¿Pagarán los Appendini por sus delitos contra la libertad de expresión o quedarán impunes?

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Ene 312019
 
Manuel Apendinni, un chayotero disfrazado de profesional que imita todo lo que hace Objetivo7 para quedar bien con el poder y tratar de ser mejor aunque sólo es un vil censor servil a un delincuente.

Manuel Apendini es el Goebels de Martín Orozco Sandoval, el hombrecillo de barbas sucias y ojos rojos e hinchados de tanta droga, solo es un gato que sirve órdenes del gobernador como si el gobierno del estado fuera una empresa privada y no un organismo público al que todos los periodistas tienen derecho y no sólo a quien le ordene martín a este tipejo sin ética que recibe dinero como proveedor a la vez que es empleado lo que demuestra su total falta de ética.

Para la Fiscalía Especial para la Atención de Delitos cometidos contra la Libertad de Expresión​ FEADLE es la autoridad encargada de dirigir, coordinar y supervisar las investigaciones y, en su caso perseguir los delitos cometidos en contra de quienes ejercen la actividad periodística o se cometan en razón del ejercicio del derecho a la información

El artículo 6o. de la Constitución Política de los Estados Unidos Mexicanos establece que la manifestación de las ideas no será objeto de ninguna inquisición judicial o administrativa, sino en el caso de que ataque a la moral, los derechos de tercero, provoque algún delito o perturbe el orden público y que el derecho a la información será garantizado por el Estado.

La libertad de expresión es un derecho humano fundamental reconocido en diversas declaraciones y tratados internacionales, tales como la Declaración Americana sobre Derechos Humanos y Deberes del Hombre, la Convención Americana sobre Derechos Humanos, la Declaración Universal de Derechos Humanos y el Pacto Internacional de Derechos Civiles y Políticos, todos ellos instrumentos internacionales de los que México es parte.

Los periodistas mantienen informada a la sociedad, requisito indispensable para que ésta goce de una plena libertad, por lo que las investigaciones que se lleven a cabo de los periodistas o comunicadores, deben entenderse como un deber jurídico propio y no como una simple gestión de intereses particulares.

El Principio 9 de la Declaración de Principios sobre Libertad de Expresión de la Comisión Interamericana de Derechos Humanos establece que el asesinato, secuestro, intimidación, amenaza a los comunicadores sociales, así como la destrucción material de los medios de comunicación, viola los derechos fundamentales de las personas y coarta severamente la libertad de expresión, por lo que es deber de los Estados prevenir e investigar estos hechos, sancionar a sus autores y asegurar a las víctimas una reparación del daño adecuada.

Todos estos delitos son cometiddos por Manuel Appendini y su hermano el deleznable cacarizo y golpeador de mujeres (Lorena Martínez) Enrique, que se siente mu sensual con su camisa abotonada hasta el ombligo mostrando su la negra piel como su alma y sus pelos de macho de película barata.

Objetivo7 analiza la posibilidad de demandar a este hombrecito que regala millones a sicarios sin estudios no ética pero que cuestiona a los profesionales a los que imita (te acuerdas que de Objetivo7Data2 aprendiste que era el periodismo de Datos Manuel).

¿Qué no se dan cuenta los Appendinni que sirven a un vulgar ladrón y que ya son parte de su circulo criminal? Si se dan cuenta pero el dinero los hace olvidar que están violando la Constitución mexicana.