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Jul 182016
 

Foto: Río Doce.

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Ismael Bojórquez/Río Doce.- La mañana del jueves, Ciro Gómez Leyva entrevistó, para el grupo Fórmula, a Andrés Manuel López Obrador. Le hizo preguntas certeras que de inmediato se convirtieron en temas nacionales. Me sorprendieron las respuestas del tabasqueño, sobre todo por su pertinencia. “¿Debe derogarse la reforma educativa?”. El Peje dijo que no, porque significaría la rendición del Gobierno y que el país no estaba para eso. Que había que revisarla, sí, sobre todo en cuanto a los procedimientos de evaluación, que calificó punitivos. En medio del conflicto que se vive y que se está tratando de resolver en mesas de negociaciones, aunque las movilizaciones continúen, una postura así de López Obrador, le da oxígeno a la posibilidad de un acuerdo. Y no sería poca cosa.

Mejor posicionado en todas las encuestas rumbo al 2018, el periodista le pidió que hablara sobre lo que se dice de él en caso de llegar a la presidencia. Lo más sobresaliente de este tema es que Andrés Manuel dijo que no habría “cacería de brujas”, que este país necesita justicia, no venganza, y que no perseguiría a nadie. El mensaje, por supuesto, iba directo a Los Pinos.

El otro tema central fue el de una posible alianza de Morena con el PRD. En este partido se discute su política de alianzas, aunque ya hay un posicionamiento estatutario que estipula que están abiertos a todas las alianzas menos con el PRI. En las últimas semanas, a raíz de los resultados electorales del pasado 5 de junio en 12 estados, el PRD está revalorando esa postura, pues parece haber comprendido que, de continuar por este camino, seguirán perdiendo votos, posiciones e identidad. Al PRD le urgen muchas sacudidas y una de ellas debiera ser en cuanto a su política de alianzas. En Sinaloa, lo vimos con claridad, su alianza con el PAN terminó reduciéndolo a un partido de utilería. ¿Qué ganó el partido al unirse con el PAN en 2010 para apoyar a Malova? Absolutamente nada, por el contrario, y los resultados se reflejaron en la elección pasada.

La unidad de las izquierdas en México es vital, urgente en el momento actual. El regreso del PRI a Los Pinos ha sido un fracaso y el repunte del PAN, sobre todo a partir de sus triunfos el 5 de junio, prefigura escenarios para que el partido que fundó Manuel Gómez Morín vuelva a la presidencia en 2018.

Si el PAN mantiene su tendencia ascendente y el PRI sigue cayendo —en 2017 hay elecciones en Nayarit y el Estado de México—, Enrique Peña Nieto tendría que empezar a pensar a quién le conviene transferir el poder, obligado a crear condiciones para que así sea. Luego entonces, situándonos en el mero sentido común, seguramente se inclinaría por dejárselo al PAN y no precisamente a la fracción que dirige ahora al partido, con Ricardo Anaya a la cabeza, sino a Margarita Zavala, por la sencilla razón de que ellos —ella y Felipe Calderón—, le entregaron la estafeta hace cuatro años… con todo lo que ello significa.

Pero no será sencillo. Andrés Manuel López Obrador se mantiene como el mejor posicionado en las encuestas y su discurso, ahora con dosis nada desdeñables de moderación, sigue ganando adeptos. Por ello la importancia de un acercamiento con el PRD y con Miguel Ángel Mancera, de este partido la mejor carta, hasta ahora.

Andrés Manuel le dijo a Ciro Gómez Leyva que para sentarse a platicar con el PRD la posibilidad de una alianza está condicionada a que este partido fije una postura clara de deslinde con el PRI y con el PAN y ya hay algunas reacciones, una a favor de un diálogo pero sin condiciones y otras, como la de Alejandra Barrales, que se inclina por una política abierta de alianzas, incluso con el PAN.

Al final, pienso, se impondrá la cordura. Al PRD se le acabaron los espacios. Trae un conflicto interno de gran calado y necesita relanzarse. Pero esto solo será posible si recupera su identidad. Y esto no lo logrará ni solo ni de la mano con el PAN. Debe ser doloroso para ellos aceptarlo, sobre todo para la fracción comandada por los “chuchos”, pero el Peje representa ahora su tabla de salvación.

Bola y cadena

TUVE EL PRIVILEGIO DE CONOCER a don José Lichter Salido cuando trabajaba en el diario Noroeste. Lo veía pasar de vez en vez a las juntas del consejo de administración y en alguna ocasión me lo presentó Manuel Clouthier. Nos acercamos con cautela primero y luego él me pidió que conociera a Roberto Soltero Acuña, su amigo entrañable. Cuando salimos de Noroeste y fundamos Ríodoce, lo invitamos a la presentación del proyecto editorial y empresarial que hicimos en la torre académica de la UAS. Ahí estuvo junto con don Jorge del Rincón, el propio Soltero y Raúl Ibáñez, quien habló de nuestros sueños. Manuel, quien había sido invitado por nosotros, también estuvo, pero se sorprendió al ver a don Jorge y a Lichter, muy atentos a la presentación y alguien asegura que hasta les reclamó su presencia ahí. Don José fue un gran amigo solidario de Ríodoce.

Sin apoyos como el que él nos dio, junto con el de otros amigos que creyeron en ese barquito de papel, no hubiéramos zarpado siquiera. Hombre de causas, nos apoyó cuando realizamos el Foro Internacional sobre Drogas Ilícitas, en 2008, cuando trajimos a Carlos Monsiváis y a Carlos Montemayor, a nuestros festejos de aniversario. Siempre estuvo pendiente de la evolución del semanario —y de los “muchachos”— y era preocupación constante si crecíamos o no, si teníamos o no publicidad, y era por el solo interés de que siguiéramos haciendo el periodismo crítico con el cual, decía, podíamos mejorar la sociedad. Amaba la democracia, creía en la justicia y luchaba porque Sinaloa y México tuvieran mejor suerte. Gracias mil, don Pepe. Descanse en paz.

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