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May 222017
 

Río Doce.- Con un dolor e indignación que no se agota, ciudadanos, periodistas, familiares y compañeros de Javier Valdez mantienen una protesta en Culiacán que lleva ya dos horas y continúa en estos momentos.
A una semana del asesinato del periodista cofundador de Ríodoce y corresponsal de La Jornada, los sinaloenses salieron a la calle a evidenciar que su asesinato sigue sin justicia.
En el centro de la capital del Estado, la manifestación comenzó poco antes de las 18:00 horas con actividades artísticas como una danza indígena, lectura de poesía y el encendido de velas que formaron una cruz.
Después vinieron las palabras de amigos y activistas, que recordaron su personalidad alegre, positiva y constructor de paz y ciudadanía que caracterizaba a Valdez Cárdenas.
También se leyó una carta dirigida al gobernador de Sinaloa, Quirino Ordaz Coppel, a quien se le reclamó su omisión y responsabilidad por la violencia que se enfrenta diariamente en Sinaloa.
Tras dos horas de protesta los ciudadanos motivados por el dolor tomaron sus pancartas y cerraron la avenida Obregón, la principal vía de la ciudad.
Por mas de 10 minutos el grito de “Justicia” y “Javier Valdez Vive” no se detuvo. Ahí junto a los manifestantes, su familia y compañeros de trabajo gritaban también la exigencia de justicia.

May 222017
 

Javier Valdez/Río Doce

“Nos vemos plebes… y que Dios me bendiga”

El día que lo mataron, Javier Valdez salió de las oficinas de Ríodoce a las 11:56 de la mañana para nunca más volver. Óscar, el administrador de la página web, recuerda la hora porque iba a recoger a su hijo a la escuela, pero justo antes de salir recibió un Whatsapp de su mujer diciéndole que no fuera, porque ella “ya lo había recogido”. Se detuvo en seco en la entrada, y fue cuando se topó con Javier, quien ya iba de salida.

“Dios me bendiga”, dijo Javier antes de partir, que era su acostumbrada forma de despedirse. Todavía Óscar le reviró: “Y qué además te agarre confesado”. Javier sonrió levemente, abrió la puerta de salida y se marchó.

Óscar, junto a la recepcionista, el reportero Aarón Ibarra y la contadora, miraron la figura pesada de Javier perderse tras la puerta mientras ellos continuaron bromeando con unas fotos que minutos antes se habían tomado con el sombrero de Javier.

No habían pasado cinco minutos cuando una vecina del edificio entró en completo estado de desesperación diciendo que “habían balaceado a uno de los compañeros”.

Óscar, Aarón, Nallely y Maricruz parecieron confundidos y por inercia se miraron unos a otros. La mujer insistió: “Al del carrito rojo… al señor del sombrero… lo acaban de matar allá afuera”, gritó desesperada.

Los caminos solos

A las 12:05 del mediodía, Ismael Bojórquez, director de Ríodoce, manejaba de sur a norte por la calle Vicente Riva Palacio rumbo a las oficinas del periódico. Antes de cruzar la calle Epitacio Osuna, miró el cuerpo de un hombre que estaba tirado en medio la calle mientras un par de desconocidos curiosos observaban el cuerpo.

Confundido, Bojórquez aminoró la velocidad, hasta que a unos 20 metros antes de llegar a donde estaba el cuerpo, se detuvo a preguntar si lo habían atropellado.

“¡Lo acaban de matar!”, le espetó uno de los desconocidos.

Ismael Bojórquez, un periodista con más de 30 años en el ejercicio periodístico, manejó un poco más hacia donde yacía el cuerpo, y fue entonces que prestó su atención al sombrero que la víctima aún tenía puesto.

Sintió entonces una sensación parecida a la muerte cuando, todavía sin ver el rostro del fallecido, pareció reconocer el cuerpo de Javier, con quien 14 años atrás había fundado Ríodoce.

Casi sin aliento, pero con un sentido de urgencia y temor bajó del auto, sólo para confirmar que la víctima, efectivamente, era Javier. Entonces y durante los próximos cinco minutos, todo pareció desaparecer a su alrededor mientras él se llenaba de incredulidad, de confusión, de agonía, mientras algo en su corazón le empezó a doler más que el mismo dolor.

El epicentro de la incredulidad

Cuando Oscar, Aarón y Nallely Mejía escucharon que habían balaceado al del carro rojo, “al señor del sombrero”, todos pensaron en Javier, y salieron corriendo del edificio.

A tumbos bajaron por las escaleras del edificio, y ya en la calle Teófilo Noris, casi esquina con Francisco Villa, buscaron con desesperación un indicio de la tragedia, pero nada encontraron. Por un instante la esperanza de que aquello fuera una broma los abordó, y un suave alivio de incredulidad pareció calmarlos; fue cuando la misma mujer que les diera la noticia, gritó desde las escaleras algo que los estrujó en la fatalidad: “¡Es en la otra cuadra, sobre la Riva Palacio!”.

Desesperados corrieron los tres una cuadra al sur. Pensando lo peor, y con el corazón a punto de vomitarlo, llegaron a Ramón F. Iturbe buscando en todas direcciones. ¿Cuántas veces habían caminado esa misma intersección en busca de un lugar dónde comer, o cuando se estacionaban un poco lejos? Pero ahora, llegaban a esa misma intersección convocados por la muerte, lejos de cualquier presagio que ninguno hubiera imaginado. Eso pensaba Óscar cuando un trabajador, de uno de los muchos talleres de por ahí, les señaló hacia el oriente: “¡En la otra calle…!”

Llegó primero Aarón, quien se encontró con el peor cuadro que jamás pudo imaginar: el cuerpo sin vida de Javier que yacía boca abajo sobre una alfombra de sangre, y con su sombrero aún puesto.

Los pasos de Aarón se alentaron como si de pronto caminara sobre arenas movedizas. Desesperado, o tal vez amagado por la impresión de la muerte, llegó al lado del cuerpo de Javier, pidiendo a gritos que aquello fuera mentira. Confundido aún, pensando en una última esperanza, tocó con el dedo índice la parte yugular de Javier buscando un vestigio de pulso, pero era inútil: Javier ya no estaba en este mundo. Todavía insistió: “¡Javier, despierta, chingada madre, despierta!

Al lado de él, Óscar parecía congelado por la incredulidad. Hacía apenas unos minutos, Javier se había despedido de todos, y en ese momento yacía sin vida en medio del pavimento de una ciudad que se derrumbaba en medio de la violencia.

Nallely no había corrido con tanta suerte, pues al ver el cuerpo muerto de Javier en el suelo cayó como fulminada por un rayo.

Más allá de los planes

Al momento del homicidio, Andrés Villarreal, jefe de información de Ríodoce, manejaba de oriente a poniente sobre el boulevard Madero. Venía de un Canal de Televisión Local, y según explicó ese mismo día, se dirigía a las oficinas del semanario, ubicadas en la Colonia Jorge Almada.

Aunque era lunes, ya pensaba en la cobertura del siguiente número, y que por la tarde de ese mismo día, debía atender una serie de juntas editoriales.

Al llegar a Álvaro Obregón dobló hacia el sur, y fue entonces que recibió una llamada que lo heló por completo: “Mataron a Javier Valdez”, le dijo Aarón Ibarra a quemarropa desde el otro lado de la línea.

Andrés sintió que la piel se le erizaba. Lo unía a Javier no sólo una relación de trabajo, también una amistad de años, y una camaradería que incluía borracheras, consejería, y bromas de todo tipo.

“Lo mataron a una cuadra del periódico”, añadió Aarón, luego de que al otro lado de la línea sólo se oía silencio. Por inercia, o por falta de palabras ante la tragedia, o para maquillar la incredulidad, Andrés sólo replicó: “voy para allá”, y aceleró su auto.

Lo que no supo Andrés fue la posibilidad de que, en algún momento, se haya cruzado con los asesinos de Javier, quienes tras arrebatarle la vida, tomaron su auto y enfilaron hacia el oriente de la ciudad, sobre el boulevard Leyva Solano.

En un rápido monitoreo con las autoridades se confirmó que el auto de Javier, un Toyota Corolla 2012 color rojo, había sido abandonado en la banqueta de Aquiles Serdán, casi esquina con Cristóbal Colón: lo habían estrellado contra un poste.

Al momento que reporteros de Ríodoce llegaron al lugar, el vehículo aún estaba encendido y con la palanca de velocidades en la letra D (marcha), lo que hace suponer que los asesinos dejaron el auto varado en el poste de la luz, bajaron del auto de Javier y se subieron a otro vehículo que evidentemente los seguía.

Los reporteros que escribieron esta nota realizaron una rápida inspección desde afuera del auto, constatando que la mochila donde Javier guardaba su computadora no estaba en el lugar, lo que supone que los asesinos se la llevaron con ellos.

La muerte no siempre llama dos veces

Andrés Villarreal llegó apresurado a la escena del crimen, sólo para encontrarse con el cuerpo inerte de Javier tirado en medio del pavimento, mientras Aarón, Ismael, Óscar, y Nallely miraban a su compañero desde la banqueta, como si no lo creyeran, o como si compartieran una pesadilla.

“Sabemos que por nuestro trabajo, la muerte nos puede tocar en cualquier momento, pero entonces sólo lo piensas, y lo que ves en ese momento es la realidad”, dijo horas más tarde Andrés durante el funeral de Javier.

Poco a poco arribaron patrullas de la policía estatal y municipal, que de inmediato aseguraron el área. Llegó también el procurador Juan José Ríos Estavillo, aunque su presencia en ese momento fue más por solidaridad que por solución.

Doce disparos le habían pegado a Javier para arrancarle la vida. Doce tiros después de las doce. Según un primer reporte de la Procuraduría General de Justicia del Estado (PGJE), se utilizaron dos armas para arrancarle la vida: una 9 milímetros, y una 38 súper, y en ese momento se hablaba de que la PGR atraería la investigación del homicidio, reporte que se confirmó horas más tarde.

A dos cuadras de ahí, las oficinas de Ríodoce habían quedado abandonadas. El periódico, y cada integrante de esta casa editorial, había recibido una fuerte estocada en el corazón: nos habían matado a uno de los nuestros.

Duelo por un escritor

La noticia para entonces estaba en los principales medios de todo el mundo, y era imposible no saber del asesinato de Javier Valdez Cárdenas.

Maricruz recuerda que estaba en la sala de su casa cuando su hija, de ocho años, y a quien constantemente lleva a las oficinas de Ríodoce, miró la foto de Javier en la pantalla del televisor.

“Mira mamá, Javier está en la tele”, dice Maricruz que habría dicho su hija Monserrat.

Por más que Maricruz corrió para cambiar el canal y así ocultar la tragedia, no pudo evitar que la niña escuchara el resto de la historia. Entonces la infante rompió en llanto.

“¿Por qué?”, cuestionó Monserrat, y a cómo pudo, Maricruz trató de explicarle que muy posible había sido por su trabajo, pues “Javier a veces escribía sobre gente mala”.

Todavía con sus ojos cubiertos de lágrimas, la niña preguntó: “Dime mamá que Ismael no escribe de lo mismo”.

Preguntas sin respuesta

Contrario a la rutina que Javier ejercía de una manera casi ceremonial, ese día se estableció que Javier salió del periódico casi a las doce del día. Generalmente nunca salía a esa hora, pero ese día lo hizo.

Ninguno de sus compañeros que estaban en la oficina a esa hora pudo establecer si en ese momento recibió una llamada, o mensaje telefónico.

De acuerdo al registro de actividad en la aplicación de Whatsapp, la última vez que se conectó marca las 11:48 horas de ese lunes, justo antes de que saliera del periódico.

Al momento de salir, su teléfono lo tenía en la bolsa de camisa a cuadros manga corta, pero en la escena del crimen no se pudo localizar el artefacto, tampoco su computadora, la cual traía consigo todo el tiempo.

“Yo no noté nada extraño. Salía más temprano, pero no me pareció que algo extraño estuviera ocurriendo”, rememora la recepcionista.

Las autoridades periciales contaron doce casquillos en la escena del crimen, los cuales corresponderían a las doce balas que impactaron en el cuerpo de Javier, lo cierto es que pocos escucharon los disparos; de ahí en fuera, nadie vio nada.

Javier conducía su Toyota Corolla de sur a norte sobre Riva Palacio, pero nadie ha podido precisar cómo lo detuvieron, ni si opuso resistencia al ser bajado del auto, como tampoco cuántos eran los agresores y en cuántos autos viajaban.

Aunque el robo de auto representa una línea de investigación de la fiscalía estatal, nadie se explica por qué un ladrón de autos habría interceptado un auto en movimiento, para luego bajar al conductor y despojarlo del vehículo, peor aún, asestar doce balazos sólo para despojar a una persona de su auto.

Los indicios

Por lo menos fueron dos los delincuentes que interceptaron y asesinaron a Javier Valdez Cárdenas. Según testimonios, ambos portaban capuchas y viajaban en un automóvil de color gris o blanco.

En las investigaciones no se ha podido establecer si hubo más personas que intervinieron en el homicidio.

Minutos antes de las 12:00 horas, Javier salió de las instalaciones de Ríodoce y abordó su vehículo Toyota Corolla estacionado afuera del edificio.

Tomó la avenida Teófilo Noris hacia el sur y en la calle Epitacio Osuna dobló al oriente para luego seguir por Vicente Riva Palacio.

Alrededor de cinco minutos después de haber salido de la oficina, unos metros antes de llegar a la calle Ramón F. Iturbe, fue interceptado por dos hombres encapuchados que viajaban en un vehículo compacto.

Javier detuvo la marcha de su unidad y los dos delincuentes bajaron del vehículo en el que circulaban.

Los delincuentes dispararon en por lo menos 12 ocasiones con dos armas de fuego de distintos calibres. El primer balazo lo recibió en la frente.

Vecinos del lugar dijeron que primero escucharon un balazo, luego dos seguidos y luego el resto.

Cuando cayó muerto a mitad de la calle, uno de los individuos subió al Toyota y se dirigió hacia el bulevar Gabriel Leyva Solano y tomó rumbo al oriente.

Las autoridades no han establecido la calle por la que llegó al Leyva Solano. Una de las posibles rutas es que tomó en sentido contrario la Ramón F. Iturbe y la otra que siguió derecho por la calle Riva Palacio.

Los delincuentes circularon en los dos vehículos por todo el bulevar Leyva Solano hasta la esquina con la avenida Aquiles Serdán donde dobló hacia el sur y al pasar el cruce con el bulevar Francisco I. Madero se presume quiso rebasar.

El individuo que llevaba el carro de Javier se subió a la banqueta de la primaria Manuel Ávila Camacho, conocida como Escuela Tipo y el vehículo quedó atorado entre la barda del plantel y un poste.

El sujeto tomó la mochila con la laptop y el celular de Javier y dejó abandonado el automóvil.

El cuerpo de Javier tenía un balazo en la cabeza y 11 más en su cuerpo.

De acuerdo con la información proporcionada, en el cadáver se localizaron cinco ojivas.

Según los peritajes, varios balazos se los dieron por la espalda.

En el lugar, los peritos de la Fiscalía General del Estado localizaron 10 casquillos de pistola calibre 9 milímetros y dos de calibre 38 súper.

May 222017
 

May 222017
 

Aarón Ibarra/Rìo Doce

La primera vez que escuché el grito me pareció muy gracioso. Recuerdo que se lo escuché a Andrés Villarreal. Instalados en un segundo piso, abre la ventana de la redacción y lanza un grito: ¡Fui cartero!

Ese fue mi primer viernes de cierre de edición en el semanario. En aquel entonces casi todos escribíamos en la sala de juntas sobre una mesa redonda. Ahí, tras el grito de Andrés, el segundo en soltar la carcajada fue Javier, quien por mi condición de “el nuevo” me da la explicación.

“Es que yo fui cartero”, dijo. Nunca supe si lo dijo de broma por mi reacción, o si lo dijo en serio, pero era un chiste local que nunca fallaba. Cuanto más tensa está la redacción, Andrés abre la ventana y grita: ¡fui carterooo!

Ismael Bojórquez me advirtió que los viernes así serían. “Bato, aquí los viernes es de fiesta, es nuestra fiesta”, me dijo el primer lunes en que me presenté al periódico y lo pude constatar el primer viernes de mi primer cierre: chicharrones, jocoque, chips de jalapeño, cacahuates y unas cervezas Indio.

Lo que pocos saben (o de alguna manera lo saben todos) es que Javier sí fue cartero. Semana a semana nos escribía historias y nos las entregaba de manera personal. Una prosa muy particular nos daba testimonio de gente que conoce gente, historias del primo del amigo, historias que bien pudieron suceder en cualquier momento en Culiacán. “Aquí la Malayerba, consuman y rolen”.

¡No mames, Javier, qué haces! Le grité a su cuerpo cuando lo vi en el asfalto. Boca abajo le reclamaba al cartero que se levantara, pero no me hizo caso. A un costado Ismael, y pensé en que jamás vi a un gigante tan pequeño como en ese momento, alguien tan seguro y fuerte siendo tan vulnerable: le arrancaron un pedazo de vida.

Javier fue cartero, pero también fue amigo; fue reportero, pero también fue humano; fue padre y hermano y ahora deja viuda y huérfanos… sí, Javier fue cartero y muchas otras cosas más y ojalá la ciudad entienda que él puede ser todo eso, menos una víctima más. Javier no puede ser un número en una estadística por consultar de los más de 600 homicidios que han golpeado a Sinaloa y de los siete periodistas caídos por las balas del crimen. Por eso, yo también grito.

¡Fui carterooo!

May 222017
 

Río Doce/Oscar Fidel Gonzàlez Mendivil

Lo supe al salir de una reunión. Me marcó el Poncho. Contrario a su estilo bromista y dicharachero me soltó la noticia en forma lacónica: “mataron a Javier Valdez”. Incrédulo le respondí que no podía ser. Iba manejando por Ciudades Hermanas y no supe qué hacer, no atiné a orillarme, maldecir, llorar o gritar.

Para mí el desconcierto llegó primero que el dolor o la rabia. Como autómata conduje hasta casa. Encender el televisor, checar redes sociales, ir a los sitios web de noticias. En todos ellos se difunde una imagen terrible por la ausencia que presagia. El cuerpo tendido sobre el pavimento, cubierto por una manta y su distintivo sombrero caído a su lado. Me dolió verlo así. Me dolió el tiempo que estuvo así, más allá de lo razonable según la piedad.

Veo imágenes de funcionarios desconcertados. Voces que declaran palabras sin sustancia. Voces en las que se atisba el deseo de pasarle el caso a alguien más. La mente se impone. Regresa a la imagen y decide que no es así como lo vamos a recordar. La memoria rescata la última, la única fotografía que nos tomaron juntos, desayunando en el Bistro Miró apenas en marzo.

Las ceremonias son para los vivos. En el velorio coincidimos amigos, colegas, familiares, alumnos, mucha gente. Entre todos, en las charlas, se va tejiendo la idea colectiva de Javier, salen de nuevo los raídos lamentos por Culiacán y se desgasta de tanto usarlo el discurso sobre la violencia.

El recuerdo transforma a una persona porque la rescata en sus virtudes y vivencia personal. La memoria es vida. Javier me llevó a escribir a Ríodoce, me insistió, persistió y me convenció. Por tres años repetí el ritual semanal de enviarle mi colaboración a él y copia para Ismael. Ellos me aceptaron de manera generosa. Cada año me invitaban a la posada que solo conocí por las imágenes que compartían en Facebook.

Javier, el bato, el periodista, el esposo y padre, el escritor, mi amigo, amigo de muchos, ya no está pero permanece. El dolor de la ausencia nos lleva de manera natural al reclamo. Se reclama a quien debe actuar que haga algo, algo no, que cumpla su función.

Al mismo tiempo se sopesa la desesperanza. ¿Y si el reclamo termina habitando el vacío como otros que le antecedieron? ¿Y si apostar a la indolencia se impone? ¿Qué hacer entonces? No sétú paisano, pero de entrada yo necesito saber qué pasó.

Eso significa que la autoridad debe realizar una buena investigación. Y el punto central es la identificación de los autores materiales, intelectuales y cómplices, si los hubo. No se trata de mencionar públicamente rumores o líneas de investigación, sino de buscar elementos de prueba para acreditar la responsabilidad de los asesinos.

Esta labor no puede esperar. Las omisiones en la etapa inicial de cualquier indagatoria difícilmente se subsanan con intervenciones posteriores. Por lo tanto, el énfasis en este momento debe ser el análisis de los datos que arrojen los estudios periciales y el acopio de información de inteligencia.

Plantear la investigación desde la óptica de preparar una declinatoria de competencia hacia la PGR o de crear una fiscalía especial para el caso, es distraer tiempo y recursos en el afán de administrar una crisis, no de resolverla.

La autoridad debe escudriñar detenidamente a la delincuencia organizada en el estado. Los componentes del Cártel de Sinaloa, su jerarquía, sus fracciones, sus células, sus asesinos, ahí es donde debe fijar la mirada, no en la reconstrucción de pláticas de la víctima con todos sus interlocutores.A los cobardes homicidas les deseo la maldición de las Erinis, que la sangre derramada les persiga y no conozcan la paz hasta que paguen por su crimen.

¿Y Javier? Creo que el tema de su muerte es muy importante, pero no es lo principal. Hay que celebrar su vida. Hay que organizar un esfuerzo colectivo para que otras generaciones lo sigan descubriendo, que sepan que hay personas que encontraron formas de ser culichi que tienen que ver con la integridad, el esfuerzo, la bonhomía, la sencillez.

Hay que leerlo y releerlo. Hay que crear cátedras con su nombre. Hay que demostrar que no es un fantasma que se desdibuja en el tiempo, sino presencia activa que cuestiona nuestra pasividad frente al mal. Hay que seguir queriendo entrañablemente a este bato.

May 222017
 

José A. Ríos Rojo/Río Doce

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May 222017
 

Ismael Bojorquez/Río Doce

Fui el primero que vio a Javier tirado boca abajo sobre el pavimento. Una siniestra casualidad. Iba en mi auto hacia la oficina y de lejos me pareció que habían atropellado a alguien. Más de cerca me llamaron la atención el sombrero ligeramente caído de su cabeza y los zapatos de minero. Me detuve y sin salir del auto pregunté,tratando de engañarme, qué había pasado, si habían atropellado a alguien. “No, lo mataron, le quitaron el carro”, escuché. Me bajé y di un rodeo al cuerpo inerte para verle el rostro.

Fue un golpe brutal. Y no por las reacciones nacionales y mundiales contra el crimen que inundaron los medios electrónicos y las redes sociales en minutos, sino en sí mismo, por lo que Javier Valdez Cárdenas representaba y representa para Ríodoce, para la gente que aquí labora, para sus lectores, para el periodismo, para la sociedad mexicana, ya no digamos para sus amigos y su familia.

Hace 14 años iniciamos este proyecto al que el moneroAVC ilustró como un pequeño barco de papel y alguien más como un gran “salto al vacío”, porque no teníamos nada para empezar que no fuera un manojo de sueños.

Arrancamos en medio del acoso de un gobierno infecto como lo fue el de Juan Millán Lizárraga, que nos tendió un cerco para “matarnos de hambre”, pero sobrevivimos. Poco a poco, a fuerza de un periodismo crítico, fuerte en sus señalamientos, de fondo en la investigación y hasta temerario en asuntos del narcotráfico, Ríodoce se fue posicionando como una lectura imprescindible en Sinaloa.

Llegó como un tsunami el tema de los cárteles de la droga a las redacciones a partir de 2005 —con el surgimiento explosivo de los Zetas y sus guerras por conquistar terrritorios— y Ríodoce se planteó cómo cubrirlo para proteger nuestra integridad. Así navegamos todos estos años, sobrevivimos a la guerra despiadada de los Beltrán Leyva-Carrillo-Zetas contra el Cártel de Sinaloa y a lo sumo, en 2009, alguien arrojó una granada en la parte baja de nuestras oficinas que no pasó a mayores.

En todos estos años Javier Valdez fue una pieza fundamental. No somos empresarios y solo hicimos la empresa que ocupábamos para mantener este pequeño barco viento en popa. Pero no más. Lo dijimos una y otra vez: no hicimos este periódico para hacernos ricos, así es que el poco dinero que entre lo invertiremos para mantener un buen equipo de trabajo y garantizar ciertos niveles de calidad. Las penurias económicas nos agobiaban pero nunca dejamos de pagar una quincena. De pronto caía agua al río y festejábamos como niños pero en las semanas siguientes de nuevo a la realidad. Nunca, jamás, por esta razón, alguien pensó bajarse del barco.

Tampoco por miedo a la violencia. El momento más tenso lo vivimos en la guerra que explotó en 2008 al interior del Cártel de Sinaloa y nadie reculó. Bajo el gobierno de Mario López Valdez, cuyas corporaciones policiacas fueron entregadas cínicamente a Ismael Zambada y a Joaquín Guzmán, tampoco. Sabíamos los peligros que se cernían sobre nosotros, pues en agosto de 2011, primer año del “gobierno del cambio”, fue asesinado el periodista Humberto Millán. Pero seguimos adelante.

Fue hasta que reaprehendieron al Chapo Guzmán en Los Mochis, en enero de 2016, que las disputas entre sus hijos y Dámaso López Núñez por el control de la organización, trajeron como consecuencia una nueva etapa de violencia en Sinaloa. Pequeños enfrentamientos, ejecutados por acá y por allá, reuniones de conciliación convocadas por el Mayo Zambada. Esto en 2016. Hasta que ocurrieron las incursiones de gente armada a Villa Juárez, Navolato, en febrero de 2017 y a los cuales les siguió una guerra mediática. Los hijos del Chapo enviaron una carta a Ciro Gómez Leyva y por esos mismos días Dámaso López Núñez busca espacio en dos impresos de Sinaloa, Ríodoce y La Pared, a quienes concedió entrevista vía mensajes telefónicos, donde se deslinda del ataque que los Chapitos le atribuyeron. La entrevista la hizo Javier, pues a él lo habían buscado.

Los hijos del Chapo se enteraron que habíamos entrevistado a Dámaso y presionaron a Javier para que el trabajo no se publicara. Pero les negamos la petición. Luego le hablaron porque querían comprar toda la edición, pero tampoco se les concedió. Y entonces optaron por seguir —en Culiacán y Mazatlán— al personal que entrega los ejemplares en las tiendas y en cuanto los dejaban contra recibo, ellos los compraban. Eso fue el 19 de febrero. No usaron la violencia, pero sí la intimidación.

Fue a partir de estos hechos que sentimos inseguridad, sobre todo por Javier. Ya de por sí la emboscada del 30 de septiembre, donde murieron cinco militares, había enrarecido el ambiente. Acordamos que debería irse un tiempo de la ciudad. Él mismo planteó el asunto con organismos internacionales que le propusieron enviarlo un tiempo fuera del país, pero le costaba trabajo separarse de la familia. Ríodoce tenía pendientes reportajes en otras entidades y le propusimos que fuera él a reportearlos para que descansara de esta ciudad de mierda. Pero la falta de recursos y la desidia nos ganaron. La Jornada, luego del asesinato de MiroslavaBreach en Chihuahua, le propuso algo semejante pero tampoco se concretó. Con los días, las cosas parecían haberse calmado. La detención de Dámaso López Núñez cargaría los dados hacia un lado y era de sentido común esperar una paxnarca. Lo comentamos el mismo lunes por la mañana antes de que lo mataran. Pero estábamos equivocados.

Como nos equivocamos también al entrevistar a Dámaso, porque de esa forma nos metimos a una guerra mediática que no era nuestra, provocando el disgusto —sin que fuera nuestra intención—de la otra parte. Por eso el decomiso de los ejemplares del domingo 19.

Bola y cadena

EL MIÉRCOLES NOS REUNIMOS EN RÍODOCE para planear, en medio del llanto y la pesadumbre, la próxima edición. Creía conocer a todo el equipo, uno por uno de los reporteros, el personal administrativo, los encargados de la web y redes sociales. Pero no. Son todos y cada uno mucho más grandes y fuertes de lo que yo pensaba. La flaqueza solo se reflejaba en lágrimas por el dolor del compañero que habían asesinado, pero nunca por el compromiso que teníamos enfrente. Nadie preguntó si seguíamos o no. Todos lo dimos por hecho.

May 212017
 

Río Doce.- Una marcha por la paz se realizó hoy en las principales calles de Mazatlán.

El contingente ciudadano, vestido de blanco en su mayoría, partió del Monumento a la Familia ubicada en el malecón sobre la avenida del Mar.
Abogados, maestros, médicos, periodistas y sociedad en general se sumaron a una sola exigencia de poner un alto a la violencia y esclarecer los asesinatos ocurridos, como el del ex secretario del Ayuntamiento de Mazatlán, Miguel Ángel Sánchez Morán.

Con lonas en las que se exigió justicia, también se cuestionó el crimen de los maestros en Concordia y el asesinato de periodistas, y del jefe de Enfermería del IMSS y docente de la UAS, Jesús Silva Martínez.

May 202017
 

El presidente venezolano Nicolás Maduro afirmó que México se ha convertido en un “Estado fallido” y ello obedece, a que se encuentra a merced a la violencia, la desigualdad y el narcotráfico.

Proceso informó que Maduro, quien enfrenta múltiples manifestaciones sociales en contra de su administración, también se refirió a los gobiernos de países que lo han criticado por la situación que enfrenta y que ya ha dejado más de medio centenar de muertos, particularmente a su homólogo estadounidense Donald Trump, a quien le pidió sacar sus “manos cochinas” de Venezuela.

“¡Saca tus manos cochinas de aquí, ya basta de intervencionismo imperialista!”, dijo en respuesta a las críticas que lanzó Trump en contra del gobierno venezolano durante una rueda de prensa con su homólogo colombiano, Juan Manuel Santos, el pasado jueves en Washington.

“Lo que está pasando (en Venezuela) es una desgracia para la humanidad”, afirmó Trump y más aún: añadió que Venezuela ha sido administrado “increíblemente mal durante varios años”.

Previamente, Maduro había difundido un comunicado en el que dijo que las “agresiones del presidente Trump contra el pueblo venezolano, su gobierno y sus instituciones han sobrepasado todos los límites”.

Sus afirmaciones corroboran la “naturaleza discriminatoria, racista, xenofóbica y genocida que ha caracterizado a las élites del gobierno estadounidense en contra de la humanidad”, añadió.

Este contrapunteo ocurre en momentos en que Maduro enfrenta una ola de protestas opositoras que exigen elecciones generales como vía para sacarlo del poder. En casi 50 días, las manifestaciones y las represiones han dejado 47 muertos, según la fiscalía.

May 202017
 

El 22 de septiembre del 2011, el periodista Javier Valdez Cárdenas, recibió el Premio Internacional de Libertad de Prensa del CPJ, 2011 donde se reconocía el trabajo del periodista.

May 192017
 

Aguascalientes, Ags.- Encapuchados, mantas, falsas alarmas, 2 narcomantas y un ejecutado fueron los reportes que se dieron en la radio por ciudadanos aunque la autoridad lo negaba a los reporteros de la nota de roja pasaron en este estado.

El ejecutado con por lo menos un balazo en la cabeza fue descubierto en el municipio de Asientos y en la ciudad, casi frente al Cerezo estatal en la salida a Calvillo en el puente elevado una narcomanta que no se ve el mensaje pues fue volcada por el viento según se aprecia y fue recogida por la policía municipal.

El primer reporte de narcomantas que supuestamente resultó falso fue en la catedral metropolitana y además se hablaaba de un ladrón detenido.

los radioescuchas también reportaron balazos en la avenida Municipio Libre.

También se dio el reporte de dos encapuchados armados en otra parte de la ciudad.

La otra manta que no es legible al parecer es una amenaza de carteles Unidos y el Carte de Sinaloa contra grupos que estarían cobrando derecho de piso a ciudadanos ajenos al crimen.

May 172017
 

¿Cuándo se va a resolver el asesinato de Javier Valdez?, ¿dónde están sus asesinos?, ¿qué va a hacer este gobierno para darle seguridad al gremio periodístico?, ¿qué va a pasar con los maestros que por dar clases los están matando?, ¿qué va a pasar con los abogados que por una causa los están matando?, ¿si no se resuelve el crimen quien va a caer?, las preguntas fueron lanzadas al aire y como dardos dieron en la cara del gobernador Quirino Ordaz Coppel.

La indignación por la muerte de Javier Valdez movilizó a más de 500 periodistas, estudiantes, líderes sociales y ciudadanos. Pero en el auditorio del Palacio de Gobierno donde se realizó un diálogo casi forzado, alrededor de una centena de indignados fustigaron al Mandatario estatal con esas y otras preguntas más, que se quedaron sin respuesta.

El periodista Marcos Vizcarra, de Noroeste afirmó que la muerte de Javier Valdez se debió a su cobertura de asesinatos y corrupción, y que su homicidio forma parte de una lista de más de 600 crímenes ocurridos en el inicio del actual sexenio, el más violento del que se tenga conocimiento, y sin que hasta el momento ninguna se haya esclarecido.

“A Javier lo mataron por cubrir asesinatos y desapariciones, por cubrir la corrupción que hay aquí en el sistema, ¿qué va a pasar con mis compañeros?, ¿qué va a pasar conmigo gobernador?, ¿qué va a pasar con los maestros que por dar clases los están matando?, ¿qué va a pasar con los abogados que por una causa los están matando?, ¿qué va a pasar con todas estas personas inocentes gobernador?, son más de 600 muertos ya gobernador”, espetó.

“Siempre dicen que es percepción, esto no es percepción, tan no lo es que ayer Javier Valdez fue asesinado, tan no lo es que todos los día llegan a nuestras redacciones personas diciéndonos que sus hijos están desaparecidos, tan no lo es que son las madres de los hijos de desaparecidos los que van a buscarlos en fosas clandestinas, tan no lo es que hasta hoy, no nos han dado respuesta por casi ningún asesinato, son 600 y tantos crímenes”.

Agregó que en lo que tiene en el gobierno, no se le ha visto como un gobernador.

“Hasta hoy no lo hemos visto como gobernador, lo hemos visto como una persona más que está ocupando una silla en el tercer piso, que posa para las fotografías, que solamente va a los eventos públicos, ya no queremos eso, queremos un compromiso real, queremos saber cuándo se va a resolver el asesinato de Javier Valdez, queremos saber quiénes son los responsables, queremos la verdad gobernador, queremos hechos reales”.

Bernardino Chávez Arroyo, de Primera Noticias, que la muerte del periodista de Ríodoce, quien era reconocido a nivel nacional e internacional por su trabajo, muestra la vulnerabilidad del resto de los reporteros en el estado.

“Ahora personas tan valiosas como Javier Valdez cae tirado arteramente asesinado por el crimen organizado, por el gobierno, yo creo que en este caso son todos, porque tanto lo mató quien apretó el gatillo como toda la corrupción e impunidad, que usted mismo ha dicho en su discurso que existe, que se quedó sin esto.. pero qué es lo que nos ha dicho que va a hacer para meter a toda esta gente en cintura, qué va a hacer para que salgamos a tomar una nota y sentirnos no confiados, pero si protegidos por un estado que al menos se preocupa por sus ciudadanos”, dijo.

“Todos los que hacemos algún tipo de periodismo que tiene que ver con investigación, con estar analizando su gobierno, el gobierno municipal, nos sentimos que somos el siguiente blanco.. ¿qué va a hacer este gobierno para darle seguridad, no nada más al gremio periodista, sino a todos los ciudadanos, que si no se ha dado cuenta nos están matando. Nos están matando y no es responsabilidad nada más de la sociedad, no se tiene que cambiar la percepción, de que hay violencia.. se necesita un gobierno con tamaños que haga lo que se tiene que hacer, estar fuera también de la impunidad, de la corrupción, porque eso fue lo que realmente mató a Javier, la impunidad fue lo que mató a Javier, es lo que nos puede matar a cualquiera de nosotros”.

Miriam Ramírez, de Ríodoce le pidió a Ordaz Coppel que explicara porque los asesinos de Javier sabían el camino que tomaría y a que hora salía de la oficina.

“Gobernador yo no le voy a preguntar qué va a hacer, yo le quiero pedir una explicación de lo que usted y su gobierno dejó de hacer, porqué sabían a qué hora salía de la oficina, porqué sabían en donde daba vuelta, porque todos los días Javier daba vuelta por ahí, y ellos los sabían, y porqué su gobierno permite que cualquier pendejo nos esté espiando, nos esté vigilando, porqué gobernador”, le cuestionó.

“Porque no está haciendo nada, porqué les permite eso, qué va a pasar, nos están espiando, están afuera del periódico, están afuera de nuestras casas y en cualquier momento nos van a matar, y mañana va a ser cualquiera de los que estamos aquí. Porqué su gobierno les permite estar haciendo eso, porqué su gobierno deja que nos estén matando, que estén matando a los ciudadanos inocentes en la calle”.

¿Va su cabeza de por medio si no se resuelve este asunto?, gritó un asistente.

Quirino se limitó a bajar la mirada, concentrarse en hacer anotaciones, asentir con la cabeza y mirar a la nada sin fijar la vista en nadie. Todos lo observaban, esperando respuestas que no llegaron.

En cambio centro su discurso en decir que se sentía igual de “indignado” por el asesinato del Javier Valdez, que creará una fiscalía especial para el caso, y lo importante era crear una estrategia.

Añadió que la policía estatal y municipal están mal y que solicitó apoyo a la federación, pero que no han sido suficientes, y que su gobierno está buscando los medios para atender “acciones brutales” como la ocurrida.

Invitó a los presentes a convertir el “dolor en una respuesta y exigencia”, para abatir la impunidad.

“A ver vamos juntos, esta es una tarea juntos, ustedes están aquí porque estoy aquí, porque no me escondo, yo tengo el mismo dolor que ustedes, aquí estoy dando la cara y no estoy escondido en mi oficina, y soy un hombre de bien”.

May 162017
 

Con la presencia de patrullas de la Secretaría de Seguridad Pública y Tránsito Municipal (SSPyTM) en las que los policías tomaron videos y fotografías de los manifestantes, esta mañana se llevó a cabo una marcha para repudiar el asesinato del periodista y escritor Javier Valdez Cárdenas.
El fundador del Semanario Ríodoce y corresponsal de La Jornada fue asesinado este lunes en la ciudad de Culiacán, al recibir por lo menos 12 impactos de bala después de que salió de las oficinas del periódico.
Los comunicadores del puerto exigieron justicia y el esclarecimiento del caso a las autoridades, condenaron la lentitud con se han venido atendiendo los casos de agresiones a periodistas en Sinaloa y el resto del país.
La marcha inició en el monumento al Pescador a las 9:30 horas, al frente del contingente una lona con la leyenda “No más periodistas asesinados” encabezó el recorrido que tuvo como primera escala la subdelegación de la PGR, donde una representación de cinco comunicadores se presentó ante la fiscal en jefe, Paola Rosas Beltrán, para pedirle seguimiento a los trabajos de investigación del caso de Javier Valdez.
La funcionaria indicó que el caso fue atraído por la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión y que el fiscal -de quien ignora su nombre- enviado de la Ciudad de México a Sinaloa, era quien había atraído el caso.
Se deslindó de la atención directa del caso, toda vez que al haber ocurrido el asesinato en Culiacán, corresponde a la delegación en primera instancia.
Se le pidió dar a conocer qué garantías ofrecía la PGR para obtener buenos resultados de la investigación, que ponía en manos de una fiscalía especial, un caso más de un periodista asesinado, si cuanta con más del 90 por ciento de casos sin resolver.
Una respuesta retórica y un discurso oficial respecto a sus facultades y alcances fue la respuesta.
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El contingente de informadores reanudó su marcha, con las patrullas rondando.
La actitud burlona y constante presencia de los policías para hacer videos y fotos con teléfonos celulares, fue visto como una provocación por parte de los comunicadores que alzaron la voz “¡ni uno más, ni uno más! “Hoy fue Javier, ¿mañana quién?” a manera de respuesta.
Por momentos una patrulla fue atravesada en la Avenida del Mar, a unos metros del contingente que no detuvo su marcha, pero que observó cómo los policías que viajaban en la caja de la camioneta continuaban grabando material en sus dispositivos. Antes de llegar al choque, movieron el vehículo.
Cuestionado al respecto, el vicefiscal Cruz Alejandro Flores Salazar se deslindó del actuar de los policías, ya que eran municipales.
A dos semanas de su nombramiento, Flores Salazar se mostró hermético respecto al avance de las investigaciones del asesinato de Javier Valdez.
Arturo Lizárraga, catedrático de la UAS y líder del Frente Amplio Mazatleco, quien convocó a través de las redes sociales la marcha, condenó el agravio al ejercicio periodístico y se sumó al repudio.
Las manifestaciones no paran aquí, comentó, el domingo a las 8:00 horas habrá una megamarcha que partirá del Monumento a la Familia al Monumento al Pescador, “para que médicos, universitarios, abogados, periodistas y maestros se sumen”.

May 162017
 



Los Mochis, Sinaloa/Río Doce.-
Periodistas del norte de Sinaloa tomaron esta mañana de martes las calles de la ciudad para protestar por el asesinato del reportero y escritor, Javier Valdez Cárdenas, fundador del semanario Río Doce que circula en esta entidad, que fue perpetrado por desconocidos este medio día del lunes (15).

Los reporteros mostraron pancartas y baners repudiando el asesinato.

La protesta comenzó en el muro a la Libertad de Expresión, prosiguió en la Subdelegación “C” de Procedimientos Penales de la Procuraduría General de la República (PGR) y finalizó en la Fiscalía de la Zona Norte.

Los reporteros vistieron de blanco y mostraron un moño negro adherido a las mangas.

Valdez Cárdenas fue asesinado con 12 disparos de pistola a quemarropa a unos 100 metros de distancia de la que fuera su oficina, en la colonia Jorge Almada, al poniente de Culiacán.

Desconocidos lo habrían interceptado en la calle Vicente Riva Palacios y simulado una privación de la libertad y robo de vehículo posterior para quitarle la vida a mansalva.

May 162017
 

Raúl Ramírez Baena*

Esta columna no pretende desprestigiar ni descalificar a las fuerzas armadas mexicanas, sólo hacer precisiones sobre el contexto de los hechos en que, a través de un video, se observó a un militar ejecutar a un civil en enfrentamiento con las bandas de robo de gasolina en el poblado de Palmario, Puebla, el 4 de mayo pasado.

Vimos a la policía militar combatir a las bandas de robo de gasolina, llamados “huachicoleros” (el huachicol es una bebida alcohólica adulterada, derivada de la caña de azúcar), actividad vinculada a la delincuencia organizada que, hasta el año 2006, era una actividad de la delincuencia común para sostener a familias pobres en estados como Puebla, Tamaulipas, Guanajuato, Sinaloa y Jalisco, ocupando Puebla el primer lugar.

A partir del sexenio anterior, el robo de combustible se convirtió en un negocio de grandes proporciones en donde se involucraron ya cárteles como los Zetas y la Familia Michoacana, duplicando de 2011 a 2012 la extracción clandestina de gasolinas. La actividad creció exponencialmente a raíz del gasolinazo del 1 de enero de este año.

Según Guillermo Valdés, ex director del Centro de Investigación y Seguridad Nacional (CISEN) de 2007 a 2011, las tomas clandestinas en el país se dispararon hasta un 800 por ciento de 2010 a 2016, generando a Pemex pérdidas aproximadas de $160 mil millones de pesos.

Las funciones constitucionales de las fuerzas armadas

Las fuerzas armadas, en la defensa de la soberanía nacional, tienen la responsabilidad, entre otras, de salvaguardar los bienes de la nación, como los ductos y energéticos que mueven la producción nacional y los vehículos que circulan por todo el país. Esa es una de sus funciones constitucionales. Las que están fuera de sus facultades son las labores de prevención, investigación y persecución de los delitos, estas son atribuciones exclusivas de las autoridades civiles.

Es decir, las fuerzas armadas, ejército, fuerza aérea y marina de guerra, en este caso específico, tienen limitadas sus funciones sólo a la vigilancia y protección de los ductos y el combustible. Entonces, ¿qué hacían en el poblado de Palmario persiguiendo y enfrentando a las bandas de robo de gasolina?

No es la primera vez que se conocen violaciones graves a los derechos humanos por parte de la milicia: la represión de 1968, las torturas y desapariciones forzadas de los años 70 en la Guerra Sucia, la represión en contra de las bases del EZLN en Chiapas, las torturas y desapariciones en la guerra al narco de Felipe Calderón, las ejecuciones extrajudiciales de Tlatlaya, la desaparición forzada de los normalistas de Ayotzinapa, la tortura videograbada de una mujer el año pasado y, ahora, la presunta ejecución extrajudicial de un huatlicochero.

Es evidente la falta de conocimientos, capacitación y pericia de la milicia en actividades que no son de su competencia, como la seguridad pública; que reciben formación dirigida a “abatir” físicamente a un enemigo en una guerra formal, que no es el caso, lo que ha derivado no sólo en violaciones graves a los derechos humanos en contra de la población civil, sino también en lamentables bajas de militares en acciones de combate al crimen. Los últimos hechos en Puebla costaron la vida a 4 elementos militares.

Los estándares internacionales en materia de seguridad pública

Algunas de las normas que suelen violar las fuerzas armadas en su forzada intervención contra la delincuencia organizada son: 1) no aplicar los principios universales sobre el uso de la fuerza y de armas de fuego; 2) no aplicar el principio sobre presunción de inocencia de las personas detenidas y aseguradas; 3) allanar domicilios y aprehender a personas sin orden expedida por juez; 4) violar el debido proceso de los detenidos; 5) torturar y desaparecer a personas detenidas y, lo más grave, 6) a pesar de que en México está prohibida la pena de muerte, ejecutar extrajudicialmente a personas, aunque sean presuntos criminales.

Sobre las normas internacionales de seguridad pública y su relación con los derechos humanos, los órganos de tratados y los relatores de la ONU, la Comisión y la Corte Interamericana de Derechos Humanos, han sido muy firmes con el Estado Mexicano respecto a no tolerar la intervención militar en tareas que competen a la autoridad civil, ya que las consecuencias son graves violaciones a los derechos humanos que pueden constituir crímenes de lesa humanidad de competencia de la Corte Penal Internacional.

Lamentablemente, el gobierno se escuda en la desinformación y en prejuicios de la población respecto a los derechos humanos, gracias a una endeble cultura de la legalidad, fomentando sentimientos de miedo y de odio que legitiman, justifican y aprueban la militarización de la seguridad pública, la mano dura, tortura, desaparición, ejecución, discriminación y linchamiento de presuntos criminales. Como si fuera la solución.

Esta lamentable permisividad social, que es el aval de los abusos oficiales, anima a los titulares de la Sedena y la Semar a promover y cabildear, con el apoyo de la Presidencia, el PRI y el PAN, una Ley de Seguridad Interior cuya intención es legitimar la irrupción militar en asuntos de seguridad pública, sin mediar las graves consecuencias que ello acarrea.

La indolencia oficial y la falta de solidaridad social con el respeto a los derechos humanos es lo que permiten que se repitan lamentables hechos como los que vimos en Puebla.

¿Y los que no observamos?

*Director de la Comisión Ciudadana de Derechos Humanos del Noroeste

May 162017
 

Río Doce.- Medios internacionales de diversos países difundieron la noticia del crimen del periodista de Ríodoce, registrado la mañana de este 15 de mayo, muy cerca de las instalaciones del periódico en donde laboraba.

“Asesinado en México, Javier Valdez, el gran cronista del narco en Sinaloa”, tituló el periódico español El País, en la portada de su portal web.

El diario español señaló que Javier Valdez, a quien le habían disparado a plena luz del día en Culiacán, era uno de los reporteros que más y mejor había contado la violencia del narcotráfico en Sinaloa.

El portal de noticia, BBC Mundo, la edición del medio de comunicación inglés dirigido a público de habla hispana, escribió que muchos en México escriben sobre el narco, pero pocos lo hacían como Javier Valdez.

“Fue uno de los periodistas que más de cerca se dedicó a cubrir el crimen organizado en el país, intentando evitar que cayeran en el silencio historias que él creía merecían ser contadas, dándole un nombre a víctimas destinadas al olvido”, señaló BBC mundo en su texto.

El portal del medio español Mundo tituló en su portal en internet: “Asesinan al periodista Javier Valdez Cárdenas, gran cronista de la corrupción y los narcos en Sinaloa”.

En el texto publicado señala:”Valdez era una voz clara y profunda, capaz de señalar y desnudar las miserias de la corrupción y el narcotráfico. Creador del semanario Ríodoce, corresponsal del periódico La Jornada y escritor de varios libros en los que hablaba de esos que lo mataron: Los morros del narco, Levantones o Narcoperiodismo, donde justamente habla de todos esos compañeros de oficio que viven bajo la amenaza constante de poder ser asesinados”.

Precisó el medio español que con la muerte de Valdez van seis periodistas asesinados en 2017. “Da igual, sólo son números. Un goteo constante ante el que vendrán ahora nuevas muestras de condolencia y de condena de las autoridades. Otro entierro, otra familia rota y otro vez un gremio avisado de que en este país no hay libertad para ejercer este oficio”.

El sitio en internet de Univisión Noticias difundió también el homicidio contra el periodista y reprodujo fragmentos de declaraciones que había hecho Javier Valdez, en una entrevista realizada en julio de 2012 a ese medio.

“Ser periodista en Culiacán es complicado. Como pasa en esta sociedad, una sociedad enferma coludida con el crimen, todo mundo tiene contactos con criminales, con sicarios, con capos, policías corruptos, entonces cualquier nota periodística de denuncia, de crítica donde los políticos no se ven bien parados puede ser motivo de una represalia”.

El periódico británico The Guardian reseñó que el destacado y galardonado periodista mexicano, famoso por haber cubierto sin temor a los cárteles de la droga, había sido asesinado, sumándose a la ya larga lista de periodistas asesinados este año en el país más peligroso del mundo para los medios de comunicación.

El sitio del periódico norteamericano Washington Post dio cuenta también del homicidio registrado cerca de las oficinas de Ríodoce.

La cadena de noticias CNN en español difundió la noticia. Señaló que hace dos semanas había vertido declaraciones a esta cadena de noticias sobre las guerras por el poder al interior del Cártel de Sinaloa.

El portal colocó un video con fragmentos de sus declaraciones y una semblanza sobre la trayectoria del periodista.

Telesur, un medio venezolano dirgido a toda Latinoamérica, replicó también la noticia y reprodujo declaraciones sobre su trabajo de 30 años de ejercicio periodístico.

El periódico peruano El Comercio también difudió la noticia del homicidio con un video sobre la trayectoria del periodista.

May 152017
 
vier Valdez. Foto: Río Doce.

vier Valdez. Foto: Río Doce.

Río Doce.- Estancado entre un poste y una barda, el vehículo en que circulaba Javier Valdez Cárdenas antes de ser asesinado, fue encontrado sobre la acera poniente de la calle Aquiles Serdán, entre las calles Cristóbal Colón y el bulevar Francisco I. Madero de la colonia Centro.

El periodista fue asesinado en la colonia Jorge Almada sobre la calle Vicente Riva Palacio, en donde testigos señalan que sujetos encapuchados lo bajaron del vehículo Toyota Camry color tinto, modelo 2012 para después emprender la huida a bordo del mismo.

La última vez que fue visto con vida, el periodista y fundador del semanario Ríodoce salió de las oficinas de la casa editorial portando su computadora y su teléfono celular, los cuales no fueron encontrados en el interior del vehículo. El cuerpo sin vida de Javier Valdez quedó en la calle, sin sus pertenencias a la vista.

El vehículo fue ubicado alrededor de las 12:35 horas en el mencionado cruce, justo a un costado de una escuela primaria en el primer cuadro de la ciudad, trascendió que el vehículo al momento del hallazgo tenía aun encendido el motor y la marcha puesta.

El Fiscal General del Estado, Juan José Ríos Estavillo, en declaraciones en el lugar de los hechos señaló que una de las principales líneas de investigación es la labor periodística de Valdez Cárdenas, por lo que el robo de automóvil o asalto podría quedar descartado.

May 152017
 

JAVIER VALDEZ CÁRDENAS. Periodista asesinado.

Río Doce.- Ha sido un golpe demoledor. Pero no solo para nosotros. Un grupo de gatilleros asesinó a Javier Arturo Valdez Cárdenas, nuestro compañero. Lo esperaron a que saliera de la oficina de Ríodoce, donde estuvo trabajando por la mañana. Lo mataron con saña. Los asesinos simularon el robo de su vehículo, pero le dispararon en 12 ocasiones con dos armas distintas. No tenemos ninguna duda: quien ordenó el crimen pidió a los sicarios que se aseguraran del objetivo.

Es un golpe demoledor para nosotros, para su familia, pero también para el periodismo, el sinaloense, el mexicano, sobre todo ese que investiga, escribe y publica en libertad.

Siempre, desde que decidimos brindar cobertura al tema del narcotráfico, supimos que esto podía ocurrir; lo sabía Javier, lo sabíamos todos en Ríodoce. Y hemos reporteado con miedo todos estos años, seguros, como lo dijo él muchas veces, de que cuando alguien toma la decisión de matar a alguien, mata.

Cohabitamos con la muerte, decía. Copulamos con ella, se ríe de nosotros, nos besa, se burla. Pero seguimos todos estos años —14 desde la fundación de Ríodoce— haciendo lo que un buen periodista y un buen periódico tiene que hacer en un estado como Sinaloa, en un país como México.

Nos han arrancado un brazo. O los dos. Javier fue parte fundamental de Ríodoce desde que el semanario era apenas una quimera concebida por un grupo de periodistas que creíamos y creemos en la libertad, en la independencia, en la honradez, en la crítica; que vemos en el periodismo un compromiso con la sociedad, cada vez más desvalida en medio de gobiernos cada día más corruptos y cínicos, criminales desde el Estado.

En estas convicciones estribaba nuestra terquedad de seguir adelante a pesar de las acechanzas cotidianas, en medio de tantos crímenes, de las guerras sangrientas del narco y de las que los periodistas somos, casi siempre, víctimas del fuego cruzado.

No podemos dejar de cubrir temas del narcotráfico, decíamos; menos ahora que el fenómeno es más amplio y profundo. Nacimos para la información, no para el silencio, sosteníamos, y nos debíamos congruencia. El problema es cómo hacerlo. Por eso tratamos de tener siempre cuidado de no cruzar esas líneas tan delgadas cuya transgresión puede significar la muerte.

No tenemos ninguna duda: el origen del crimen de Javier Valdés está en su trabajo periodístico relacionado con los temas del narcotráfico. No sabemos de qué parte, de qué familia, de que organización provino la orden. Pero fueron ellos.

Esperaríamos del gobierno estatal y del federal que se abocaran a investigar y castigar este crimen. Pero, sabiendo el destino de la mayoría de los casos, sin muchas esperanzas de que hagan justicia.

Qué pena por nuestra sociedad; qué dolor de país.

May 152017
 

Cuauhtémoc Villegas Durán

La muerte de don Javier Valdez es una perdida de hombre de visión y trascendencia internacional.

Río Doce ha perdido ha perdido a un hombre fundamental, pilar de ese gran medio mexicano pero México ha perdido a uno de los grandes cronistas de la barbarie que asola al país y que sin duda pasará como el gran conocedor de la cultura del narco, mismo conocimiento que transmitió de manera inigualable en su columna.

En la soledad de la redacción y del vacío que deja el ser amado Oscar Espinoza, compañero de Javier Jaldez me dijo todo en unas cuantas palabras “todos estamos tristes”.

La perdida de don Javier es comparable a la de don Memo Cano en Colombia misma que fue orquestada por la mente criminal de Pablo Escobar Gaviria y tan lo es que hasta el presidente Enrique Peña Nieto se ha manifestado contra el crimen y la embajada de Estados Unidos, mientras que públicamente el secretario de Gobernación Osorio Chong, se veía descompuesto, angustiado allá en Tamaulipas. Este crimen debería cambiarlo todo y pensar en negociar con los carteles la paz, legislar y gobernar por la realidad y el bien de México y no obsesionarse con el derramamiento de sangre que ha llevado a México a ser el segundo país en guerra más violento del mundo.

Mientras México celebraba por la supuesta muerte del PRI, muchos, como yo, angustiados vimos la llegada de la extrema derecha al país con la entrada del siglo y Cuauhtémoc Cárdenas advirtió que era una desgracia para México, nunca imaginamos que entre el PAN y el PRI con sus partiditos compinches como el PRD llevarían a la destrucción de una de las naciones más pacíficas y respetadas del mundo en medio de una guerra bárbara que sólo ha beneficiado a los políticos y las transnacionales que se apoderan de las riquezas del país.

Don Javier Valdez fue un hombre generoso que apoyó a Objetivo7 sin ningún interés, por algo siempre será estandarte de la libertad de expresión en la historia del periodismo mexicano. Su muerte fue como todas las de alguien que se va sin avisar, como si esperáramos que todos fuéramos eternos fue inesperada y no tendré ya la oportunidad de reiterarle mi agradecimiento allá en la batallosa Culiacán.

En paz descanse don Javier, sus ojos no verán ya más ríos de sangre sino a Jesús en el cielo. Y sí, todos estamos tristes.

May 152017
 

“Ser periodista es como formar parte de una lista negra. Ellos van a decidir, aunque tú tengas blindaje y escoltas, el día en que van a matar. Si lo deciden lo van a hacer, no importa si tienes o no protección. No hay condiciones para hacer periodismo en México, las balas pasan demasiado cerca”. Javier Valdez.

Javier Valdez Cárdenas no tenía escoltas, ni mucho menos blindaje. Sus únicos compañeros fueron siempre una laptop, sus libros y una taza de café. Junto a ellos fue asesinado hoy al mediodía, cuando salía del semanario Ríodoce, el diario que cofundó hace 14 años, y a través del cual se convirtió en una voz crítica del narcotráfico y la corrupción en Sinaloa.

En la escena del crimen, su cuerpo estaba boca abajo sobre la calle Vicente Riva Palacio, entre Epitacio Osuna y Ramón F. Iturbe, en la colonia Jorge Almada. Ahí sujetos armados lo interceptaron cuando conducía un Corolla rojo y le dispararon hasta darle muerte. En el lugar se encontraron al menos 12 casquillos percutidos.

Ese riesgo de morir por no callarse, él lo sabía. Sus escritos fueron eso, un grito de lo que ocurría a su alrededor, y a través de su columna Malayerba, que nació junto con el semanario, les dio rostro, voz, una identidad a las víctimas. Desde ahí hablaron los huérfanos del narco, los desaparecidos, las viudas. También desde ahí denunció corruptelas.

“Yo no quiero que me reclamen después, que me digan sí, tantos homicidios porque tú te quedaste callado, por qué escribías esto o aquello; a mí no me van a poder decir eso, porque yo soy un hombre de este tiempo y vivo con la intensidad de los problemas que el tiempo requiere. El narco nos quiere hincar a todos. Siempre debe estar presente en tu vida periodística la ética, la dignidad y el profesionalismo”.

A Javier no lo hincaron nunca. Y en un afán por que su voz llegara más lejos, comenzó a escribir libros. En 2006 a la par de su trabajo como periodista, escribió varios obras sobre la misma temática, como “De azoteas y olvidos” y “Crónicas del asfalto”, ambos publicados en 2006.

Tres años más tarde publicó “Miss Narco”, que en 2010 le permitió ser finalista en el premio Rodolfo Walsh en la Semana Negra de Gijón, en España.

Los escritos de sus columnas las recopiló en el libro del mismo nombre Malayerba, que publicó en 2010.

Un año más tarde, abordó el tema de los niños y jóvenes que participan en el crimen organizado en “Los morros del narco”.

Ese mismo año, el Comité para la Protección de Periodistas (CPJ) le otorgó el Premio Internacional a la Libertad de Prensa (International Press Freedom Award) en 2011, en Nueva York, que reconoce la cobertura valiente del narcotráfico.

En 2012, la revista “Quién”, lo incluyó en el reconocimiento anual “Los 50 Personajes que Mueven a México”.

En 2011, Javier publicó “Levantones”, en el que dio cuenta de las personas desaparecidas por el crimen organizado y en 2014 presentó “Con una granada en la boca. Heridas de guerra del narcotráfico en México”.

Sus últimos libros, “Huérfanos del narco”, en el que abordó el tema de las víctimas del narcotráfico y “Narcoperiodismo, en el que describió las dificultades de la prensa que cubre el narcotráfico, vieron la luz en 2016.

El 26 de enero pasado, la Universidad de Oklahoma publicó una edición en inglés del libro “Levantones” (The Taken).

Javier era también corresponsal de La Jornada y laboró en medios locales como Noroeste y el Canal 3.

El domingo Javier publicó la que sería su última columna en este medio, titulada “El licenciado”, la cual compartió hoy en su página de Facebook, acompañado de la frase “que no te toque bola negra”.