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Mar 202017
 

José Antonio Ríos Rojo/Río Doce

El 7 de marzo de 1938, a petición del embajador de los Estados Unidos, Josephus Daniels, el presidente, Gral. Lázaro Cárdenas del Río, recibió en Palacio Nacional a los representantes de las compañías petroleras, que en esa ocasión […] aclararon que aunque el dictamen de los peritos y el fallo de la Junta representaban un aumento de 26 millones, en la realidad, y con motivo de otras prestaciones del contrato, la suma podía subir a 40 millones. El Presidente manifestó que si las compañías invertían los 26 millones en mejorar la vida de los trabajadores petroleros, podía influir para que el conflicto quedara solucionado; uno de los representantes ingleses preguntó:

-¿Y quién nos garantiza que con la inversión de 26 millones de qué hablamos se da solución al conflicto?

-Yo, el Presidente de la República –contestó el general Cárdenas.

El representante petrolero tuvo la audacia de preguntar en tono burlón:

-¿Usted?

A lo que el Presidente, poniéndose de pie, con toda cortesía, pero secamente, contestó: “Señores, hemos terminado”.

Dice el general Cárdenas en sus apuntes que el día 10 del actual, a las 11 horas celebró junta con el secretario de Hacienda, de Economía, el subsecretario de Relaciones, el jefe del Departamento de Trabajo y el gerente del Banco de México.

El Presidente Cárdenas les hizo conocer que el gobierno estaba decidido a obrar radicalmente en contra de la actitud altanera y la obstinación de las compañías petroleras de negarse a obedecer el fallo del más alto Tribunal de Justicia del país.

Seis personas: el general Francisco J. Múgica, desde el 9 de marzo, y el día 10, el licenciado Eduardo Suárez, Efraín Buenrostro y los licenciados Ramón Beteta, Antonio Villalobos y Luis Montes de Oca, nadie más, supieron por boca del presidente que se procedería a la expropiación antes de que ésta sucediera.

18 de marzo de 1938

Dice Cárdenas: “En el acuerdo colectivo celebrado hoy a las 20 horas comuniqué al Gabinete que se aplicaría la ley de expropiación a los bienes de las compañías petroleras por su actitud rebelde”, habiendo sido aprobada la decisión del Ejecutivo Federal.

A las 22 horas se dio a conocer por radio a toda la Nación el paso dado por el Gobierno en defensa de su soberanía, reintegrando a su dominio la riqueza petrolera que el capital imperialista ha venido aprovechando para mantener al país dentro de una situación humillante.

Con el gobierno de Enrique Peña Nieto se dio la más alta traición a la nación, al permitir el regreso de las compañías petroleras extranjeras a nuestro territorio. Hoy, están felices los miembros de su gabinete, pues ya anunciaron la instalación de gasolineras británicas en territorio nacional. Las primeras se instalarán en la Ciudad de México en la zona de Satélite, y abrirán 1mil 500 en los próximos cinco años.

Para la elaboración de este artículo se tomó como base el libro de Cuauhtémoc Cárdenas, titulado Cárdenas por Cárdenas.

E-mail: riosrojo@hotmail.com

Twitter: @riosrojo

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