Jun 192017
 

Río Doce.- El gesto es por lo menos insólito. El 15 de junio, al cumplirse un mes del asesinato del periodista Javier Valdez, la embajada de los Estados Unidos en México le brindó un homenaje al colocar en su perfil de Facebook una de sus fotografías sobre la bandera norteamericana.

Roberta Jacobson es la embajadora y asumió el cargo en mayo de 2016 por indicaciones de Barack Obama, pero fue ratificada en el cargo apenas el 9 de mayo pasado, ya bajo la administración de Donald Trump. Según su hoja profesional, Jacobson fue clave en el restablecimiento de las relaciones de su país con Cuba, pues presidió las primeras dos rondas de conversaciones con el gobierno de la isla. Y es inquieta, por lo que se ve, porque, además, es colaboradora del diario La Jornada.

Parecen preocuparle mucho los problemas que vivimos los periodistas en México. Por lo menos eso denota el artículo “El silencio ensordecedor”, que escribió el 3 de mayo (Día internacional de la libertad de prensa), donde habla de la existencia de “zonas de silencio” en varias regiones del país, producto de las agresiones a periodistas y cómo se van expandiendo en la medida en que ocurren nuevos crímenes.

Se refiere a la impunidad que impera en los casos de asesinatos de periodistas, donde solo el 0.25 por ciento se castigan con una sentencia.

“Y envalentonados con este grado de impunidad, los criminales y los agresores sienten que pueden continuar silenciando a periodistas… Es decir, la impunidad empodera a la censura, expande el silencio”.

La embajadora termina su texto con una proclama que pudo haber escrito el más radical de los periodistas de este país:

“Hay que alzar la voz, decir ´ya basta´, salirnos (¿salirnos?) de este sopor con el que a veces nos encogemos de hombros. Hay que hacerlo aun cuando resulte inconveniente o pesado. De lo contrario el silencio será ensordecedor”.

Jacobson había expresado su condena por el asesinato de Javier el mismo día en que lo mataron, a través de un tuit. Tres días después, durante una visita oficial a México, el secretario de estado de los Estados Unidos, RexTillerson, fue más tibio, pues solo lamentó y ofreció sus condolencias, pero adelantó que “es, de nueva cuenta, otra trágica pérdida entre los periodistas pero también muchos otros como resultado de la violencia relacionada al narcotráfico”.

Me han preguntado qué pienso de estas reacciones y no puedo dejar de agradecerlas, igual que muchas que se han expresado en distintas partes del país y del mundo. Pero en el caso de los norteamericanos, hay que decir, además que ellos, sobre todo su gobierno, son parte del problema que enfrentamos los mexicanos con la expansión del narcotráfico y la violencia que genera, ahora también contra periodistas.

¿Es un crimen de alto impacto, como el de Javier Valdez, un buen pretexto de nuestros vecinos para seguir jodiendo a México? En momentos en que se renegocia la relación comercial con ellos, no puede dejar de generar suspicacias tanta “sensibilidad” de los funcionarios norteamericanos. No hay que olvidar que, en el marco de esta renegociación, se ha sacado a colación el tema de la Iniciativa Mérida, con la advertencia de que podría retirar a México el apoyo para el combate al narcotráfico. Y aunque no son muchos los recursos que aporta —son absolutamente prescindibles según ha dicho el secretario de Gobernación, Miguel Ángel Osorio Chong—, el acuerdo es significativo en términos de la cooperación entre ambos países.

Ver la imagen de Javier Valdez incrustada en la bandera de los Estados Unidos es conmovedor y se agradece el gesto, pero los mexicanos esperaríamos que los dos países, bajo una nueva voluntad, diseñaran estrategias conjuntas para combatir el narcotráfico acá y la drogadicción allá. Y el lavado de las ganancias incluido. Aquí y allá. Los mexicanos, como decía Javier, no merecemos este infierno.

Bola y cadena

El JUEVES PASADO SE CUMPLIÓ un mes del asesinato de Javier Valdez y todavía no se tiene una pista clara sobre los autores materiales e intelectuales del hecho. Nada que permita siquiera esbozar con certeza una teoría del crimen. Esa es, al menos la sensación que nos queda a los que hemos estado en contacto con las fiscalías que investigan el caso. Pero además, contrario a lo que hemos estado esperando, la Feadle ofreció la semana pasada recompensas por información que permita dar con los asesinos de por lo menos seis periodistas, entre ellos Javier Valdez. ¿No debiera la fiscalía ser más prudente? ¿De verdad no tienen pistas claras sobre el crimen del fundador de Ríodoce?

Sentido contrario

HICIMOS LA CONVOCATORIA CON LA convicción de que era nuestro deber. Como periodistas hemos asumido siempre, en otras trincheras y desde Ríodoce, un compromiso con la sociedad. Porque así entendemos el periodismo o porque así queremos entenderlo. Y la gente respondió. El jueves, al cumplirse un mes, cientos de mujeres y hombres tomaron las calles de las principales ciudades de Sinaloa para exigir justicia en el crimen de Javier Valdez. Y en el de los abogados acribillados. Y en el de los médicos y los maestros, y familiares de desaparecidos, y los niños y las mujeres inocentes y los cientos y cientos que han sido asesinados desde que empezó este gobierno que no parece tener rumbo. Fue entregado al gobierno un pliego de peticiones y recibimos el compromiso de que sería respondido. Y contaremos los días hasta que se haga. Tenemos a quiénes rendirles cuentas. Nosotros sí.

Humo negro

JORGE ZEPEDA PATTERSON TIENE RAZÓN: cuando Andrés Manuel López Obrador parece que tiene todo de su lado, es experto en darse un martillazo en el pie. ¿Y así cómo, pues?

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