Malayerba: No quiero ser estudiante

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Jul 122019
 

Para Estela Juárez y su cría de amor

La niña de apenas ocho años se acercó a mirar lo que leía su tía. La tía estaba metida en las páginas de ese libro, en cuya portada se leía que eran historias de orfandad, de la muerte barata, de las esposas de los asesinados, de los hijos de desaparecidos, del policía homicida, del gobierno sometido y cómplice. Un niño, una mirada ausente, de reclamo, de lluvia salada, de espera amarga, ilustraba la portada del ejemplar.

Qué lees, tiíta. La tía la miró y le dijo un libro. Es sobre la violencia, los narcotraficantes, la gente que ha muerto y la lucha de sus familiares por encontrar a sus familiares, porque no saben a dónde se los llevaron. Me lo prestas, quiero leerlo. No, mija. Este libro no es para niños. Verás: son historias reales y muy tristes, dolorosas, hablan de la violencia, de personas a las que han golpeado y les han disparado balazos.

Si quieres, si de verdad quieres saber, puedo contarte alguna de las historias. No leértela, porque son muy fuertes. La niña se retiró y solo dijo ay tiíta, cuando dio la media vuelta. A los días, la tía terminó de leer el libro, entre esos llantos bajo las sábanas, a solas, a oscuras, en medio de un invierno invasivo que no mide el mercurio del termómetro ni anuncia el meteorológico. Las heridas de las historias que contaba el libro se le habían pegado a la piel, las cicatrizas estaban asidas a su pecho, su mirada marcada por las lágrimas de esos, hijos y viudas, protagonistas: su alma estaba baldía.

Uno de esos domingos se levantó tarde. Mediodía y ella todavía con la modorra, buscando a tientas el café, lo caliente, la deliciosa y líquida amargura que además de despertarla, le levantaba el ánimo. Vio a su sobrina en la sala, luego del segundo sorbo. Junto a ella, el libro que le había prohibido. La mirada de la pequeña la delató: había leído las historias que ella censuró. Le preguntó. La niña asintió. Sonrió. Corrió hasta su tía. La abrazó y sus manos y piernas y tórax y panza, la atravesó. Fundidas, en medio de la sala. La tía soltó el llanto y la niña la consoló. Siempre, tiíta. Siempre habrá cosas buenas. Y lloró más.

Esa niña ya traía las lesiones de muchos, incluida su tía. Y sin embargo se levantaba de entre las ruinas para consolar y salir a la calle. En una calle se toparon con una manifestación. Eran los familiares de los cuarenta y tres de Ayotzinapa. Gritaban vivos los queremos. La niña los vio. Volteó a ver a su tía. Y vio de nuevo a los inconformes. Gritos, pancartas, la policía rodeando. La marabunta, la rabia. Tiíta, yo no quiero ser estudiante. Por qué, amor. Porque no quiero que Peña me desaparezca.

Columna publicada el 7 de julio de 2019 en la edición 858 del semanario Ríodoce.

Ejército de México quiere masacrar a padres de desaparecidos de Ayotzinapa

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Mar 212015
 
General Cienfuegos.Foto: Objetivo7fotógrafos/Cuauhtémoc Villegas Durán.

General Cienfuegos.Foto: Objetivo7fotógrafos/Cuauhtémoc Villegas Durán.

El general Salvador Cienfuegos Zepeda, titular Secretaría de la Defensa Nacional (SEDENA), dijo que las protestas que han realizado padres de los 43 normalistas detenidos-desaparecidos a las afueras de los cuarteles militares, son provocaciones hacia el Ejército Mexicano.

No obstante, aclaró que si bien las tropas han sido prudentes y tolerantes para evitar la confrontación, no quiere decir que no se cuente con la capacidad de respuesta para contenerlos.

En una entrevista con la revista Foro Jurídico, Cienfuefos señaló que se deben atender este tipo de problemas, los cuales requieren “de la participación de autoridades civiles competentes, con base en las denuncias que hemos presentado”.

Respecto a las manifestaciones que se han realizado a las afueras del 27 Batallón de Infantería en Iguala para exigir el ingresos a los cuarteles militares, Guerrero, señaló que se debe actuar conforme a derechos, pues los daños a una de las puertas de acceso, ascienden a 12 mil 100 pesos.

Por otra parte, la SEDENA aclaró que no existe directiva que impida que personal civil entre a las instalaciones militares, pero éstos deben realizar los trámites correspondientes, así como los motivos de su visita y que ésta sea de forma pacífica.

No obstante, Cienfuegos Zepeda omitió el tema de la solicitud de los familiares de los 43 normalistas desaparecidos desde el pasado 26/27 de septiembre. (revoluciontrespuntocero)

Sierra de masacres

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Ago 192013
 

concordiaBUN

Río Doce.- Las tres personas asesinadas con armas AK-47 y luego decapitadas por sujetos desconocidos, en la comunidad de Aguacaliente del Aguaje, Concordia, el pasado 5 de agosto, confirmaron las palabras que dijo a Ríodoce el alcalde José Eligio Medina Ríos, con motivo de aquella masacre del Platanar de los Ontiveros, ocurrida el 24 de diciembre de 2012, donde murieron nueve personas.

“Se está volviendo común que nos ataquen y no pasa nada”, afirmó esa vez Medina Ríos.

Las víctimas mortales del 4 de agosto fueron identificadas por sus familiares ante el Ministerio Público de Concordia, como Gilberto Patrón Osuna, de 47 años, su hijo Ezequiel Patrón, de 17 años, y Gerardo Gárate Enciso, de 28 años, trabajador de Patrón Osuna.

“Las tres personas no tenían bronca, eran personas trabajadoras y honestas, víctimas inocentes”, aseguran quienes conocieron de cerca de los finados.

Algunos pobladores de esa zona serrana afirman que la saña con la que fueron asesinadas fue similar a la que utilizaron quienes perpetraron la masacre de El Platanar de Los Ontiveros, el 24 de diciembre de 2012.

Las tres personas originarias del poblado Palmillas que fueron asesinadas con fusiles AK-47, en el camino que conduce de éste pueblo hacia Aguacaliente del Aguaje, asimismo las decapitaron y a una de ellas le cortaron pies y manos.

La comunidad de Palmillas es de donde aparentemente regresaban después de haber asistido a una fiesta de quince años, las ocho personas, entre ellas dos menores de edad, que fueron masacradas por un grupo de sicarios, el 22 de octubre de 2012, en el poblado Las Iguanas, para luego ser quemadas junto con la camioneta Ford Ranger, color blanco, placas UA-44414, en la que viajaban.

El próximo 22 de octubre, se cumplirá un año del multihomicidio, y pese a que las autoridades investigadoras afirmaron estar trabajando para castigar a los presuntos responsables, todavía “no pasa nada”.
Por caminos y veredas de la sierra de Concordia, corrió la versión no confirmada por autoridad alguna, de que dos de los muertos habían estado hablando por radio durante la fiesta de quince años, conducta que habría sido interpretada por un supuesto espía de un grupo delictivo como de “halcones”.

En los círculos policíacos hay quienes aseguran que cuando la camioneta se retiraba de Palmillas los que supuestamente habían estado hablando por radio pidieron “raite” con los resultados ya conocidos desde octubre de 2012.

La cultura del “no pasa nada” se consolidó de manera no menos sanguinaria, tres meses después, en El Platanar de Los Ontiveros, donde murieron nueve personas, entre ellos un joven estudiante de criminología, que se aplicaba para aprender los laberintos de la justicia en Sinaloa y cuyo sueño fue decapitado.

El 1 de junio, al “no pasa nada” se le agregó el silencio sepulcral, cuando el ex juez Mixto de Concordia, Isidro Hernández Ramírez, de 60 años, fue masacrado junto con su esposa Isabel Espinosa Gastélum, de 59 años, y sus hijas Esmeralda Rubí, y Linda Cristal Ramírez Espinosa, de 28 y 21 años, respectivamente, una de ellas con padecimiento de síndrome de Down.

La familia Ramírez Espinosa y otra víctima de nombre Bernardo, originaria del Distrito Federal, fueron arrojados a un profundo barranco ubicado como a 25 metros de una de las torres metálicas que conducen las líneas de energía eléctrica de alta tensión de la Comisión Federal de Electricidad, desde Mazatlán hasta el estado de Durango, cerca de la comunidad El Cantil, Concordia.

“Yo creo que no los mataron aquí, yo creo que los vinieron a tirar, y no sé si tiene mensaje, pero lleva mensaje el que vengan y los tiren a los pies de las líneas de las torres”, dijo a este semanario el alcalde José Eligio Medina Ríos.

El “mensaje” a que se refería Medina Ríos es que desde febrero hasta mayo de 2009, el finado juez mixto de primera instancia del distrito judicial de Concordia, había sido señalado como presunto operador del fraude de 209 millones 23 mil 974.51 pesos, perpetrado contra la CFE, en la zona sur del estado.

Una fuente de Ríodoce que conoce las “tripas” del supuesto fraude millonario maneja la hipótesis doméstica de que si tanto la Procuraduría General de la República, como el Supremo Tribunal del Estado del Estado de Sinaloa, hubieran hecho su trabajo que consiste en abatir la impunidad, el juez y sus acoples, quizá estarían en la cárcel, pero su familia y él, tal vez, estuvieran con vida.

Pero como dijo la máxima autoridad del municipio sureño de Concordia, Sinaloa: “No pasa nada”.

Las víctimas

-22 de octubre de 2012. Ocho personas que venían de Palmillas, fueron asesinadas y luego quemadas junto con la camioneta donde viajaban.

-24 de diciembre, de 2012. Nueve personas son masacradas por un grupo delictivo que tomó por asalto a la comunidad del Platanar de los Ontiveros.

-1 de junio de 2013. El exjuez Isidro Hernández Ramírez, esposa y dos hijas, además de otra persona, son asesinadas y arrojadas en un barranco de la comunidad El Cantil.

-5 de agosto, tres personas fueron asesinadas y luego decapitadas, por sujetos desconocidos, en Aguacaliente del Aguaje, Concordia.

Asesinan a 8 personas en Sinaloa

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May 052013
 

timthumbCACP7DX1Río Doce/Los Mochis, Sinaloa.- Media docena de hombres fueron encontrados asesinados esta mañana de sábado, sumando a 10 la víctimas de una jornada violenta de 72 horas, en las que fueron perpetrados dos crímenes masivos.

En ningún caso hay detenidos.

Los dos homicidios múltiples se los atribuyó “la Mochomera”, con sendas cartulinas dejadas bajo los cadáveres. Ambos los firma “el dos letras”, supuesto jefe del clan que reclama ser dueño de la plaza. “La Mochila”, lo explica en su advertencia.

Los seis cuerpos fueron encontrados esta mañana en Concheros, sitio ubicado en los límites de los municipios de Ahome con Guasave, al sur de esta ciudad, a la altura del kilómetro 192 más 800 metros.

Los cuerpos estaban expuestos, al aire libre. Dos de los asesinatos fueron decapitados y a un tercero le cercenaron ambos brazos.

De acuerdo con pruebas periciales levantadas en el lugar, los seis pudieron haber sido rematados en el lugar, ya que se encontraron casquillos para rifle AK-47.

Hasta ahora, los cuerpos no han sido identificados.

Matan a dos y lesionan a niño

En la ciudad de Angostura, del municipio del mismo nombre, fueron ejecutados a balazos dos personas y un niño gravemente herido, cuando éstas se dirigían a realizar compras a un establecimiento comercial.

Los occisos fueron identificados como Eliseo Bojórquez Hernández, de 42 años, y José Luis Peñuelas Leyva de 46 años, y el menor lesionado fue como Luis Ángel, de 10 años.

El ataque fue perpetrado alrededor de las 1 horas de este sábado, por la calle 16 de septiembre, a pocos metros de la Dirección de Seguridad Pública y Tránsito Municipal de Angostura.