Sep 102018
 
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En medio de una nueva arremetida de porros, les presentamos un texto que se escribió en 2004 y que siguen teniendo vigencia. Porros y provocadores se venden al major postor en la UNAM.

Hay escuelas de la máxima casa de estudios que viven un clima de violencia, temor y hartazgo. En el bachillerato y algunas facultades, los porros imponen su ley, roban, secuestran, golpean y agreden a los universitarios. Son verdaderas mafias que reciben protección de políticos y autoridades de todos los partidos, quienes las usan para sus propios fines a cambio de impunidad. Las amenazas y agresiones orillan a muchos estudiantes a desertar de la Universidad. Como si no fuera suficiente, el otro extremo lo constituyen los restos de la llamada megaultra del ex CGH, calificados como “provocadores y reventadores” que violentan y hostigan a estudiantes y profesores. Aunque la situación se agrava día con día, ninguna autoridad parece capaz o dispuesta a ponerle freno.

Por Jesús Ramírez Cuevas| Publicado originalmente por La Jornada el 06 de junio de 2004

La porra de la GAM. Sergio Cedillo (en el centro con un vaso), funcionario de la delegación Gustavo A.Madero, con la crema y nata del Grupo 3 de Marzo. Atrás, de blanco, Edgar Toledo El Marmota, sentado, con jersey, Giovanni Xochipa, El Mega, a su lado, de amarillo, Edgar Carranza, El Escorpión. Además, El Vaquero (atrás de Cedillo, de negro) y Karim, al frente, de camisa blanca, ambos del Grupo Pedro de Alba de la Preparatoria 9 Fotografía tomada de Internet.
Regeneración, 10 de septiembre de 2018.– En la máxima casa de estudios se vive un ambiente de incertidumbre, temor y hartazgo. En meses recientes se han incrementado las actividades delictivas de los grupos de porros que asolan muchas escuelas y facultades. Agrupados en la Alianza Universitaria, formada después de la huelga estudiantil de 1999, las legiones de porros actúan como verdaderas mafias y, en una decena de planteles, mantienen un auténtico régimen de terror.

Al mismo tiempo, reaparecen los restos de la megaultra del ex Consejo General de Huelga (CGH), atrincherados en un radicalismo que encubre lo que muchos consideran provocación. Hace apenas unas semanas, estos grupos protagonizaron actos violentos en seis escuelas. Tras la expulsión de 14 activistas, algunos de los cuales no tienen que ver con ellos, ahora lanzan una campaña en la que se presentan como las víctimas de la represión. En una pared de Ciudad Universitaria alguno de ellos dejó escrito: “Banda: Nos están expulsando, baleando y matando y parece que aquí no pasa nada”.

Mauricio, estudiante de posgrado de la Facultad de Ciencias Políticas explica: “Hay desencanto e inmovilidad en la comunidad, causadas por “las acciones contundentes” de provocadores y reventadores. Es verdad que no todos los que participan de esas acciones lo son, pero éstos se aprovechan del enojo social y del inconformismo que los chavos expresan a veces con rabia”.

Aunque reconocen los territorios de la violencia y han expulsado a 400 alumnos (300 por porrismo); en los últimos cuatro años las autoridades universitarias prefieren destacar que, pese a todo, la UNAM “está trabajando” y que “sigue siendo la universidad más importante de México y de América Latina”. Con 255 mil alumnos y casi 30 mil profesores “continúa aportando al país la mitad de los académicos doctorados”. Sus 40 institutos y centros “generan la mitad de la investigación nacional”, promueve cerca de 10 mil actividades culturales cada año y edita tres libros diarios.

“No le conviene a la Universidad que se hable de tanta violencia porque hay grupos que lo aprovechan para desprestigiarla”, comenta un funcionario universitario. “La Universidad está caminando”, dice, “aunque ‘admite’ es necesario denunciar y exhibir lo que ocurre sin sobredimensionarlo, tomando en cuenta que la UNAM tiene las puertas abiertas y 7 millones de metros cuadrados sin rejas”.

Desde las primeras semanas del inicio de la gestión de Juan Ramón de la Fuente como rector, el Consejo Universitario aprobó “seis puntos para combatir el porrismo y la violencia”, un mes después de terminada la huelga. Acordó activar comités de seguridad en las escuelas, fortalecer la vigilancia en la UNAM y “reforzar el frente antiporrismo con las autoridades del Distrito Federal y del estado de México”. De la Fuente advirtió entonces que en la Universidad “la ley se aplica sin distinciones”.

Pero hoy en día, entre estudiantes, profesores e investigadores se percibe crispación, desconfianza, confusión, fastidio y miedo. Hay tal ambiente, que en un recorrido de Masiosare por varias escuelas del bachillerato y facultades, los universitarios aceptan hablar de esta realidad en la máxima casa de estudios a condición de permanecer en el anonimato.

“Estamos atrapados entre dos fuegos: el porrismo y la provocación. Ambos forman parte de una estrategia de control para desmovilizar y desarticular a la comunidad. La violencia se vuelve cada vez más cotidiana en las escuelas. Hay una cultura de la violencia que muestra cierta descomposición social y política reflejada en la Universidad. Lo más grave es la impunidad con que se actúa, la impotencia general y la complicidad de autoridades”, opina Miguel, veterano profesor que impartía Lectura de clásicos, pero que ahora está obligado a dar a sus alumnos los informes gobierno de Fox “para que aprendan a comprender un texto político”, comenta no sin ironía.

Un ejemplo que parece englobar ambos fenómenos es el de Rofolfo Hernández, ex dirigente del CGH que baleó a tres activistas el 7 de mayo pasado en la Escuela de Trabajo Social. Hernández fue expulsado de la Universidad y tiene denuncias penales en su contra. Parece el provocador perfecto: Fue el más radical durante la huelga, pero hace unos meses declaró que ‘De la Fuente es el mejor rector de la historia’ y se alió al director de su ex escuela; fue acusado de ‘traidor’ por sus ex compañeros, que ahora lo llaman Porrolfo, y con los que se disputa el control de la escuela”, explica un estudiante de Trabajo Social.

Las denuncias por violencia en esta institución son conocidas por las autoridades federales y locales, que parecen no tener prisa para actuar. Se dice que la Procuraduría General de la República condiciona su acción contra porros y “provocadores” a que el rector solicite públicamente la entrada de la policía a la Universidad, petición inaceptable para éste.

El hartazgo frente a la delincuencia ha incitado a comunidades de algunas escuelas a formar comisiones de seguridad “donde también participan autoridades” y grupos de autodefensa “antiporros”, siempre con resultados inciertos. En los Colegios de Ciencias y Humanidades (CCH) Vallejo y Sur la comunidad logró la expulsión de más de una centena de porros y su proscripción formal, aunque no real. Por otra parte, en facultades como Ciencias Políticas y Ciencias, sendas asambleas de estudiantes y profesores han rechazado y condenado las acciones violentas de la megaultra.

El porrismo que llegó para quedarse

Los Bohemios de la prepa 3 Fotografía tomada de Internet
La porra surgió en los años cincuenta en varias escuelas de la UNAM y del IPN, ligada a los equipos de futbol americano. Sus integrantes, conocidos desde entonces como “porros”, se organizaron en grupos “culturales” y “deportivos”.

Estas agrupaciones han operado desde entonces bajo el patrocinio de autoridades universitarias, federales y locales. A partir de los sesenta comienzan a usarlos como grupos de choque contra los estudiantes (en 1968, el movimiento estudiantil comienza con la reacción brutal de la policía contra alumnos tras el enfrentamiento entre dos grupos de porros).

En un principio estaban vinculados al PRI (y en los años de la guerra sucia también a la Dirección Federal de Seguridad), pero con la transición política de los últimos años también han encontrado apoyo en personajes del PRD, del PAN y del PT.

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La violencia en los partidos de futbol y en algunas manifestaciones como la del 2 de octubre pasado ha sido encabezada por esos grupos.

“El apoyo político, académico y policiaco que tienen los porros a cambio de sus servicios, los ha convertido en bandas organizadas de delincuentes que agreden, roban, golpean e intimidan sistemáticamente. Tienen jefes que ordenan y controlan, también hay una cadena de extorsión interna, cada porro les paga una cuota”, describe Marcos, estudiante de Filosofía y Letras.

En los últimos años, añade, “la muestra más visible de su poder es la proliferación del uso del jersey (jerco) en todas las escuelas, símbolo de identidad de los porros; en varias escuelas se prohibió portarlos”.

Alianza Universitaria, coalición de porros
Tras el rompimiento de la huelga de 1999-2000, los grupos de porros forman la Alianza Universitaria, una especie de federación cuyos principales promotores son el Grupo 3 de Marzo (CCH Vallejo), la Federación de Estudiantes de Naucalpan (FEN), el Grupo de Reflexión de Estudiantes Universitarios (GREU) “organizado por Othón Pérez Fernández del Castillo, profesor de la Facultad de Derecho y presidente del Colegio de Notarios de México”, el Alfonso Peralta del CCH Azcapotzalco, el Pedro de Alba (Prepa 9) y el Apocalipsis de la Facultad de Derecho.

Según testimonios recogidos, en cada escuela esos grupos realizan acciones delictivas y han tejido redes de protección entre funcionarios universitarios, policías, dirigentes y legisladores del PRI, PRD y PAN, y hasta autoridades locales, quienes los usan para sus propios fines a cambio de impunidad.

Desde fines del año pasado resurgió con fuerza la violencia porril en el bachillerato y en varias facultades. En los cinco Colegios de Ciencias y Humanidades, en las nueve preparatorias, en facultades y escuelas, como Economía, Derecho, Trabajo Social, la Escuela Nacional de Estudios Profesionales Acatlán y Aragón, percibe tensión y miedo.

En Internet los porros difunden sus fotos pero ocultan sus caras. En la imagen integrantes del Grupo 3 de Abril con el jersey oficial de la porra del CCH Oriente
La administración de Juan Ramón de la Fuente ha expulsado a unos 300 porros y anunciado el “combate frontal al porrismo” en la Universidad, además de expresar “su voluntad de emplear todos los medios legales a su alcance para erradicar el vandalismo de sus planteles”.

En meses recientes se expulsó a porros de los CCH Vallejo y Sur y de las prepas 5 y 9 , donde la situación es más grave, junto con Economía y Derecho. Ahí han sido golpeados o heridos, decenas de estudiantes, de acuerdo con un recuento de prensa y testimonios, ya que nadie lleva registro de las víctimas.

En esas circunstancias, muchos jóvenes desertan del bachillerato por el hostigamiento de los porros. En el último año, unos 100 alumnos del CCH Vallejo abandonaron sus estudios por esta causa, informan miembros de la comisión de vigilancia, lo mismo ocurre en Azcapotzalco y Naucalpan, según profesores de esos planteles.

Estos grupos no sólo se dedican al desmadre y a delinquir, también participan de la vida política universitaria; en las recientes elecciones de consejeros técnicos y universitarios ganaron representación estudiantil en varias escuelas. También cuentan con páginas en Internet en las que, además de intercambiar información sobre sus actividades, difunden manuales para fabricar explosivos caseros. Ahí aparecen fotos de los grupos de porros y se exhiben sus jerseys oficiales.

El Grupo 3 de Marzo surgió hace 12 años como asociación “cultural y deportiva” y se ha extendido a una veintena de escuelas. Originalmente vinculado al Frente Juvenil Revolucionario del PRI, muy cercano a Roberto Madrazo, el 3 de Marzo amplió sus relaciones a personajes del PRD en las delegaciones Gustavo A. Madero y Azcapotzalco. El año pasado, las autoridades universitarias –presionadas por la comunidad de Vallejo, que demandaba la renuncia del director por una agresión en diciembre durante un concierto de apoyo a los zapatistas– expulsaron a 82 de sus miembros (entre ellos a dos de sus jefes, Giovanni Xochipa Cano y Alfredo Rodríguez Martínez). Dos días después del ataque, volvieron 60 porros armados, pero la policía los detuvo para liberarlos al día siguiente. En la última semana, coincidiendo con el regreso de Octavio Flores a la GAM, el grupo reinició sus ataques a esa escuela.

La segunda agrupación porril más fuerte es la FEN, con presencia en la ENEP Acatlán y el CCH Naucalpan. Según estudiantes y maestros, recibe apoyo de las autoridades de esos planteles y de funcionarios del gobierno mexiquense (estuvieron en el Informe de Gobierno de Arturo Montiel en Tlalnepantla), además de contar con protección de la policía municipal y del ayuntamiento panista encabezado por Angélica Moya. Es pública la relación de la directora del CCH Naucalpan, Angélica Galnares, con dirigentes de la FEN, como José Antonio Ruiz Maya, El Maya, que dirige un grupo de 400 porros. Hace unos meses hirieron a 20 estudiantes.

Fernando, estudiante de quinto semestre, relata temeroso: “Todos los días los porros asaltan, ponen retenes en pasillos y a la salida del plantel para basculear a todos. La directora no hace nada; cuando los denunciamos, los porros nos amenazan enfrente de ella y se hace la desentendida, o los funcionarios mismos filtran el nombre del denunciante a los porros. A veces se juntan 400 porros, cuando gritan la goya, todos nos ponemos a temblar. Denunciarlos es suicida, y aunque nadie les ha respondido, la gente tiene mucho coraje”.

El Grupo Pedro de Alba de la prepa 9 es uno de los más violentos. Hace sólo unos meses, la Policía Judicial liberó a tres estudiantes secuestrados por porros que pedían 3 mil pesos de rescate a sus familiares (AP. FSP/510/03-10). Son encabezados por El Vaca y El Vaquero.

El Grupo Alfonso Peralta (GAP) de CCH Azcapotzalco y sus derivados (media decena de siglas, uno de ellos, Grupo 11 de septiembre, usa como símbolo la suástica nazi), además de apoyar las actividades de la dirección del plantel, mantienen vínculos con el diputado local del PRD Eduardo Malpica. Apoyaron su campaña y participaron el año pasado en la toma de protesta en la delegación Azcapotzalco, revela Juan de Dios Hernández, profesor de ese plantel.

En entrevista, la delegada de esa demarcación, Laura Velázquez, se deslindó de cualquier relación con estos grupos: “Ni participaron en mi campaña”, dice, pero reconoció que los porros del GAP sí estuvieron en la delegación el primero de octubre pasado, “invitados por el diputado Malpica, al que apoyaron durante su campaña electoral, pues uno de sus hijos pertenece a uno de esos grupos. Ese día, los porros agredieron a señoras de mi equipo por lo que intervino el diputado para calmarlos”. Y aclaró: “Cuando nos enteramos de las relaciones del diputado con esos grupos marcamos una distancia, porque no coincidimos con sus métodos de trabajo”.

La delegada Velázquez aseguró que “la situación de los porros en el CCH Azcapotzalco es muy grave. Es un asunto que nos preocupa porque los estudiantes y profesores viven en un miedo permanente. No nos lavamos las manos, y sí le vamos a entrar; nos hemos reunido con maestros y alumnos del plantel para encontrar una propuesta conjunta para erradicar a los porros”.

En el CCH Sur actúa el Grupo Estudiantil del Sur (GES), formado a la llegada de Rito Terán como director. Al principio portaban jerseys con el número 33 (distintivo del 3 de Marzo), pero ya cuentan con uno propio (con siglas GES y el número 35). Este grupo delinque cotidianamente en el plantel (varios estudiantes han resultado heridos y uno fue asesinado en 2002). Los líderes de este grupo son Mario, El Uva y Aldo.

La comunidad de este plantel ha realizado varias movilizaciones para exigir la expulsión de los porros. Sin embargo, cuentan que, como ocurre en otras escuelas, cuando los alumnos agredidos presentan denuncias penales en contra de porros, abogados del departamento Jurídico de la UNAM asesoran a los agresores para presentar demandas contra las víctimas y así invertir los papeles, por lo que éstas terminan por desistir de sus denuncias.

La agresión más grave ocurrió el 5 de noviembre pasado, cuando 400 porros de Vallejo, Oriente, Azcapotzalco y Prepa 8, atacaron el plantel. Esa vez hubo 50 estudiantes golpeados y 50 más con crisis nerviosas. “Fue un momento de terror”, cuenta un grupo de estudiantes. Por presiones de la comunidad, el director expulsó a 12 porros, “pero sus líderes, como El Guffi, siguen en la escuela”.

El grupo Apocalipsis de la Facultad de Derecho es encabezado por el consejero técnico Joaquín Dávalos (hijo de José Dávalos, ex director de esa escuela y ex secretario del Trabajo) y recibe apoyo del director. Hace dos años este grupo quemó los cubículos de los activistas y dejó un mensaje con la firma “Opus Dei” y una frase de Escrivá de Balaguer, su fundador. Entre sus dirigentes están El Shack (fundador y líder vitalicio de GAP en CCH Azcapotzalco) y Alfredo Benítez del 3 de Marzo. En su página de Internet se ufanan del apoyo que reciben de las autoridades universitarias.

En la Facultad de Economía, este 19 de abril la Fraternidad de Alumnos de Economía (FAE) y Universitarios en Movimiento invitaron a porros de varias escuelas para agredir a estudiantes que protestaban pacíficamente por el cambio en los planes de estudio. En un video que fue exhibido públicamente, se aprecia cómo funcionarios de la facultad protegen a los agresores (entre ellos, Arturo Vázquez, conocido porro de la FEDA de Acatlán, que golpeó a una estudiante). En lugar de actuar contra los porros, el director expulsó provisionalmente a tres activistas de la facultad por la violencia del 6 de mayo, que causó un grupo del ex CGH cuando los megaultras convirtieron en víctimas a los porros de la FAE y de UEM. A estos grupos ¡denuncian estudiantes y profesores de la facultad” los promueve el maestro Fernando Butler, que invita a comidas y reventones a sus alumnos y organiza círculos de estudio sobre las obras de Adolfo Hitler (al que se refiere como “un gran humanista”) y de otros connotados autores fascistas.

Según el profesor Juan de Dios Hernández, del CCH Azcapotzalco, “todos los grupos de porros, además de que se coordinan, tienen un modus operandi definido. Hay un cuerpo de abogados de la Facultad de Derecho y de la FEDA de Acatlán que los orientan frente al Ministerio Público cuando son detenidos. Los abogados de la UNAM, cuando se presentan a apoyar a los estudiantes que denuncian, lo hacen con tal laxitud y falta de técnica jurídica que abren la puerta a la impunidad”.

Lo expuesto aquí es sólo una parte de una realidad más compleja, pero mientras los porros siguen operando como la delincuencia organizada en las escuelas, ¿qué explicación tienen las autoridades responsables de investigar?

Confesiones de un porro

Novatada de los porros en el CCH Vallejo Fotografía tomada de Internet
“Soy Carlos ‘N’, soy porro y qué pedo, putos, ¿le van a entrar?” así, sin rubor, se presenta un miembro del temible Grupo 3 de Marzo al relatar su historia.

“Cuando entré en 1996 al CCH Vallejo era ingenuo, entonces creí que el 3 de marzo era un grupo de acción política porque un 2 de octubre estaba tomando camiones, decían que para ir a la manifestación por la matanza de estudiantes en el 68. Pero cuando íbamos en el camino vi cómo se paraban en los comercios y los robaban.

“Al principio desconfié, pero me gusta el desmadre y jalé con ellos por ser banda. Después me di cuenta de que era un grupo de choque que golpeaba estudiantes, pero poco a poco me gané la confianza de los jefes.

“Los jefes seleccionan a los más cercanos. Tienes que ser el más violento, partirle la madre al que se ponga enfrente, tienes que robar y obedecer lo que ordenan los líderes. El grupo tiene una estructura bien definida, con jefes, subjefes y coordinadores, todos le tienen que dar su cuota a los de arriba.

“Cuando ya era uno de los más fieles, supe del apoyo que dan las autoridades tanto del plantel calificaciones y certificados a los jefes y a veces dinero, como de la delegación Gustavo A. Madero (GAM). Ahí trabajan algunos del grupo que tienen relaciones con políticos del PRI, PAN y PRD, quienes pagan a cambio de apoyos en sus campañas y llevando chavos a sus actos.

Carlos “N” se dedicó de lleno al reventón, al relajo en los partidos de futbol, a las madrizas, al robo y hasta a la política. Un camino que lo llevó al Reclusorio, acusado por lesiones en pandilla y robo. Abogados de la UNAM, dice, le echaron la mano para salir de la bronca.

Los porros se venden al mejor postor

Carlos cuenta cómo los porros también hacen proselitismo electoral para el PRI, PRD y PAN: “Por acuerdo de los jefes del grupo trabajé en varias campañas políticas. En 1997 apoyamos a Alfredo del Mazo; me pagaban 100 pesos al día y la comida, pero a los jefes les daban mil diarios y una comisión mayor si llevaban muchos chavos. Ibamos a los mítines y nos poníamos camisetas del PRI junto con porros de la FEP del Poli”.

Cuando los grupos de porros hacen sus desmanes, la policia capitalina sólo los escolta Fotografía: La Jornada/Francisco Olvera
“El PRI financiaba al 3 de marzo y daba dinero a porros de Vallejo, Prepa 9, Prepa 3 y CCH Azcapotzalco. Hacíamos toquines con apoyo de la GAM. En la delegación trabajaban a varios líderes que recibían 50 mil pesos mensuales, ellos eran El Vaca, El Demon ‘de la Prepa 9’, Edgar Moreno Toledo El Marmota y Giovanni Xochipa El Mega ‘del CCH Vallejo’.

“El contacto en la GAM ha sido Sergio Cedillo, que fue de las juventudes del PRI y ahora está en el PRD. Marco Antonio Muñoz Suárez, otro de los jefes, fue diputado suplente del PRI.

Con la llegada del PRD al gobierno capitalino, dice, los jefes siguieron cobrando en la GAM, “pero al llegar otro delegado (Jesús Zambrano) nos cortaron el subsidio. Después de 2000, el nuevo delegado (se refiere a Joel Ortega) volvió a darle dinero al 3 de marzo”.

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“Cuando Roberto Madrazo peleó la presidencia del PRI también lo apoyamos junto con de la FEP del Politécnico. Es que los porros se venden al mejor postor y aceptan apoyos del PRI, del PRD y hasta del PAN”.

El año pasado, explica, los porros del CCH Vallejo, los del Grupo Pedro de Alba de la Preparatoria 9, de la ENEP Aragón y el GAP del CCH Azcapotzalco, “apoyaron las campañas de Octavio Flores en la GAM y de Laura Velázquez en Azcapotzalco. También las de varios diputados del PRD, como Lizbeth Rosas (diputada federal del grupo de René Bejarano), Andrés Lozano (diputado local, ex secretario particular de Joel Ortega en Setravi) y Eduardo Malpica (diputado local)”.

En esa delegación, donde el empresario Carlos Ahumada colocó personas afines para hacer negocios, los porros del 3 de marzo también colocaron a los suyos. “Hay compas que trabajan en la GAM, como Edgar Moreno Toledo El Marmota, Giovani Xochipa Cano El Mega, el Jordan. Ellos son coordinados por Sergio Cedillo (actual jefe de la Unidad Departamental número 6 de Desarrollo Social de la GAM), que fue uno de los que acompañó a Octavio Flores a retomar la delegación y llevó a los del 3 de Marzo con camisetas del PRD como golpeadores.

“Los congelaron unos meses en la delegación por participar en la agresión contra estudiantes del CCH Vallejo el 2 de diciembre pasado, durante un festival de apoyo a los zapatistas de Chiapas”, dice.

El entrevistado asegura que “los dos dirigentes de la Prepa 9, El Vaca (Benito) y El Demon, también trabajan en la GAM”. A los porros de la 9 y de Vallejo, la delegación les dio una casa “con computadoras y restiradores” en la colonia Valle Gómez. “Tenía el anuncio de espacio cultural, y supuestamente era para puros jóvenes del partido (PRD), pero la usaban para hacer pedas, reventones y desmadre.

“Cuando nos dan alguna chamba en la GAM, los jefes nos cobran su cuota. A veces pegamos carteles o hacemos presencia apoyando en lo que se ofrezca”.

Esta información es del conocimiento de las autoridades universitarias y del gobierno capitalino. Carlos cuenta que la UNAM tienen fichas de todos y las “fotos de robos y madrizas” “se las mostraron cuando lo iban a expulsar”.

Una comisión de estudiantes y profesores del CCH Vallejo entregó un documento a Andrés Manuel López Obrador el pasado 4 de marzo donde denuncian la protección que reciben los porros y demandan al jefe de Gobierno acabar con sus acciones delictivas.

El documento, avalado con firmas de maestros y alumnos del plantel, afirma que “el 3 de Marzo tiene vínculos con algunos dirigentes medios de partidos políticos y con funcionarios públicos”. Además de los ya mencionados, agregan a la lista de “amigos protectores” de porros a Oscar Levín Coppel (PRI), Jorge Schiafino (ex dirigente del PRI capitalino), al ex senador priista Manuel Aguilera, a Edwin Cerón Pérez (empleado de la Secretaría de Gobernación) y a Nelly Campos Quiroz, ex diputada federal panista, !pues ni siquiera intentan que esta relación sea en secreto!.

Los porros también son usados como provocadores. En 2000, cuando el entonces candidato Vicente Fox presentó su programa cultural en el Polyforum Cultural Siqueiros, aparecieron miembros del el 3 de Marzo, encabezados por Marco Antonio Muñoz, envueltos en banderas de Estados Unidos haciendo la “V” de la victoria (foto publicada en un diario capitalino).

La comunidad del CCH Vallejo denuncia que “vive permanentemente acosada por la organización delincuencial denominada 3 de marzo. Un grupo de porros que asalta y golpea estudiantes dentro y fuera del plantel”. “Los porros establecen retenes para talonear y asaltar a cientos de estudiantes en pocos minutos, y actúan en presencia de la policía capitalina, que mantiene un operativo frente al plantel para detectar taxis piratas”.

Cuando algún estudiante se resiste a ser asaltado, es golpeado. Carlos explica que “hay chavos en ‘renta’ que tienen que pagar a los porros 500 pesos semanales para no ser golpeados. Muchos prefieren abandonar la escuela. En cambio, muchos porros expulsados, que cuentan con antecedentes penales, siguen actuando en el plantel. En la Prepa 9, los porros del GPA son más manchados: además de robar a los chavos, hacen secuestros exprés y cobran 3 mil pesos a sus familias para liberarlos”.

Las autoridades universitarias también nos usan
Carlos tuvo una participación destacada durante la huelga de 1999-2000, pero contra los “paristas”. “Las autoridades universitarias, el director y otros funcionarios, nos pidieron ir a la Prepa 3 para mandar a la goma a esos cabrones; a cambio nos ofrecieron certificados o pase directo a la Universidad”.

“Esa vez las cosas se salieron de control y se armó la bronca. Las autoridades de la UNAM nos pagaron 300 pesos a cada porro”. Como esa ocasión, dice, “seguido nos usan para otros trabajitos parecidos”.

En un recorrido por varios CCH (Vallejo, Azcapotzalco, Naucalpan y Sur), estudiantes y maestros denuncian con insistencia que los porros son protegidos por directivos de esas escuelas y por otras autoridades, incluyendo personal de Auxilio UNAM. Carlos confirma esta versión, añadiendo que después de la golpiza en Vallejo en diciembre pasado, “autoridades de la Universidad asesoraron jurídicamente a los porros y hasta pagaron sus fianzas. Expulsaron a muchos pero siguen ahí”.

Los porros “preparan” una ofensiva

El Marmota
Según Carlos, los porros tienen nuevos planes: “Ahora están en una restructuración porque muchos de sus miembros entraron a las facultades y a otras escuelas. El Marmota me contó que su plan es extenderse hacia CU”.

“Ahí la casa matriz del porrismo es la Facultad de Derecho (el viernes pasado, uno de los jefes del 3 de Marzo, Alfredo Benítez, expulsado de la Universidad, estaba bebiendo cervezas en el estacionamiento con integrantes del grupo Apocalipsis), donde los financia el director (José Antonio Núñez Ochoa), que también fue porro”.

“Están organizando pequeños núcleos que reciben dinero de los directores que viene de Derecho. El plan es organizar y controlar todas las escuelas, como en el Poli. La idea es actuar como grupo de choque contra los activistas, quitarles los cubículos y ganar los consejos técnicos y universitario. En las pasadas elecciones ganaron algunos lugares en CCH, Prepas y facultades”.

La influencia del 3 de Marzo “ya investido como Alianza Universitaria” abarca los cinco CCH, las Preparatorias y muchas facultades y escuelas. Aunque también controlan otros planteles externos como Bachilleres 2 y el Cetis de Ticomán.

“Antes los porros eran puro desmadre, pero ahora se han vuelto más políticos porque empezaron a tener más varo. Por eso a los chavos les ofrecen dinero y certificados para engancharlos”, afirma Carlos.

“En los últimos años han logrado conectes en varias delegaciones. Cuando vieron que eran un buen negocio, sus relaciones políticas empezaron a inclinarse por ese lado. El 3 de Marzo se maneja como un grupo cultural y deportivo, pero de eso no tienen nada. Lo único que hacen es robar, divertirse, lacrear, controlar las escuelas y apoyar a sus amigos políticos”.

Medio independiente de Aguascalientes.

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