Gobernador deja construir planta de amoniaco contra la ley en tierra de indígenas

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Ene 022019
 

Ramón Ahumada Torres es gobernador tradicional del campo pesquero Lázaro Cárdenas y tiene una convicción firme, inquebrantable, que no se doblega a billetazos ni a balazos: “ni los alemanes ni sus socios construirán en nuestros terrenos su planta de veneno. No les permitiremos que acaben con el sustento de generaciones completas ni que destruyan lo que la naturaleza nos concedió, nuestra bahía de Ohuira”.

Y lanza una advertencia al gobierno Quirinista que se empeña en capotear las quejas y promover la planta productora de amoniaco en terrenos bajo protección ambiental internacional y adquiridos de manera fraudulenta por particulares: “Si ellos quieren su planta de amoniaco, que la construyan en sus patios, si tantos beneficios va a traer a los agricultores, que les den parcelas a los extranjeros, si el gobierno tanto la quiere, que se la lleven a Mazatlán, o a Altata, pero por qué aquí, en donde nadie la quiere, sólo ellos”.

Ahumada Torres dijo que él representa a la comunidad de indígenas, y ellos son los que le piden que no se raje.

Aceptó que desconocidos han pretendido comprarle con cheques en blanco, y civiles lo han querido intimidar, pero no lo han logrado. “No soy de esos que se dan fácilmente, que se doblegan o que se venden. Tengo dignidad. Además no soy de la línea de gobierno, sino de los que defienden los intereses del pueblo. No me importa que no me inviten a sus reuniones, porque les soy contrario, pero en una cosa estamos firmes. Aquí no se va a construir esa planta”.

Ahumada Torres entró al quite con un nuevo juicio de amparo contra el Director General de Impacto y Riesgo Ambiental (DGIRA) de la Secretaría del Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) que aprobó la construcción de la planta de amoniaco a Gas y Petroquímica de Occidente, luego de que Librado Bacasegua Elenes, presidente del Consejo Supremo de Kobanaros y Pueblos Indígenas Yoremes Mayos de Sinaloa se desistiera del juicio de garantías 528/18-78 el 21 de noviembre del 2018, tras reunirse con enviados de los industriales.

Bacasegua Elenes tomó la determinación a título personal y sin consultar a los demás consejeros, dijo.

El juez Sexto de Distrito advirtió ese movimiento y resolvió el 29 de noviembre dar por desistido a Bacasegua Elenes, pero mantuvo el procedimiento en favor de la comunidad de Lázaro Cárdenas, porque éste no acreditó asamblea indígena para el desistimiento.

Aun así, Ahumada Torres interpuso un segundo juicio de amparo en los mismos términos del que Librado Bacasegua Elenes, el cual también fue otorgado. Así, la industria tiene dos reveses legales.

Gerardo Peña Avilés, exdiputado federal y férreo defensor del sitio Ramsar en donde se edifica la planta de amoniaco, dijo que tarde que temprano la industria será detenida por las autoridades judiciales “por los cimientos legales tramposos, corruptos, mentirosos que en su momento fueron avalados por uno de los gobiernos más corruptos de la historia moderna de Sinaloa, el de Mario López Valdez, y sostenido por el de Quirino Ordaz Coppel, que se niega a aceptar que la industria es ilegal y rehúye el tema”.

“Atrás de esa industria hay una colección, un compendio, toda una historia de corrupción que Los Mochis completo lo sabe. Inició con la escrituración de los terrenos federales por un político local que revendió a los empresarios, quienes obtuvieron un impacto ambiental amañado y que se saltaron ordenamientos legales obligados, haciéndose de la vista gorda los gobiernos”, dijo.

Sin embargo, el rechazo a la industria aumentó, pues llegó al Congreso del Estado. Por iniciativa del diputado local, Jesús Palestino Carrera se obtuvo un punto de acuerdo para solicitar a la Semarnat cancele el impacto ambiental que aprueba la construcción de la industria.

El alcalde de Ahome, Manuel Guillermo Chapman Moreno se mostró parco al hablar del tema y dijo que no emitirá ninguna declaración ni dictamen en favor de la industria, en tanto los particulares y los pueblos afectados no desahoguen sus diferencias.

En 2013, el exgobernador Mario López Valdez anunció inversión de mil millones de pesos en la planta de fertilizantes, y en 2016, un Juez de Distrito ordena paralizar la obra, que a pesar de la sentencia judicial continúa edificándose. Este año, dos amparos paran la fábrica de amoniaco.

Muerte de especies

Campo Pesquero Paredones. Los pescadores nativos dicen que en el Cascañozo ya no se captura nada, porque en lugar de larvas ahora solo hay contaminación generada por la planta.

Ubicado a unos 20 minutos de navegación al sur del embarcadero, el Cascañozo era un estero en donde los pescadores locales capturaban camarón, jaiba, botete y cuanta escama comestible hubiese. Hoy no hay nada.

“Todo lo que se desarrollaba en ese lugar murió. Todo lo que nosotros capturábamos para subsistir se acabó. Todo. Y ahora, con esa planta de fertilizantes que pretenden ponernos aquí, también morirá la bahía. Los políticos deben de dejar de hacer sus chingaderas para beneficiar a unos extranjeros y matar a sus gobernados. La neta, bato, estamos hasta la madre de estos gandallas”, afirmaron Juan Ramón Cruz y Miguel Alberto López, dos pescadores que se resisten a dejar el terruño y se aferran a lo poco que ahora logran sacar del mar.

Artículo publicado el 30 de diciembre de 2018 en la edición 831 del semanario Ríodoce

Zapotecas reforestan lo que empresas eólicas destruyen para suministrar luz a Bimbo y Walmart

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Dic 082018
 

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Ante la falta de cumplimiento del Manifiesto de Impacto Ambiental (MIA) un aproximado de 100 árboles de ceiba, caoba y cedro fueron sembrados por hijos de comuneros de la comunidad zapoteca de Unión Hidalgo como parte de su campaña de reforestación en el área contigua terrenos donde están instalados aerogeneradores eólicos del parque “Piedra larga 2” propiedad de la empresa Desarrollos Eólicos Mexicanos (DEMEX).

“Estamos sembrando lo que destruyó Demex cuando montó sus torres eólicas” explicaron los comuneros quienes señalan que existe una violación a las leyes ambientales con el aval de las dependencias como la Secretaría de Medio Ambiente y Recursos Naturales (Semarnat) y la Procuraduría Federal de Protección al Ambiente (Profepa) quienes no realizan la supervisión debida en cuanto a la reforestación que deben efectuar las empresas que instalan megaproyectos.

“Lo que estamos preservando es también el tequio y la ayuda mutua que aquí le llamamos “Guendaliza”, compartimos esos saberes comunitarios para que nuestra naturaleza siga viva y hacemos un llamado a la empresa Demex que cumpla con Unión Hidalgo…”, señaló Norberto Altamirano, vocero de los comuneros.

DEMEX ha desarrollado 237 MW de tecnología eólica en Oaxaca mediante la puesta en funcionamiento de un proyecto que ha sido ejecutado en 2 fases; la primera fase (Piedra Larga I) entró en operación en 2012 y suministra energía al Grupo BIMBO, una de las empresas de panificación más grandes del mundo y la segunda fase (Piedra Larga II), en operación desde 2014 suministra energía a Walmart.

Publicado originalmente en La Minuta

¿Podrá la Cuarta Transformación dar su lugar a a las Naciones Indígenas?

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Dic 082018
 

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El siglo XVI en las colonias españolas de América vio florecer una forma de dominación que eficientó la imposición de la doctrina y la recaudación de recursos: los pueblos de indios o cabeceras de doctrina que, a partir de la Real Cédula de 1545, promovió la constitución de un cabildo indígena independiente y electivo. Estos se caracterizaban por un consejo que representaba a la colectividad ante las autoridades coloniales, mediante una jerarquía encabezada por un gobernador, alcaldes, regidores y un escribano, integrando a su vez cargos menores que contribuyeron a la innovación novohispana, incluyendo topiles, al tekitlato, kalpixke y chinampixque, formando incluso híbridos con cargos religiosos como las mayordomías y los fiscales de iglesia. El reconocimiento de estos cabildos se ejercía a través de la administración colonial, valiéndose de emblemas como los bastones de mando que, como suele pasar aún hoy día entre pueblos indígenas, difícilmente se reducían a mero símbolo de autoridad.

En rituales vernáculos de diferentes pueblos del país es común la presencia de bastones en altares, a los cuales se viste, ofrenda y en no pocas ocasiones baila. En la Huasteca maseual, por ejemplo, estos bastones tienen una función específica, son los “secretarios” de entes de alta jerarquía de la sociabilidad regional, como el Maíz, el Fuego, la Tierra, el Cerro, la Dueña del Agua, el Santo Patrón. Es indispensable que tomen nota de las peticiones que se realizan, pues fungen como voceros no humanos de requerimientos humanos, por lo que incluso es común verles portar pequeños cuadernos de notas. En este sentido, y a pesar de que entre ellos existan las distinciones de Bastón Presidente, Bastón Secretario y Bastón Tesorero, no son bastones de mando o, si lo son, única y exclusivamente bajo la forma en que ello opera en la política indígena, es decir, bajo mando obediencia, donde la autoridad es en la medida en que obedece a la voz de los suyos, ejerciéndose más a manera de vocería que de dirigencia. Esa es la función que a la fecha caracteriza a autoridades indígenas y varias campesinas, incluyendo aquellas que, a pesar de ser investidas por gobiernos municipales, como pasa con agentes y delegados locales, y que incluso pueden incluir el cambio de “varas” o bastones en las ceremonias donde se reconoce su cargo, sólo fungen como vasos comunicantes entre las Asambleas a las que pertenecen y las autoridades no indígenas. No están facultados a tomar decisiones bajo representación de nadie, a menos que la Asamblea lo faculte, es decir, obedeciendo el mandato de Asamblea. Esta fue la forma en que el Congreso Nacional Indígena, a través del Concejo Indígena de Gobierno, propuso la candidatura de María de Jesús Patricio Martínez, resaltando su carácter de vocera.

La toma de protesta del presidente Andrés Manuel López Obrador incluyó una ceremonia neoindígena ampliamente criticada por diferentes medios, destacando aquellas que subrayan la correlación de fuerzas de algunos sectores indígenas por hacerse de cargos gubernamentales importantes, como los hoy ambicionados puestos directivos del recién creado Instituto Nacional de Pueblos Indígenas (INPI, que no hay que confundir con el Instituto Mexicano de la Propiedad Industrial, IMPI), así como la cancelación de facto de una posible interlocución con actores indígenas amplios que históricamente no convergen con los intereses paragubernamentales de, por ejemplo, la Gubernatura Nacional Indígena (GNI), distanciándose francamente de organizaciones indígenas fundamentales, como son el CNI y diversas redes de defensa territorial. Más aún, esas críticas se han revirado denunciando una especie de “racismo inverso” a la manera en que la derecha denosta toda participación indígena en la política nacional, lo cual nos parece por lo menos injusto. El nodo de las críticas al neoindigenismo de la llamada cuarta transformación no es hacia si son o no legitimas las innovaciones folclóricas de la toma de posesión presidencial, o si tienen o no derecho los participantes de la misma a realizar tal escenificación, sino a las implicaciones que lleva de sí el reducir la entrega de un bastón de mando con nubes de copal a un acto de investidura de autoridad, desconociendo que si fuera tal, esa ceremonia lo que estaría imponiendo es una obediencia de la función presidencial hacia los máximos órganos de gobierno de los pueblos, que ordinariamente son colectivos. Se hace de un acto de asunción de un servicio uno de representacion jerárquica. Sin el carácter del mandato por obediencia esa ceremonia es en el mejor de los casos una simulación de un realizado por “indígenas profesionales”, algunos de ellos de respeto sin duda, pero jugados en ello; en el peor, es una negación más de las formas indígenas que se suma a la interminable serie de actos racistas que hoy, incluso, pueden tomar rostro indígena.

Este neoindigenismo tiene correlatos cuyas implicaciones pueden alcanzar tonos francamente etnocidas, puesto que la ley con la que se instituye el INPI, puesta a consulta entre afines princupalmente, omitió incluir en su redacción final el papel del instituto para garantizar las consultas a las que se les exige, por acuerdos internacionales, un consentimiento previo, libre e informado, lo que las vuelve vinculantes, ciñiendo al organismo sólo, como señaló recién Margarita Warnholtz Loch (la tlacuila), al ámbito de leyes federales y cuestiones administrativas, dejando fuera de sus acciones de consulta los programas y proyectos susceptibles de afectar a comunidadades y pueblos enteros. Todo indica que si omitimos las enseñanzas de las formas de gobierno indígena, la cuarta transformación corre el riesgo de no ser más que una variante de la estructura de negación de la vida de los pueblos que ha caracterizado a la historia de este país.

La consulta del Tren Maya debería ser a los pueblos indígenas

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Nov 152018
 

Ciudad de México/Desinformémonos. Con la consulta del proyecto del Tren Maya que anunció el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, “el nuevo gobierno quiere aparentar, con un ejercicio disfrazado de democracia, que la población en general aceptará dicho megaproyecto”, a pesar de que “los únicos sujetos que tienen el derecho a ser consultados son los pueblos y comunidades indígenas (o equiparables a ellos)” que se verán afectados “y no la población en general”, señaló el abogado y defensor Sandino Rivero.

El abogado recordó que, con base en el artículo 2 de la Constitución, en las normas de derechos humanos previstas en el Convenio 169 de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), en la jurisprudencia de la Corte Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) y en la jurisprudencia de la Suprema Corte de Justicia de la Nación (SCJN), las características mínimas de una consulta es que deben ser previas, culturalmente adecuadas, informadas y “de buena fe”.

“En la propuesta de AMLO ninguna de estas características se va a cumplir para llevar a cabo dicho megaproyecto”, el cual unirá cinco estados del sureste del país, incluidos los destinos turísticos de cada uno, destacó Sandino.

En cuanto a su carácter previo, la consulta debe realizarse durante las primeras etapas del plan o proyecto de desarrollo o inversión o de la concesión extractiva “y no únicamente cuando surja la necesidad de obtener la aprobación de la comunidad”. Además, los procesos de otorgamiento exigen la provisión plena de información precisa sobre la naturaleza y consecuencias del proyecto a las comunidades consultadas antes y durante la consulta.

“Debe buscarse que tengan conocimiento de los posibles riesgos incluidos los riesgos ambientales y de salubridad, a fin de que acepten el plan de desarrollo o inversión propuesto, de forma voluntaria”, señaló Sandino.

Por otra parte, el deber del Estado de consultar a los pueblos indígenas necesita cumplirse de acuerdo con sus costumbres y tradiciones, “a través de procedimientos culturalmente adecuados y teniendo en cuenta sus métodos tradicionales para la toma de decisiones”, explicó el abogado. “Lo anterior exige que la representación de los pueblos sea definida de conformidad con sus propias tradiciones”, agregó.

Finalmente, indicó que la consulta debe ser “de buena fe”, con la finalidad de llegar a un acuerdo y obtener el consentimiento previo, libre e informado para el avance de cualquier proyecto. “La obligación del Estado es asegurar que todo proyecto en territorio indígena o que afecte su hábitat o cultura sea tramitado y decidido con participación y en consulta con los pueblos interesados con vistas a obtener su consentimiento y eventual participación en los beneficios”, concluyó.

Indígenas dejan El Amazonas para protestar en las calles de Brasil

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Abr 282017
 

En el marco de la oleada de protestas contra las políticas neoliberales del presidente no electo de Brasil, Michel Temer, más de cuatro mil indígenas se movilizarán durante cuatro días en defensa de los derechos y territorios de los pueblos originarios. teleSUR.

La lucha indígena en Perú

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Ene 172017
 

Han pasado más de cinco años desde que el expresidente peruano Ollanta Humala promulgara la Ley del Derecho a la Consulta Previa a los Pueblos Indígenas u Originarios, que obliga a preguntar a las comunidades indígenas sobre la viabilidad de todos los procesos que se realicen en sus territorios.

Luis Zari/Diagonal

Han pasado más de cinco años desde que el expresidente peruano Ollanta Humala promulgara lo que en su momento fue considerada la “norma estrella” de América Latina, la Ley del Derecho a la Consulta Previa a los Pueblos Indígenas u Originarios, la cual obliga a preguntar a las comunidades indígenas sobre la viabilidad de todos los procesos que se realicen en sus territorios.

Humala toma la Consulta Previa como emblema de su campaña en las zonas más rurales del país, tras la muerte de 33 personas en el “Baguazo”, conflicto que se dio precisamente para pedir un proceso de consulta a las comunidades que se vieron afectadas por dos decretos ambientales, firmados por el entonces presidente, Alan García, que no solamente desoyó las demandas de los pueblos afectados, sino que las despreció diciendo que los nativos “no son ciudadanos de primera clase” hasta llegar a reprimir las protestas en uno de los episodios más violentos que se recuerdan en los últimos años.

Sin embargo, tanto la implementación de la ley como el desarrollo de los procesos de consulta –27 entre los culminados y los que están en curso– y la integración del sujeto indígena como sujeto político activo en la agenda nacional no se han dado por el camino que se esperaba. Hablamos con Patricia Balbuena, ex viceministra de Interculturalidad, y Vanessa Schaeffer, abogada ambientalista de Cooperacción, una de las organizaciones más activas en la defensa de los derechos colectivos.

¿Quién es indígena?

Es llamativo recorrer algunos pueblos andinos en el sur peruano y preguntar a los pobladores si se consideran indígenas. Se obtienen respuestas de todo tipo: sonrisas, silencios, expresiones como: “No, nosotros sólo trabajamos en el campo”, “somos campesinos”, “no sé, ¿qué es un indígena?”.

Para muchos campesinos, ser indígena es una identidad nueva que le trae un funcionario de la capital que habla español y que le dice que en sus territorios se va a empezar un proyecto extractivo o de cualquier otra clase. No hay tiempo para reaccionar ni para decidir porque si no se acepta la condición de indígena, el Estado no va a negociar con esa familia ni ésta se podrá beneficiar de las supuestas mejoras y progresos que el proyecto debe traer a la zona. “El tema de la identidad en lo andino es bien complejo. En el Viceministerio caímos mucho en la lógica de avanza, avanza, protege, protege, de llegar hasta forzar la voluntad de las comunidades, y creo que nos convertimos en proteccionistas del otro. La lógica fue avasalladora pero no nos preguntamos si ese lado no era el adecuado”, afirma Patricia Balbuena.

Esta situación contrasta drásticamente con la realidad amazónica. Muchos pueblos que bordean la gran serpiente asumen la identidad de su comunidad como motivo de orgullo y reivindicación. No es casualidad que cuando el Ministerio del Ambiente propone el Pacto de Unidad para la titulación de tierras son los pueblos amazónicos los que protagonizan los debates sobre cómo afrontar la cuestión indígena y sobre cómo reafirmarse en el Estado peruano. Balbuena me cuenta: “El movimiento indígena amazónico fue mucho más claro a diferencia que los campesinos, con su propia identidad nunca entendieron por qué tienen tanto rollo con la palabra indígena. Las dinámicas amazónicas están articuladas y organizadas en base al territorio, el río organiza el territorio, la comunidad de la cuenca tal es tal federación, etc. Tú ves discusiones, por ejemplo, entre un indígena amazónico y una organización campesina, y los amazónicos les dicen: yo no hablo contigo, yo voy a hablar contigo el día que me digas cuántas hectáreas tienes de tierra, acá hablan los pueblos que tienen territorio”.

Esto le plantea una discusión al Estado que, al promulgar la Ley de Consulta Previa, tiene que concretar con rapidez una base de datos de los pueblos originarios que existen en el país, así como limitar las criterios para considerar a una comunidad indígena. De esta forma, todavía sin una base de datos firme, la ley recoge, de manera polémica, los criterios que se plasman en el Convenio 169 de la OIT, ratificado por Perú en 1993, el cual nunca se llegó a aplicar hasta 2012, provocando una vasta cantidad de leyes y reglamentos que intentan regular la misma situación.

Así, tanto el sujeto como el objeto de consulta plasmados en la ley tienen criterios de definición más limitativos que los del Convenio. Éste indica, por poner un ejemplo, que solamente es necesario que la medida sea susceptible de afectar a los pueblos originarios para tener que aplicar la Consulta mientras que la ley, afirma que la medida tiene que afectar directamente, eliminando de esta manera las posibilidades de participación de pueblos que se encuentren en zonas cercanas pero que también se vean afectados por la medida.

Lucha en Bagua.

Del mismo modo, la ley, así como su reglamento no prevé ninguna herramienta de género para la participación indígena, aumentando el problema real que existe de brechas en el país. “La ley, que tiene un montón de vacíos y huecos, por ejemplo, te dice que sólo hay un modelo de consulta con siete etapas para todo, o sea, para una política pública, para un proceso extractivo, para un proyecto ambiental… Los procesos judiciales que se han ganado por consulta previa son malos. Lee los escritos de los abogados, muy malos. Ganan porque el juez es peor, son fallos que ni por asomo se acerca a fallos como los de la Corte Constitucional Colombiana”, señala Balbuena.

La clave, como ya hemos señalado, se encuentra en el criterio subjetivo, recogido tanto en el Convenio como en la ley. Este criterio se basa en la autopercepción de un pueblo como indígena, vinculado con el territorio y con conciencia de su historia. Reafirmar la identidad de los pueblos originarios sin caer en paternalismos ni intereses económicos es una de las grandes tareas que afronta este nuevo Gobierno, el cual no parece muy interesado en poner al sujeto indígena como centro de las políticas públicas a realizar. Vanessa Schaeffer apunta en la misma dirección: “El sistema capitalista y la globalización han entrado con mucha fuerza en el campo. Un Estado que está en este juego olvida el campo y no comprende un modelo distinto, más bien lo aplasta. Las organizaciones indígenas campesinas tienen el peso no sólo de la historia, sino de la realidad actual”.

El peso de la historia

Más de 15 años han pasado desde que terminara formalmente el conflicto armado entre Sendero Luminoso y el Estado peruano. Un conflicto que fue especialmente duro en las zonas rurales tanto amazónicas como andinas, dejando un balance de 70.000 personas asesinadas, de las cuales el 75% era quechua hablante. Y es que el indígena campesino se convirtió en el objetivo principal de los dos bandos: cualquiera que cuestionara el discurso de Sendero era eliminado por ser considerado traidor y revisionista, y del mismo modo, grupos paramilitares fujimoristas tenían órdenes claras de arrasar con cualquier atisbo de subversión en el campo. La Comisión de la Verdad calcula que el 54% de los asesinatos fueron causados por Sendero y el 30% por agentes del Estado.

Muchos se preguntan si el nacimiento de un movimiento popular que reivindicara la identidad indígena como elemento principal de empoderamiento se hubiera podido dar sin el conflicto. Líderes campesinos y sindicales como Pedro Huilca, en el punto de mira por ser considerados peligrosos por el fujimorismo y traidores por Sendero, fueron asesinados por el peso de la historia, que nunca nos responderá si Perú hubiese podido tener un futuro distinto.

También hablamos con Patricia Balbuena sobre la posibilidad de que se diera un verdadero movimiento indígena. “Es cierto que Sendero arrastró como arrastró con los líderes de izquierda, con el movimiento popular y con todo aquel que se opusiera a hacer algo crítico a cualquier cosa que no se plegara. Cayeron todos, alcaldes, dirigentes y no solamente Sendero; el fujimorismo también arrastró con todo como respuesta autoritaria. Fue una política de arrasamiento de donde tal vez podría haber surgido un paso más adelante. Pero… tiene que ver con Sendero, sí, y tiene que ver con una respuesta autoritaria, pero también tiene que ver con la propia capacidad de renovación, con su propia capacidad de innovación de su movimiento. En medio de eso que se pierde y se debilita, algo tiene que surgir, alguien tiene que tomar para dónde vamos, y ahí nadie pudo reconstituir, no hubo discursos, narraciones, movimientos con fuerza para recuperar algo de lo que se había perdido, y eso tiene que ver con las formas internas de las organizaciones”.

Todavía falta mucho por recorrer, es cierto, se necesita un movimiento nacional que reclame un lugar en la agenda política y que articule de manera coherente todas las demandas e identidades que presentan las comunidades en el país, sin embargo, a lo largo de estos últimos años han aparecido imágenes de resistencia que sirven de ejemplo y que marcan un camino a seguir. El caso de Máxima Acuña, galardonada con el premio Goldman, que ganó también Berta Cáceres, marca un antes y un después en la lucha campesina por plantarle cara al extractivismo, ganando el juicio a una de las grandes mineras del continente. De la misma manera, el conflicto de Las Bambas, el mayor proyecto minero de extracción de cobre del país, ya se ha cobrado cuatro vidas, está consiguiendo movilizar a la población y poner de nuevo sobre la mesa la necesidad de buscar soluciones alternativas al modelo destructivo y depredador que supone la extracción de recursos sin ningún tipo de control.

“Más allá de estos liderazgos puntuales, muchas veces las demandas de las mujeres están en la base de los conflictos, sobre todo en la parte ambiental, las organizaciones de las mujeres son las que más levantan las demandas ambientales como las demandas de la afectación al agua, por los hijos, se preocupan por la contaminación, pero luego ya para entrar en la cabeza de las organizaciones y decisiones las oportunidades son pocas. En el momento de tomar decisiones sobre agenda, estrategias, pierden su papel porque muchas veces tienen que atender la casa, los hijos o el esposo es el que toma el papel de representación de la familia. Queda mucho por hacer”, me dice Vanessa Schaeffer.

Alternativas y futuro

En un país donde la minería se ha proclamado como única vía posible al desarrollo, es difícil ver en los medios de comunicación o en la boca de las autoridades la posibilidad de explorar otros caminos menos abusivos con el medio ambiente y con los derechos de los pueblos originarios. Pero lo cierto es que la minería ocupa solamente el 2% de la Población Económicamente Activa (PEA), en comparación con el 23% de la agricultura, por ejemplo. Asimismo, habría que preguntarse si es necesario extraer tanto oro (el segundo producto que más se exporta) cuando la mayoría del mismo no va destinado al consumo nacional ni a una mejora del bienestar social, sino a la elaboración de joyería y reservas bancarias.

No existe lugar en el mundo donde la megaminería no haya traído conflictos sociales o haya mejorado la situación socioeconómica de la población. Se tienen que abrir nuevos caminos hacia un desarrollo sostenible, postextractivista en palabras de Gudynas, no depredador que respete los procesos de integración de las comunidades, así como al ecosistema donde se encuentran. No hay futuro con la lógica del daño y de la violación de derechos. Vanessa Schaeffer apunta algunas: “Una fundamental es el proceso de ordenamiento territorial. Hay una plataforma de ordenamiento territorial de la sociedad civil donde se incluye movimientos indígenas que exigen básicamente que se ordene un territorio como paso previo a toda la política de promoción de las inversiones, dónde sí, dónde no, incluida la gestión social del territorio, que es una puerta que se tiene que abrir y que el Estado siempre ha negado. Se dejó al ordenamiento casi sin ropa. Entonces, sin ordenamiento, la consulta previa está sola, está débil. Hay experiencias de ordenamiento local que se están dando. El territorio Wampis en Loreto, por ejemplo, está teniendo iniciativas de territorio integral autónomo, eso no se había visto antes. Tienen un estatuto, han hecho un ordenamiento de su territorio y lo tienen listo, están presentándolo al Estado como alternativa. Entonces tiene que ser un proceso al revés, que la gente ordene el territorio y luego ver de acuerdo a eso dónde se puede hacer extracción”.

Balbuena nos apunta otras: “La ley no se va a cambiar. Abrir la opción de modificar la ley es muy peligrosa. Creo que hay que avanzar por otras entradas y no agotar la consulta. Que la consulta fluya, pero hay que quitarle el peso que tiene encima y mirar desde otras dimensiones de derechos colectivos, pero no solamente cargados de interculturalidad en tanto entidad competente sino mirar al resto de entidades y organizaciones. Los derechos colectivos es la principal herramienta, cómo miramos el tema de educación, salud, vivienda, desde esa perspectiva. Vamos a poner a un sujeto que demande permanentemente el tema de derechos colectivos y entonces abrimos otro frente. Ya fracasamos por el lado de la estrategia de la individualidad, derecho a la salud, integridad física… pero las mujeres hablan de un daño colectivo; cuál es ese daño, quizá hay que explorar por ahí, a lo mejor en los temas de identidad, de patrimonio inmaterial, sea la puerta para hablar de agencia, de identidad… donde la propia gente diga ‘pero usted sí tiene un colectivo, mire usted cómo trabaja la tierra, ¿se ha puesto a pensar que todo esto lo hace diferente de otro?’. Hay que abrir otras puertas desde la lógica de los derechos colectivos que permitan generar un proceso de sentido de pertenencia, escarbar un poco más, la pregunta es desde dónde, qué políticas, patrimonio inmaterial, lenguas indígenas… Por ahí”.

Vídeo: Se rasca testículos con bastón de mando

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Oct 242016
 


Un agente municipal ofendió un símbolo en una comunidad zapoteca.
México/SDP.- Un agente municipal de la comunidad zapoteca de San Baltazar Guelavila fue encarcelado por rascarse con el Bastón de Mando.

Ismael Antonio Baltazar profanó el símbolo de autoridad al rascarse la espalda y la región genital.

La decisión la tomó Tomás Melchor, síndico municipal, quien además impuso una multa económica. http://www.sdpnoticias.com/local/oaxaca/2016/10/23/se-rasca-genitales-con-baston-de-mando-lo-encarcelan

Los templos Yoremes

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Sep 052016
 

Río Doce/Luis Espinoza.- Por pláticas, imagino que los camanteopos son lugares cavernosos o cuevas profundas insertadas en los acantilados, donde los pascolas se consagraban. Una especie de ombligo de la tierra. Pero no solo así como lugar desprovisto de espíritu, muerto, sino que se entiende habitado por una especie de creador para la aquiescencia al pascola, con todos los retos que implicaba. También tiene la denominación de lugar del encantamiento, en una versión más castellana.

Indagar en la etimología del camanteopo es no tener suerte, no encontrar nada que aporte luz al esclarecimiento de esta palabra o al origen de la misma. Se pueden tener muchas vicisitudes, incluso pensar que no existe, o en el peor de los casos negarla, como les ha pasado a los indios de este país, una cultura negada a pesar de que sus expresiones sean tan persistentes y trascendentes en la identidad de los pueblos.

Mario Gill en el libro La Conquista del Valle del Fuerte, cita a Fray Andrés Pérez de Ribas, quien escribe “…Era Sinaloa una selva de fieras y una cueva de los demonios, donde habitaban millares de hechiceros. Era un monte espeso de breñas, un eriazo donde no nacía planta que diese fruto, sino espinas y abrojos. Era peor que un Egipto, cubierto de tinieblas palpables…”. Evidentemente el pasmo del jesuita a su paso es incontrolable; más que un choque por las condiciones agrestes del territorio, se percibe un desafío espiritual que circunda lo que escribe. Además, ¿por qué compararlo con Egipto y no algo más asequible? ¿Acaso se refería con esto a la magia de los yoremes y prácticas distintas a los rituales católicos por demás conocidos? ¿O simplemente era una simple alusión a los pueblos asentados a las orillas de los ríos?

Esa aseveración evidencia el choque de dos culturas o civilizaciones, donde la europea golpea en el corazón de la cosmovisión de los nativos, quienes no tenían dios ni señores que influyeran de manera decisiva en su comportamiento. Sus prácticas religiosas de orden totémica están ejemplificadas en la danza del venado o, en su caso, en la alegoría a los animales de la región en el baile de los pascolas.

El camanteopo ofrece un acercamiento a través de las vivencias que lo sitúan en el pensamiento colectivo como un ente concreto que ofrece una versión y, posiblemente, habrá más. Cuentan, en una ocasión un vaquero se perdió en el rumbo de Papariqui, en las proximidades del río Fuerte; los cerros le escondieron el sol cuando sin percatarse buscaba la vereda que lo llevó hasta ahí. Daba vueltas y vueltas entre breñas y piedras blancas, más blancas de lo común, como si poseyeran luz propia. Ensimismado reaccionó cuando el viento le trajo el cantar de invisibles millares de pájaros, los sentía arremolinarse sobre su silueta, hasta creía verlos de todos los tamaños y variopintos. El instante de la desesperación y el deseo mismo lo alentaba a quedarse en la lóbrega tarde a contemplar los pajarillos de un cantar exuberante y piadoso, una utopía que se sentía en el lugar. Un ambiente de misericordia y guerra se complacía con su presencia y un telúrico regurgitar de música de instrumentos variados seducían e invitaban al enigma; eso lo volvió un hombre cobarde. Desde luego, experimentó sentimiento de miedo inconfesable que no se resiste en los pies, y sin importar llegar con la camisa desagarrada y que le preguntaran por el sombrero, prefirió irse y contarlo.

Las naciones indígenas tenían sus centros ceremoniales, que eran como las conocemos ahora, enramadas de varas, pero el lugar en que se realizaba el rito de iniciación era en los camanteopos, lo que factiblemente podría representar el inframundo, donde se supone que se encontraban con el otro o quien les daba la confirmación en la práctica terrenal. Ahora se cree que son cuevas donde habita el diablo, como una forma de infundir el miedo o el desprecio. Lo refieren como algo malo, pero en el fondo lo que se ataca es la cosmovisión india.

Se dice que no hubo pascola reconocido en el pueblo de Baca sin antes haber entrado al camanteopo. Vienen al caso Toribio Valenzuela y Juan Botas, últimas generaciones recordadas. Seguramente hubo muchos más. Sin embargo, se discurre en ellas porque ineludiblemente es el pasado de las fiestas religiosas, con el que se acercaron al ramadón para vivir momentos que desafortunadamente no sabemos si volverán. Pero todavía peor, es la gloria negada de esa posibilidad de expresión a tal magnitud.

Es paradójico narrar una práctica irrenunciable en el pasado de una nación para volver sus fiestas religiosas más floridas y provistas de magia, cuando en el presente se ha abandonado esa expresión, aunque a lo mejor se siga practicando lejos de las miradas ajenas. No todo muere o sucumbe al miedo ¿o sí?

Estudiante indígena gana premio y representa al país en Brasil

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Abr 242016
 

untitled-169x300Juan Esteban Mance García e Israel Osuna Flores

Río Doce/Los Mochis, Sinaloa.- El indígena, Juan Esteban Mance García, estudiante de ingeniería forestal en la Universidad Autónoma Indígena de México (Uaim) ganó la medalla de platino, máxima presea, en el Concurso continental proyecto multimedia Infomatrix 2016, que se celebró en Zapopan, Jalisco este fin de semana.

Ahora, el proyecto  “Estudio de la conservación de la mariposa Cuatro Espejos Rothschildia cincta cincta en el norte del estado de Sinaloa”, será expuesto como proyecto mexicano en la Expociencias Internacional 2017, a desarrollarse en Brasil.

El estudiante ganó el décimo concurso continental Infomatrix 2016, que llevó el nombre “Pablo Lemus Navarro” y se desarrolló del 17 al 20 de abril de este año.

Mance García concibió y desarrollo el proyecto, que ha ganado premios nacionales e internaciones y cuya una versión “light” ha sido plagiada por gobiernos municipales, como Ahome, con la asesoría del profesor Israel Osuna Flores, cuya cátedra fue suspendida por problemas internos que se suscitaron en la UAIM, al manifestar este su intención de competir por la rectoría, en sustitución de Guadalupe Camargo Orduño.

Osuna Flores felicitó a Mance García pues sin contar con asesor de investigación ganó el concurso.

Osuna Flores ha mantenido una lucha legal por su reinstalación, pero hasta ahora no lo ha conseguido, en tanto sus alumnos que concluyeron proyectos científicos continúan ganando premios, para honor de la UAIM que lo despidi

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