Jul 302019
 
Voiced by Amazon Polly

Diputada Tatiana, ¿de qué lado está?
Por Alejandro Calvillo

Las acciones políticas se realizan por compromisos con el interés público o por el beneficio que se puede obtener al servir a intereses privados, esa ha sido la historia de la política. Se pueden confundir unas con otras, se puede pensar que se está actuando correctamente cuando la información que se ha recibido ha sido manipulada por, justamente, un interés particular. No sé cuál sea el caso de usted, Diputada Tatiana Clouthier, quiero pensar que se trata de esto último.

Las acciones políticas que ha tomado en referencia a la catástrofe de salud pública que vive el país, y, en especial, contra la posibilidad de que los consumidores mexicanos puedan tener información útil disponible en las etiquetas de los productos, pueden contribuir a que una de las más graves epidemias de obesidad y diabetes en el mundo, se agudicen. Las decisiones en materia de políticas de salud pública, en especial, sobre el consumo de alimentos no saludables, de tabaco y alcohol, se traducen en más o menos enfermedad, en más o menos muertes a mediano y largo plazo. Esto está comprobado en estudios rigurosos de la Organización Mundial de la Salud, donde hay regulaciones efectivas a estos productos, su consumo baja y bajan sus daños. Recuerde usted que la principal causa de enfermedad y muerte actualmente en nuestro país se vincula, principalmente, al consumo de estos productos.

Primero, fue su iniciativa para introducir un transitorio a la reforma que compañeras y compañeros diputados de su partido, junto con legisladores de otros partidos, presentaron a la Ley General de Salud para establecer un etiquetado frontal en alimentos y bebidas que informara si un producto presenta altas cantidades de azúcar, grasas saturadas y sodio. El dictamen para esta reforma ya lo había aprobado la junta directiva de la Comisión de Salud de la Cámara de Diputados. Su transitorio estaba dirigido a bloquear esta posibilidad, estableciendo que el diseño de este etiquetado quedará bajo la coordinación del recientemente creado Consejo Nacional para el Fomento de la Inversión, el Empleo y el Crecimiento Económico. Con ello se pretendía, si se aprobaba la reforma, que el proceso quedara en manos de un órgano pro empresarial. Esta opción ya quedó cancelada porque se establecía por encima del marco jurídico existente para el desarrollo de las normas oficiales mexicanas y la propia Secretaría de Economía se pronunció en contra.

Ahora, la estrategia de la industria en el Congreso ha sido mover a legisladores en contra de la iniciativa por el etiquetado frontal argumentando que lo que se requiere es una ley integral contra la obesidad, que no basta con el etiquetado. Ya el Diputado Javier Hidalgo, también de Morena, lo había expresado, se opuso a la iniciativa por el etiquetado frontal “porque no es suficiente, hay que hacer algo más integral, reiterando que el diseño de la política contra la obesidad hay que hacerlo con la industria.

En esta estrategia, Diputada Tatiana Clouthier, convoca usted a los diputados de su partido esta semana a una reunión para tratar el tema de “Prevención Integral de la Obesidad”. Esta acción encuadra en las estrategias para paralizar, retrasar, desviar y cooptar las políticas de salud pública de la industria de la comida chatarra y las bebidas azucaradas, que son similares a las que ha utilizado el tabaco y el alcohol y que han sido bien documentadas por varias autores en libros, revistas científicas y organismos internacionales y nacionales. El World Cancer Research Found, una de las mayores autoridades mundiales en materia de salud, señala la estrategia de la industria en un documento específico sobre etiquetado frontal en alimentos y bebidas, señalando que sigue las 4Ds: Delay (retrasar), Divide (dividir), Deflect (desviar), Deny (negar).

Es importante que usted sepa que ninguna política hasta hoy ha demostrado lograr lo que el etiquetado frontal que informa a los consumidores de la alta presencia de azúcar, grasas y sal, ha logrado en Chile. Ha reducido en más de un 20 por ciento el consumo de bebidas azucaradas, en más de un 12 por ciento el consumo de cereales azucarados, ha tenido impacto en reducir el consumo de dulces y botanas saladas, además de empujar a la industria a reformular productos para reducir la presencia de estos ingredientes que son la principal causa de la alta incidencia de diabetes, enfermedades cardiovasculares, hipertensión y diversas causas de cáncer.

Y, algo muy importante, después de más de dos años de implementar esta política en Chile, que este año se implementó en Perú y el próximo lo hará en Uruguay, no hay impactos económicos, no hay impactos en el empleo, la industria se acomodó, reformuló, desarrolla otros productos, nuevas empresas nacen con productos más saludables.

Hable usted con los investigadores de la institución que creó el Estado mexicano para brindar la evidencia científica para las políticas públicas, el Instituto Nacional de Salud Pública, pida la asesoría de la Organización Panamericana de la Salud/Organización Mundial de la Salud, del Fondo de Naciones Unidas por la Infancia, de las naciones latinoamericanas que han avanzado en estas políticas, de la World Obesity Federation, del World Cancer Research Found.

Las decisiones que no se tomaron en el pasado, las que fueron capturadas por la industria en complicidad con las administraciones anteriores (etiquetados complejos y engañosos, simulación de regulación de la publicidad dirigida a los niños, no aplicación de la regulación de alimentos y bebidas en escuelas, medidas fiscales a medias) tienen consecuencias en salud, en especial, entre los más pobres. Las decisiones que no se tomen hoy agudizarán los daños a mediano y largo plazo, son enfermedad y vidas humanas sacrificadas por intereses comerciales.

Usted dirá de qué lado está.

Artículo publicado el 28 de julio de 2019 en la edición 861 del semanario Ríodoce.

Sorry, the comment form is closed at this time.