Ago 142018
 

FOROS DE PACIFICACIÓN. Que los perdone dios. (Foto: Nacho Ruiz /CUARTOSCURO.COM)

Se vienen nuevos tiempos y nuevos vientos en el tema del narcotráfico. Ninguna de las dos cosas son necesariamente mejores. Solo son nuevos. Son muchos elementos los que están en juego y que empiezan a configurar otros escenarios. Nunca el gobierno norteamericano había lanzado una alerta sobre el consumo de drogas en su país como lo hizo el presidente Donald Trump el año pasado. Más de 64 mil norteamericanos murieron en 2016 a causa del consumo de drogas, principalmente por el uso de opiáceos.

Los gringos han transitado a drogas cada vez menos “naturales” y han estado cayendo en los fármacos y químicos, que son más baratos pero mucho más destructivos. Esto pinta un escenario donde el gobierno de los Estados Unidos no solo no va a convalidar reformas en nuestro país que vayan por la despenalización de las drogas, sino que seguramente va a endurecer sus políticas restrictivas y prohibitivas en relación con México. Esto a pesar de que en sus estados la despenalización está ganando terreno cada día.

La despenalización de la mariguana para fines recreativos en una decena de estados de la Unión Americana —uno de los más recientes es California— ya está teniendo impactos en la estructura de negocios de los cárteles de la droga en México. Poco a poco las grandes extensiones de mariguana sembradas en la sierra se han convertido en pequeños sembradíos, porque los tiburones de la droga han optado por dedicarse mejor a la producción de drogas alternativas, una de ellas es el Fentanilo, producida con base en la goma de opio, cuyo efecto es más potente que la heroína. Por ello la alerta de salud del gobierno de los Estados Unidos.

Debido a esto, es previsible que en el mediano plazo las organizaciones promotoras de la despenalización de los Estados Unidos pongan el acento en las drogas más duras, pues el tema de la mariguana ya permeó en la población y logró sensibilizar a la clase política de muchos estados, por eso los cambios en sus legislaciones. Y que el primer argumento sea que las drogas que ahora están matando a los norteamericanos las consiguen en las farmacias. El Fentanilo tiene usos médicos y por ello muchas de sus presentaciones pueden ser importadas de Asia o Europa en cantidades desorbitadas de manera legal para luego ser introducidas al mercado negro.

Así que si en México —y este es otro de los elementos en juego para los nuevos escenarios— se está pensando en despenalizar la producción y consumo de mariguana, también debe meterse en el paquete la discusión sobre la goma de opio y sus derivados por el protagonismo que han adquirido los opioides en el mundo. Y analizarlo no solo con los enfoques de salud que siempre se han esgrimido, y de lo que puede contribuir para aminorar la violencia en México, sino también en cuanto a si la legalización puede convertir estos cultivos, con el apoyo del Estado, en alternativas de vida para los que históricamente se han dedicado a esto sin que hayan salido nunca de la pobreza.

¿Cómo cambiaría la fisionomía de los grupos criminales una eventual despenalización de las drogas? Está en chino preverlo. Casi todas son multicriminales, sobre todo las que operan en el Golfo. Por ello no debe ser el tema de la violencia el eje central de este debate. Pero de que habría un impacto en ellas eso es seguro. Ni qué dudar que mediante sus fachadas legales, se incorporarían a la producción y comercialización de las drogas y no se dude que se quedarían con buena parte del negocio, pero tampoco debe dudarse que seguirían delinquiendo en los otros frentes criminales. Fuerte será siempre para ellos el mercado de la cocaína y más ahora que han extendido sus tentáculos por todo el mundo. Así que aprovecharán la parte legal como nadie y seguirán, paralelamente, como estructuras criminales.

Pero esto, si viene, será en el mediano plazo. Hay que esperar qué trae Andrés Manuel López Obrador entre manos para combatir al narco y éste es otro de los elementos en juego. Lo que parece un hecho es que romperá la inercia que viene desde Felipe Calderón y que Enrique Peña no cambió ni un ápice. Pero todavía no sabemos qué trae en el morral.

Bola y cadena
SEGUIMOS SIN ENTENDER POR QUÉ los organizadores de los foros para la pacificación que está realizando el equipo del presidente electo no incluyeron a Sinaloa como una de las sedes. Sobre todo Culiacán, una de las ciudades más violentas del país según las cifras de muertes violentas. Y simplemente por el lugar que ocupa la entidad en la historia del narcotráfico. ¿O fue por eso? Creo que alguien debe explicar esta “rara” exclusión.

Sentido contrario
EL PRIMER FORO SE LLEVÓ A CABO en Ciudad Juárez y le llovieron a Andrés Manuel López Obrador reclamos de las víctimas que le exigían justicia antes que perdón. “Olvido no, perdón sí”, dijo López Obrador. Pero ¿qué significa esto? No está claro. Ya se dijo que la amnistía de la que se habla no aplicará a criminales, violadores, etc. Pero es el propio Andrés Manuel quien se encarga de meter humo negro en sus intervenciones. Una cosa quedó claro ahí. La gente seguirá buscando a sus familiares desaparecidos y seguirá exigiendo que se castigue a los criminales. Y que los perdone dios.

Humo negro
ES ESTRUJANTE LA ENTREVISTA que María Verza le hace al escritor nicaraguense Sergio Ramírez, sobre la crisis que se vive en ese país centroamericano desde abril pasado y que acumula ya más de 300 muertos. Cuando jóvenes de 17 años pierden la inocencia no haciendo el amor sino levantando barricadas para defenderse de un tirano, o porque un amigo se les muere en brazos con el pecho perforado de un tiro, el país se está yendo a la mierda.

Columna publicada el 12 de agosto de 2018 en el edición 811 del semanario Ríodoce.

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