hay que ir tratando de entender hacia dónde quiere llevar el presidente Enrique Peña Nieto, de mano del Gobierno norteamericano, el tema del narcotráfico… si se trata de una reconfiguración total, con qué cabezas, bajo el liderazgo de qué regiones, mediante qué reglas.

Nov 172014
 

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Ismael Bojorquez/Altares y Sotanos/Río Doce

El gobernador Mario López Valdez entregó al Congreso del estado su cuarto informe de Gobierno. Lleno de cifras y cuadros estadísticos manejados a conveniencia, no va más allá de ser un acto protocolario pero insustancial. La realidad de lo que pasa en Sinaloa está en las casas de los sinaloenses y en las calles, en los bolsillos de la gente y en sus percepciones y sentimientos. No pasan por el papel ni los discursos sus preocupaciones cotidianas, que siguen siendo las mismas que hace cuatro años, algunas de ellas llevadas al extremo.

La inseguridad, el desempleo, la impunidad con que se siguen cometiendo los delitos, se mantienen inalterados bajo un Gobierno que se presumió del “cambio” y que terminó por confirmar que los partidos, solos o en coalición, ya en el poder, terminan hermanados en la inmoralidad.

Malova llegó a la gubernatura para demostrarnos que el poder solo cambió de manos pero no de propósitos, muy alejados, por cierto, de esa sencilla cualidad que debiera ser consustancial a la política: servir a la gente.

Alucinado por un triunfo histórico contra su propio partido, el PRI, Mario López Valdez se desbarrancó desde los primeros días de su mandato entre nombramientos abominables y crímenes en cadena que, a pesar del impacto causado y el significado que anunciaron —quizá por ello—, permanecen impunes.

A la vuelta de casi cuatro años, el Gobierno actual acumula más de 5 mil 400 homicidios dolosos —2 mil 558 más que en el mismo periodo del gobierno anterior—, de los cuales, si acaso, han sido aclarados y castigados el 5 por ciento.

Porque en este rubro hay una constante en todos los gobiernos: los asesinatos relacionados con el crimen organizado nunca se investigan. Así que el reino de impunidad se mantiene inalterado bajo un Gobierno que prometió el cambio y que dijo en campaña, en medio del drama de miles de familias afectadas por la violencia, “nunca más”.

Pero si de cambio se habló, han sido la falta de transparencia y la corrupción la gran decepción de este Gobierno. Malova se ha acompañado en estos cuatro años de un equipo rapaz, que vio en el tesoro público no una oportunidad para atender las necesidades de la población, vía obras y servicios, sino la ocasión de su vida para enriquecerse sin pudor, lejos de las formas, dominados por la avaricia sin límites.

Las huellas del saqueo están por todos lados. No aparecen en los informes que se entregan al Congreso cada tercer semana de noviembre, pero son parte del inventario de atrocidades y desparpajos administrativos que han caracterizado a las dependencias estatales, empezando por la secretaría de Finanzas, que dejó en manos de un hombre que no hubiera podido ir por las tortillas de su casa sin quedarse con la feria.

Nunca una administración estatal había sido tan observada por sus desórdenes administrativos ni bajo la presunción persistente y documentada de desvíos de recursos y por el uso turbio de éstos. Por ello nunca salió tan caro a los sinaloenses haber depositado su confianza en un político que llegó para sacar del palacio a una “camarilla mafiosa”, sin sospechar que se trataba solo de un relevo simple para que todo siguiera igual o peor.

Pero a estos males hay que agregarle dos más que no tuvieron gobiernos anteriores: la frivolidad y el cinismo. Malova no llegó para inventar la rueda, eso lo sabíamos, pero tampoco se le eligió para que hiciera del gobierno estatal una gran carpa donde hasta de los dramas hay que sacar chistes.

Sinaloa no es, a la vuelta de cuatro años, mejor que antes. En ningún aspecto, salvo por lo que está ocurriendo en materia turística gracias a la carretera Mazatlán-Durango, una obra federal. Por el contrario: en estos cuatro años se expandió el narcotráfico, se profundizó la impunidad, se deprimió la economía y creció la corrupción.

¿Tiene tiempo el gobernador para dar un golpe de timón? Tiempo sí. De lo que hay que dudar es si le quedan fuerzas.

Bola y cadena
DESPUÉS DEL EPISODIO AQUEL en el que el presidente de la República entregó un galardón al empresario Jesús Vizcarra Calderón como uno de los más fuertes exportadores del país en 2013, el Gobierno de Mario López Valdez entró en una crisis de nervios que sacudió los tres pisos del palacio. No era para menos, pues días después vino el empresario acompañado del secretario de Agricultura y de un hermano del secretario de Gobernación, para inaugurar sus oficinas corporativas, y no invitó a nadie del gobierno estatal. Los malovistas sintieron que el mundo les caía encima. Pero la vida da muchas vueltas y aquel presidente ya no es el mismo. Lo cual le dará tempo a Malova para enderezar un poco el barco y tapar algunos hoyos. Ya será cosa de él si lo aprovecha o no.

Sentido contrario
POCO A POCO SE HA ESTADO DERRUMBANDO la “explicación” de la PGR de que los 43 estudiantes desaparecidos terminaron hechos cenizas en una pira cerca de Cocula. Parecía que los tiempos de Pablo Chapa Bezanilla, fiscal especial para investigar el asesinato de Francisco Ruiz Massieu, al inicio del sexenio de Ernesto Zedillo, habían pasado. Pero al procurador general de la República, Jesús Murillo Karam, solo le falta su Paca —aquella se llamaba Francisca Zetina— para que nos diga dónde quedaron los muchachos, vivos o muertos.

Humo negro
SI LOS NARCOS CONOCIERAN MÁS de política, entonces sabrían que hay momentos en los que no hay que exponerse demasiado. Arrinconadas por los hechos de Guerrero y Tlatlaya, las fuerzas armadas quieren reivindicarse y buscarán golpes espectaculares. El Chapo Guzmán ya quedó atrás. Y no quedan muchos “blancos”.