May 202018
 

PABLO XIMÉNEZ DE SANDOVAL/EL PAÍS

19 MAY 2018 – 20:32 CEST
Una enorme pancarta ocupa toda la pared en el local de Vamos Unidos USA, un despacho de ayuda legal para inmigrantes en Los Ángeles. “No al pasado. Sí a un nuevo futuro. Salvemos México”. A la derecha, una foto de Andrés Manuel López Obrador, líder de Morena, que encabeza las encuestas para hacerse con la presidencia de México el próximo 1 de julio. Sobre una mesa, cientos de ejemplares de Regeneración, el periódico del partido. Esto no es solo un despacho de abogados. Es un cuartel de Morena en Los Ángeles, la segunda ciudad de México.

Desde esta oficina, el abogado y activista Juan José Gutiérrez recluta gente que reparte información sobre la formación a la comunidad mexicana. Montan un puesto los fines de semana en el centro de la ciudad, hacen llamadas, reparten el periódico en restaurantes, clubes de fútbol o asociaciones de charros. Este fue el primer comité de Morena en Los Ángeles, asegura Gutiérrez. Ya hay 25.

Morena es el partido mexicano más organizado en el exterior. Este domingo, el segundo debate presidencial, que se celebra en Tijuana, será una muestra de que por primera vez se tiene en cuenta a los emigrantes en la campaña electoral. El debate tendrá un bloque específico de sus derechos, en una época en la que la presidencia de Donald Trump ha puesto a millones de mexicanos en EE UU contra las cuerdas. Además, León Krauze será el primer periodista de un medio extranjero (Univision Los Ángeles) en moderar un debate. En este 2018, las elecciones de México han llegado por fin a la comunidad migrante. Pero la política no. Excepto la de Morena.

“Yo no había participado nunca en política mexicana hasta que leí La mafia que se adueñó de México, de López Obrador”, explica este mexicoamericano nacido en California de padres emigrantes. “Me abrió los ojos. Lo sentí como un llamado a participar. Asumí que las cosas estaban en un punto en el que íbamos a perder el país. Me di cuenta de lo grave de la situación y de que nos corresponde a todos ayudar”. Era el año 2010. Pidió una reunión con López Obrador y consiguieron que fuera a Los Ángeles de visita en junio de 2011. “Fue el primer candidato en venir a un acto público aquí”.

Desde entonces, comités como este han ido surgiendo por todo Estados Unidos. En general, son asociaciones muy vinculadas a movimientos de activistas ya existentes. “Cuando empezó había que tener mucha paciencia”, dice Gutiérrez. “Muchos venían de experiencias muy izquierdistas, de grupúsculos muy cerrados y con cultura de derrota, muy sectarios. Simpatizaban porque pensaban que AMLO era como ellos y que iba a hacer una revolución radical”. No es así, aclara Gutiérrez. “Esto es un proceso electoral, y para ganar hay que tener una mayoría de votos”.

Los comités tienen ahora unas normas comunes. Se necesitan tres personas para formar uno. Se tienen que reunir una vez cada dos semanas. En la reunión, se lee el periódico Regeneración y se discute de cómo hacer crecer la base de Morena en ese ámbito. Su objetivo es registrar gente para votar. “Vamos a empezar a hacer un censo de esos 35 millones de mexicoamericanos que hay, de los que 12 han nacido en México”. Pero, sobre todo, “hay que identificar a todos los familiares y conocidos en México y pedirles que no les vendan el voto al PRI o al PAN y que voten por Morena”.

Se calcula que en Estados Unidos viven entre 11 y 12 millones de mexicanos. Junto con sus hijos, los ciudadanos con derecho a voto a este lado de la frontera son más de 30 millones. Los emigrantes pudieron votar por primera vez en 2006, y desde entonces la participación ha ido creciendo muy poco a poco, entre acusaciones de excesiva burocracia y dificultades prácticas que hacen el ejercicio del voto muy complicado (para Gutiérrez, se trata de “supresión del voto”).

El número de votantes en el exterior se ha disparado en estas elecciones. Aun así, sigue siendo minúsculo. Según datos del Instituto Nacional Electoral, están formalmente registrados para votar 181.256 mexicanos, el 84% de ellos en Estados Unidos. La cifra es el triple que los 59.000 de 2012 (de los que al final acabaron votando 43.000), pero claramente insuficientes para ser considerados como un colectivo clave en la elección en un país que se gana con decenas de millones de votos.

La influencia no está en el número de votos. Está en que, como describe Gutiérrez, desde hace un lustro Morena ha logrado una movilización de los migrantes que se traduce en llamadas a México para que voten sus familiares y amigos. Ya en 2014, organizadores de Morena en el sur de California como Cheto Polanco, de Compton, o Regino Visoso, de Santa Ana, explicaban a EL PAÍS que estaban ganando elecciones locales “a puro teléfono”. Por entonces, la indignación con la matanza de Iguala era uno de los catalizadores que despertaron el interés de los migrantes por los sucesos en México, que ha aumentado desde entonces. Ahora, esa maquinaria se va a ver funcionar por primera vez en unas presidenciales.

Los comités de Morena no solamente reclutan gente que llame a todos sus familiares y amigos en México. “Esa información luego se manda a México para que los comités locales vayan a esas casas para incorporarlas a Morena y fortalecer esa voluntad”, explica Gutiérrez. Es decir, la estrategia de los bancos telefónicos (pone bank) y las visitas a las casas (neighborhood canvass) que hacen las organizaciones locales de los partidos en las elecciones de EE UU. “Todo el que no pueda votar, debe saber que puede participar así. Asegúrense de que los que pueden votar, voten”. Es “un phone bank binacional”, dice Gutiérrez. “Es nuestra mayor aportación”.

López Obrador volvió a Estados Unidos en 2014. Esa vez, ya había comités y apoyos como para hacer una gira por todo el país. Gutiérrez es uno de los ocho consejeros nacionales de Morena que residen en Estados Unidos. Son cuatro en California, uno en Arizona, uno de Texas y otro en Minnesota, explica. Hay cuatro coordinadores en el país para recabar información de los distintos comités. Al frente de toda la organización en Estados Unidos está el diplomático Héctor Vasconcelos, a quien López Obrador ha designado ya como canciller en caso de llegar a la presidencia. Gutiérrez destaca el dato de que el próximo responsable de la política exterior de México pueda ser precisamente el hombre que supervisa la organización de Morena entre los migrantes.

En febrero y marzo de 2017, López Obrador volvió a Estados Unidos por última vez antes de las elecciones. Para entonces, sus eventos eran masivos. Y estaba ya en la era de Donald Trump. Morena mantiene un equilibrio en política exterior según el cual no puede criticar gobiernos extranjeros, pero sí al de EE UU, con el argumento de que sus políticas afectan a mexicanos. En los corazones mexicanos de las ciudades, como la plaza Olvera de Los Ángeles o el barrio de la Misión de San Francisco, López Obrador dijo a los migrantes lo que querían oír: que convertirá toda la red consular en oficinas de defensa legal de mexicanos, y que combatirá a Trump “con inteligencia y dignidad”. “No es humano desatar una campaña de odio contra los migrantes”, dijo.

Ningún otro partido ha logrado tener estructura en Estados Unidos. Lo más parecido fue la influencia que tuvo el Partido de Acción Nacional (PAN) sobre las federaciones de mexicanos, clubes territoriales alrededor de los cuales se organiza la comunidad. El presidente de la confederación de estos clubes (COFEM), Francisco Moreno, explica que surgieron con el Gobierno del PAN “porque nos abrieron las puertas a algunos programas sociales”.

Primero Vicente Fox y luego Felipe Calderón involucraron por primera vez a los migrantes a participar en programas como 3×1, que canaliza el dinero de los migrantes para inversiones concretas en sus pueblos. “Ni el PRI ni el PRD lo hicieron”, dice Moreno. “Mucha gente piensa que somos panistas pero no es cierto. Trabajamos con el Gobierno que apoye a los migrantes en Estados Unidos, sea el partido que sea”. Además, se trata de una organización sin ánimo de lucro, por lo que no puede pronunciarse políticamente. La conexión política con los gobiernos del PAN se ha desvanecido al desaparecer esos gobiernos.

No solo la organización de Morena entre la comunidad migrante no tiene precedente. Es el interés de los mexicanos en el exterior lo que está creciendo. Javier González tiene 50 años y “nunca había visto esto”. González es el responsable del comité de Morena en San Francisco, creado hace cuatro años. “Yo nunca he participado en ningún partido y mucho menos he sabido de organizaciones de otros partidos”. González asegura que, por primera vez,

“la gente está más involucrada, porque nos están pinchando por los dos lados, tanto aquí como en México. La veo involucrada y quiere participar. Creo que la gente está tomando conciencia de que podemos hacer algo y participar en un momento

histórico”.https://elpais.com/internacional/2018/05/19/actualidad/1526715762_776373.html

Medio independiente de Aguascalientes.

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