Ene 232019
 

Altares y sotanos/Ismael Bojórquez

Si usted piensa en alguien que es ingeniero agrónomo, hizo un diplomado en desarrollo sustentable, ha trabajado en las secretarías de Agricultura y Desarrollo Sustentable del gobierno federal; además de que en el gobierno de la Ciudad de México ocupó cargos en dependencias similares y es miembro de la Asociación Mexicana de Profesionales Forestales. Ah, y que ha escrito dos libros sobre recursos naturales y cómo estar preparados para incendios forestales… ¿En qué área del gobierno federal lo ubicaría? Bien, el señor Aarón Mastache Mondragón, que cuenta con ese perfil, es el nuevo coordinador del Mecanismo de Protección para Personas Defensoras de Derechos Humanos y Periodistas. Curioso, ¿no?

En septiembre pasado tuvimos una reunión con Alejandro Encinas, subsecretario de Derechos Humanos de la Secretaría de Gobernación y ahí se comprometió a fortalecer el Mecanismo. En todos los órdenes, en lo económico y también en cuanto a su operación. Hasta ahora tal mecanismo ha sido un fracaso, pues no han cesado los crímenes y agresiones de periodistas desde que fue creado en 2012. Y no fueron muy eficaces sus gestiones ante la Cámara de Diputados, pues los recursos asignados para 2019 en el Presupuesto —alrededor de 200 millones de pesos— son similares a los de 2018. Hay que recordar que para mediados de año ya se habían agotado. En cuanto a la operación, no es un buen signo que se asigne al frente del Mecanismo a alguien que no reúne el perfil adecuado.

Se presumía un cambio pero las cosas no parecen marchar en ese sentido. Sabemos, lo hemos dicho muchas veces, que si el contexto fuera distinto, no se ocuparía un mecanismo para garantizar la libertad de expresión. Y defenderla de las hordas criminales, vengan del narcotráfico o de algún agente del gobierno, como ocurre hasta ahora. Se supone, y eso ya no depende de Encinas, que este panorama de criminalidad y de impunidad debe cambiar. Pero, en tanto, el Mecanismo debe ser eficaz.

Desde diciembre, cuando Alejandro Encinas asumió su cargo le fue solicitada una reunión con organizaciones de periodistas para analizar más a detalle las necesidades del Mecanismo. Lo hicieron formalmente el Comité de Protección de Periodistas (CPJ) y Reporteros sin Fronteras. Pero las solicitudes ni siquiera han sido contestadas. Hay 300 periodistas bajo el sistema de protección y más de 400 defensores de derechos humanos. Y no se sabe qué pasará con ellos. Muchos han sido desplazados de sus lugares de trabajo y la mayoría separados de sus actividades. Es preocupante ese silencio. No se puede armar un plan de acción al respecto al margen de lo que opinan estos organismos, que han dado pruebas documentada de su preocupación por lo que pasa en el gremio. No se sabe qué harán con los compañeros desplazados, cómo se van a mejorar los mecanismos de protección ni con qué recursos. Por eso la urgencia de respuestas. Ya se vio que un cambio formal de Gobierno no es ninguna garantía de que cesen las agresiones a periodistas, pues en las pocas semanas que lleva la nueva administración ya fueron asesinados tres reporteros, uno de ellos al día siguiente de que Andrés Manuel López Obrador asumió la presidencia.

Esperaríamos, en todo caso, que ese silencio se deba a que apenas se están acomodando en el cargo, que están revisando lo que les entregaron y analizando posibilidades. Pero no debe pasar mucho tiempo para que las cosas se encaminen hacia las demandas expresadas muy seriamente en la reunión de septiembre. Sería desastroso para el país, para la libertad de expresión y por tanto, para la sociedad, que las cosas siguieran igual ¿Hacia dónde tendríamos que voltear? ¿Hacia nosotros mismos? Ya lo hicimos. Es lo que hemos hecho todos estos años, pero sin dejar de exigir que se haga justicia y se garanticen las libertades en México, lo cual es una responsabilidad del Estado.

Bola y cadena

SABEMOS QUE EL MECANISMO NO va a resolver por completo el problema. Pero su existencia está justificada por este contexto de criminalidad y de impunidad que, a la vuelta de seis años, permanece inalterado. Por eso es urgente fortalecerlo. Y no va a ser posible si se aísla y se limita a mirarse solo en el espejo. Ojalá lo entiendan. Y si el nuevo titular del Mecanismo ha dado cátedras de cómo apagar un incendio, que nos diga ahora cómo va a detener el fuego que nos lastima y nos mata.

Sentido contrario

A PREGUNTA EXPRESA DE RÍODOCE, López Obrador dijo en su conferencia mañanera del jueves pasado que los diputados de su partido no debieran sujetar su voto para definir el presupuesto de 2019 para Sinaloa, a presiones de ningún tipo. Les hizo un llamado para que voten en libertad y de acuerdo a los postulados de lo que llama la “cuarta transformación”. Se esperaría que los diputados de Morena lo entiendan. Que se pueda dialogar y negociar, para eso se inventó la política. Pero sin traicionar sus principios y ese perfil social que han definido y que tanto reclama Sinaloa.

Humo negro

EL SENADO SE DECIDIÓ EL VIERNES por Alejandro Gertz Manero para que sea el primer Fiscal General de la República, luego de un proceso criticado por “viciado”, según dijeron priistas y panistas. Es un hombre de línea dura, “incorruptible”, según dijo AMLO un día antes, cuando se le cuestionó sobre la terna que enviaría al senado. Ya se verá. Y si es capaz de enderezar investigaciones sobre funcionarios públicos si fuera el caso. Por lo pronto es un enigma sobre lo que pasará con la FEADLE, que apenas empezaba a ofrecer resultados a pesar de los precarios recursos con que ha contado. Investigaciones como el caso de Javier Valdez podrían estar en riesgo si no se les da continuidad.

Columna publicada el 20 de enero de 2019 en la edición 834 del semanario Ríodoce.

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