Jul 162019
 

Ismael Bojórquez/Río Doce

No es que sea cínico, es tozudo. Las críticas le van y le vienen pero no cambia. Tiene un método de juego y parece que desea mejor morirse en la raya antes de echar mano de artes que le parecen inadecuadas. Por ideología, pero también por convicción.

La semana pasada fue crucial para su proyecto. No se me va a olvidar la cara con que llegó el Flaco y me dijo “este sí es un putazo para López Obrador”. “¿Qué pasó?” “Renunció el secretario de Hacienda”. “Puta madre”.

La Bolsa Mexicana de Valores perdió puntos en cosa de minutos y también el peso. Fueron movimientos normales ante el anuncio, pero la reacción de Andrés Manuel López Obrador fue inmediata y eso evitó que ocurriera una desgracia. Con los días el peso se recuperó al nivel en que estaba. El nuevo secretario, Arturo Herrera, fue bien recibido por los mercados y eso ayudó a evitar el desplome. Carlos Urzúa se fue y, a pesar de haber sido uno de los secretarios más eficaces de la 4T —uno de los más fuertes junto con Marcelo Ebrard—, nada pasó. ¿Que la economía anda mal? Sí, anda mal, el crecimiento es mínimo, la inversión productiva sigue agazapada esperando mejores señales, que el Presidente no manda todavía. Pero si aguantó un susto de estos está lo suficientemente sólida para aguantar esos vientos recesivos de los que todo el mundo habla ahora, aunque por lo pronto no haya crecimiento.

El problema, en todo caso, es de política. Este es el segundo alto funcionario que se le va porque no está de acuerdo cómo se están manejando las cosas en el gabinete. Los dos relacionados, por cierto. El primero fue Germán Martínez, ex director del IMSS, quien acusó precisamente a la Secretaría de Hacienda de obstaculizar la atención de derechohabientes por sus políticas restrictivas en el gasto. Si hay austeridad, dijo Germán, esto no debe afectar la atención de los pacientes. Carlos Urzúa, por su parte, acusó conflictos de interés en el gabinete y dirigido al propio Presidente, dijo que estaba tomando medidas de política pública que no estaban basadas en evidencia.

Sus palabras fueron fuertes por varias razones: una porque lo dice un secretario y no cualquiera. Después de la presidencia la secretaría de Hacienda es el segundo puesto clave del gobierno federal. Urzúa, es, además, uno de los economistas mexicanos más prestigiados en el mundo de las finanzas. También porque a siete meses de que la 4T llegó al poder la gente todavía sigue esperando ver hacia dónde carajos vamos. No hay certidumbre en los de abajo pero tampoco en las mujeres y hombres del dinero, por eso las inversiones siguen sin hacerse. Y así las cosas, que el propio secretario de Hacienda diga que el Presidente está tomando medidas basado solo en su ideología y en sus convicciones personalísimas pero sin base en evidencias, fue algo muy contundente. Y claro, de inmediato se nos vinieron a la cabeza la proyectada refinería en Dos Bocas, Tabasco, la cancelación del aeropuerto en Texcoco, el llamado Tren Maya…

¿Cambiará el Presidente su visión del camino que hay que andar en materia económica? Lo más probable es que no. Y no es que haya de un lado una visión neoliberal y de la suya una socialdemócrata, enfocada a lograr por fin justicia social que tanto requieren los pobres de este país. De hecho muchas de sus medidas rayan en el neoliberalismo. No la cambiará porque está convencido que va en el camino correcto. Y también aquí se dividen las opiniones porque sobran expertos de uno y de otro lado; los que dicen que está equivocado y que lleva el país a la quiebra y los que apuestan a que el casi estancamiento de la economía tiene que ver solo con factores externos y que los frutos de la 4T caerán pronto del árbol, solitos de maduros.

No soy apostador y si lo fuera no apostaría en este tema. Lo que parece estar claro para todos es que Andrés Manuel debiera escuchar más. Lo cual es casi imposible. Hasta ahora nada ni nadie despeina al Presidente.

Bola y cadena

NO FALTÓ QUIÉN DIJERA QUE LA detención del abogado Juan Collado fue una estrategia del gobierno federal para echarle tierra al tema de la renuncia de Urzúa que, efectivamente estaba en todos los medios —en México y en el extranjero— y que podía desestabilizar los mercados. Lo cierto es que la presidencia no ocupaba de eso porque actuó muy rápido y parece que escogió al hombre adecuado para sustituir al ex secretario. Ahora hay que esperar si las acusaciones contra el abogado de Enrique Peña Nieto, Carlos Salinas y otros pillos, parten de bases sólidas. Porque también en estos temas se requiere un cambio radical.

Sentido contrario

Una de las escenas más satíricas de La Ley de Herodes es aquella donde Juan Vargas, el presidente municipal de San Pedro de los Saguaros —nombre ficticio— rompe hojas de la constitución y la modifica para extender el periodo de gobierno municipal hasta 20 años con derecho a reelegirse cuatro veces… “uno nunca sabe”, dice. Algo así hicieron los diputados de Baja California, quienes la semana pasada reformaron la constitución para que el periodo de gobierno que sigue y que ganó el morenista Jaime Bonilla, pase a ser de dos a cinco años. Lo eligieron para dos años gracias a la homologación —como en Sinaloa el de Quirino Ordaz será de cuatro años diez meses— pero al señor le pareció que era muy poco tiempo. Votaron a favor diputados del PAN, del PRI, de Morena, del PT, del Partido local Transformemos, de Movimiento Ciudadano y del PRD. Una burla.

Humo negro

Y LOS QUE EN SINALOA VAN PARA ATRÁS son los diputados locales de Morena, que quieren revertir la reforma aprobada en la legislatura anterior que reduce de 40 a 30 diputados para conformar el Congreso. Dicen que 40 es una buena cantidad… y que la austeridad puede esperar.

Columna publicada el 14 de julio de 2019 en la edición 859 del semanario Ríodoce.

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